jueves, 11 de mayo de 2017

La quiebra y el cierre de la Maestranza

Antonio Guerrero Aguilar/


Antes de que se nos olvide: el jueves 8 de mayo de 1986, la empresa siderúrgica paraestatal Fundidora Monterrey, S.A. fue declarada en estado de quiebra por la juez 10a. de lo civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Eva María Estela McMaster. La resolución se adoptó en respuesta a la demanda por suspensión de pagos que la empresa había presentado unos días antes, al encontrarse sin recursos para cumplir con sus compromisos, y por las altas pérdidas que estaba generando la operación de la planta. Nunca antes en la historia de la administración pública en México se había registrado la quiebra de una empresa paraestatal de esa magnitud. Y más considerada como uno de los símbolos que forjaron la grandeza de Monterrey y de Nuevo León. Fundada el 5 de mayo de 1900, por un grupo de empresarios entre los que sobresalían los señores Antonio Basagoiti, Eugenio Kelly, León Signoret y Vicente Ferrara. Era la empresa siderúrgica más antigua en toda América Latina y constituyó un pilar importante de la industrialización del norte del país desde muy temprana época a lo largo de 86 años. Para 1960, la capacidad de producción era de 500 000 toneladas por año. La meta para 1971 era alcanzar una capacidad de 900 000 toneladas al año. Dedicada a la fabricación y comercialización de distintos tipos de productos de acero. ¿Por qué no defendieron la vieja maestranza?

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