miércoles, 10 de mayo de 2017

La segunda visita de Juan Pablo II a Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar


Por segunda ocasión, en la tarde del 10 de mayo de 1990 arribó a la ciudad de Monterrey el Papa Juan Pablo II. Antes de la misa que ofició en el Río Santa Catarina estuvo en la Catedral de Monterrey. Luego se dirigió por la Avenida Constitución para llegar a un espacio en donde sobresalía un Cristo y una imagen de la virgen de Guadalupe, poco antes de llegar a Gonzalitos. Ahí lo esperaban miles de fieles que daban la bienvenida al pontífice y obispo de Roma. Durante la ceremonia dirigió una homilía a todos los congregados que incluso llegaron a ciertos puntos de la Loma Larga para escucharlo: “Al veros aquí en tan gran número, en esta ciudad de Monterrey, convocados por vuestra común fe cristiana y para encontraros con el Sucesor de Pedro, me brota del corazón haceros un llamado a la solidaridad, a la hermandad sin fronteras. El saberos hijos del mismo Dios y hermanos en Jesucristo ha de moveros, bajo el impulso de la fe, a dedicar todo vuestro esfuerzo solidario en lograr que este gran país sea más justo, fraterno y acogedor. Me mueve a ello el ardiente deseo de que vuestra amada Patria, con el respeto debido a sus mejores tradiciones, pueda progresar material y espiritualmente sobre la base de los principios cristianos que han marcado su caminar en la historia”. 

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