sábado, 31 de diciembre de 2016

La Secundaria Rangel Frías


Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural



Durante la administración municipal de Librado García Ayala, (1961-1963), decidieron la apertura de una escuela secundaria en Santa Catarina, para evitar que los adolescentes de la localidad se trasladaran hasta Monterrey a continuar con sus estudios medios. Con ayuda del gobierno del Estado, se construyó el local exactamente en el cruce de las calles Ocampo y Constitución, para lo cual se cerraron ambas arterias. El nuevo edificio quedó integrado a un complejo educativo en donde estaba la escuela primaria ACCO. Como una forma de honrar al gobernador, le dieron por nombre Lic. Raúl Rangel Frías. El primer director de la secundaria fue el profesor Leonardo Bernal Eguía, que venía de Doctor Arroyo, Nuevo León. El edificio fue concluido en agosto de 1961. Invirtieron 300 mil pesos que fueron cubiertos por el gobierno estatal y una parte – 49,100.00 pesos- por las empresas de la localidad. Don Humberto Lobo a nombre de Protexa, S.A. donó la herramienta para el departamento técnico, cuyo costo fue de 3 mil pesos. Por la cantidad de alumnos, construyeron un nuevo edificio para la secundaria ubicado en la calle Morelos, entre 5 de Mayo y Simón Bolívar, en terrenos donados por la Compañía Ixtlera de Santa Catarina en 1972, año en que también se abrió sus cursos la escuela secundaria número 2 Guelatao, (turno verspertino), recordando al lugar de natalicio del Benemérito en su centenario luctuoso.

jueves, 29 de diciembre de 2016

La esquina de Hidalgo y Manuel Ordóñez, 1981

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


Siendo alcalde don Mario Martínez Banda (1980-1982), colocaron un puente que atravesaba Manuel Ordóñez. A decir verdad nunca lo usaban. Los de Santa Catarina, si no caminamos por las banquetas menos por los puentes. Pero servía como un mirador. Quienes nos juntábamos en la plaza subíamos en la noche. Ahí se decidieron destinos y vocaciones. Unos se despidieron y jamás supimos de ellos. En ésta imagen rumbo al oriente vemos la esquina de Hidalgo y Manuel Ordóñez, en donde estuvo la peluquería de Lolo Rivera que se fue dos locales más abajo. Como estaba la moda western, pusieron un local decorado como si fuera del viejo oeste, luego el local de don Toño Valerio. Vemos en frente la farmacia Morell que tenía el consultorio del Dr. Menchaca. En el segundo piso las oficinas de hacienda y en otra donde el arquitecto Toño Kissi y el ingeniero Lalo García Villarreal atendían proyectos y diseños de construcción. Luego la tienda El Satélite de Ernesto Rodríguez. Al fondo la notaría del abogado Juan Antonio Rodríguez Flores, el banco y la cantina de don Poncho Garza. Es cuando les dio por hacer una gran avenida que nos llevaba a Monterrey. Este tramo que vemos es la entrada o salida de Santa Catarina desde 1844. Por cierto, el puente lo llevaron a la escuela Edelmiro Rangel, pero lo quitaron en 1989 porque los vecinos se quejaban. Por la noche subían por el puente, pero los malandros que accedían a los techos de las casas y se quejaban de que oían a personas que caminaban por los mismos. Pocos autos, la calle parece más ancha, incluso hasta más segura. ¿No creen? 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La esquina de Morelos y Manuel Ordóñez en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


Esta imagen la tengo presente en sueños, nostalgias y recuerdos. Esto pasó en los 70. Durante seis años pasé por aquí cuando acudía la primaria. A la derecha había un puentecito que pasaba por un arroyo que baja desde la Loma del Frijolillo. Primero una carnicería llamada “Los Cuatro Vientos”, luego una revistería y finalmente una refaccionaria. En frente la Ixtlera que sin barda, ofrecía un jardín abierto y veces servía de parada a quienes buscaban una pesera. Luego la “Corona” de don Chuy Perales y en donde se podía ver a Cuco García de ida y vuelta. Los camiones que paraban el tránsito para entrar a las bodegas y dejar el líquido que se hizo tan famoso: “el que toma Corona, todo se le perdona”. Más abajo la “librería” de don Jorge y doña Leonor. Enfrente la tortillería de Sigifredo García y Mague Barrios, la casa donde vivió un compañero de nombre Martín. Más abajo doña María, la fiel asistente del médico Chano Arizpe, quien por cierto era el propietario y que cobraba la renta a todos los inquilinos. La tortillería se fue a Ocampo y Segunda Avenida y luego ahí vendieron tacos de barbacoa de Servando que se hicieron muy famosos en los 80.  Esas casas con techos de madera a dos aguas y cubierto de teja, tan características a mediados del siglo XX. Este paisaje lo destruyó el tráiler sin frenos en diciembre de 1991 y para rematar el otro que ocurrió en la Semana Santa de 2007. Sigue siendo parada de camiones y ahora hay una gran tienda de conveniencia. Ojalá y esta foto levante suspiros y remembranzas… 

martes, 27 de diciembre de 2016

La casa que nunca terminaron

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural

Dice el poema “Las cosas viejas, tristes, desteñidas, /sin voz y sin color, saben secretos/ de las épocas muertas, de las vidas/ que ya nadie conserva en la memoria, /y a veces a los hombres, cuando inquietos/ las miran y las palpan, con extrañas/ voces de agonizante dicen, paso, / casi al oído, alguna rara historia/ que tiene oscuridad de telarañas, / son de laúd, y suavidad de raso".


Sobre la calle de Bernardo Reyes en el barrio de la Capellanía allá en mi Solar Poniente, había una casa con hermosos detalles. Pero solo tenía su fachada altiva. Un acceso para los carruajes, una puerta principal con arco de medio punto y jambas finamente labradas, con dos ventanales en lo que seguramente colocarían los enrejados. Sin techo, solo un solar que parecía llegar hasta el Cerro del Fraile. La obra humana parecía inerte, pero no la vida que prodigaban los vetustos árboles del patio y una vegetación que crecía por el agua de la acequia. Las aves cantaban y revoloteaban extrañando a la feliz pareja que un día iban a residir en esa finca. Las historias de amor no siempre terminan bien. El novio le prometió una casa hermosa para que en ella formaran su familia y los niños crecieran. Con rincones húmedos y frescos para que anidaran las golondrinas. Poco antes de la boda ella enfermó y ya no se recuperó. En vez de una ceremonia nupcial el sacerdote dio los santos óleos y una misa de cuerpo presente. 

El amante fiel ya no quiso vivir. Dejó la casa inconclusa, como un testimonio de amor que nunca cristalizó. Lo que habían levantado se quedó triste, esperando que alguna vez su grandeza retornara. El novio ya no quiso habitar el nido, ya no se supo más de él. Solo los sillares tan fuertes colocados encima de unas rocas duras, hablaban de lo que pudieron ser. Las lluvias torrenciales del Gilberto dañaron el muro y éste se vino abajo, como una comparación del amor que alguna vez se juraron unos jóvenes y no pudieron confirmarlo en la Tierra, pero seguramente sí en el Cielo. 

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cosas y casos de Canoas

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


El 16 de diciembre de 1934 allá en la Sierra de Canoas, un grupo de rebeldes al mando de Paulino y Refugio González enfrentaron a una partida de federales lidereada por el coronel Arnulfo Palomera López. En la disputa murieron los primeros. Posiblemente este episodio se dio cuando los campesinos y jornaleros amparados por las leyes agrarias, comenzaron a quedarse con las tierras pertenecientes a medianos y grandes propietarios. Ya desde tiempos de Plutarco Elías Calles sucedieron muchas invasiones a predios en territorios aledaños a los estados de Coahuila y Tamaulipas, de donde se decía, recibían apoyos de parte de su gobernador. 

jueves, 15 de diciembre de 2016

Los efectos de la Influenza Española

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


El 15 de diciembre de 1918, las autoridades de salubridad declararon controlada una enfermedad llamada “La Gripe Grande”. Efectivamente hubo una pandemia de gripe en todo el mundo durante el año de 1918. Le llamaron la “epidemia de Influenza española”, porque fue cubierta por la prensa en España que no participó en la guerra mundial y por lo tanto no censuró la información sobre los daños. Dicen que fue tan mortal que lo mismo afectó a seres humanos como perros y gatos. La cantidad de muertos oscila entre los 20 y 40 millones de humanos. También afectó a México y al noreste. Se referían a la enfermedad como “trancazo” o “abrazo de Carranza”, debido a los catarros surgidos un año después de que don Venustiano se hizo del poder. La gripe terminaba con la vida de las personas en tres días. El paciente sufría una hemorragia nasal con sangre, fiebres altas y apareciendo unas manchas en los pómulos. Los médicos sentenciaban que los pulmones quedaban endurecidos por la flema sanguinolenta. Como una forma de evitar su propagación, cerraron lugares públicos para desinfectarlos. Aquí en Monterrey murieron poco más de mil 500 personas. Pero el día 22 de octubre fallecieron 103 personas por la enfermedad.

martes, 13 de diciembre de 2016

Santa Lucía de Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


"A menudo me recuerdas a alguien, tu sonrisa la imagino sin miedo". Los pobladores ibéricos tenían la costumbre de llamar a los pueblos de acuerdo al santoral del día y si no, recurrían a santos más conocidos como San José, Santiago, San Pedro o alguna devoción mariana. Y hoy es día de Santa Lucía. Y posiblemente, lo digo porque al parecer no hay fuentes que lo comprueben, un día como hoy 13 de diciembre pero de 1577 Alberto del Canto estableció el Pueblo o Villa de los Ojos de Agua de Santa Lucía, en un sitio que debió ser muy bonito. Al menos unos cuatro arroyos de considerable tamaño y profundidad, venían de distintos puntos que se pueden ubicar en planos antiguos: uno desde el Barrio del Mediterráneo que seguía al oriente hasta entroncar en la llamada Presa Grande (en la actual Juan Ignacio Ramón), otro que seguía por la calle de 15 de Mayo y otros dos que nacían, uno en la confluencia de las calles de Morelos e Hidalgo y otro en el Ojo de Agua situado en la esquina de Zaragoza y Allende. Todos esos arroyos agarraron tanta agua en 1611 que debieron deshabitarlos para poblar otro pero cercano al Río Santa Catarina. Y aunque no lo crean, todavía hay agua en el subsuelo de Monterrey, en el verdadero barrio antiguo que ya no tiene vestigios ni testimonios correspondientes a las fundaciones de Alberto del Canto como de Diego de Montemayor. "Vamos al parque, entra en mi vida, sin anunciarte, abre las puertas, cierra los ojos, vamos a vernos, poquito a poco, Santa Lucía..."

lunes, 12 de diciembre de 2016

Cinco reyistas asaltaron La Fama

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


Un 12 de diciembre de 1911, llegaron a La Fama cinco hombres a caballo y armados hasta los dientes, para proclamar al General Bernardo Reyes como candidato a la vicepresidencia de la República. Se llevaron algunos bienes de los negocios, entregando recibos de los mismos. En abril de 1911 Reyes uvo una entrevista con Madero, quien le ofreció el Ministerio de Guerra. Los simpatizantes maderistas le advirtieron del actuar de Reyes, que buscó la presidencia de la República por su cuenta, Al no encontrar ayuda salió a San Antonio en donde regresó el 4 de diciembre de ese año para iniciar una rebelión que no tuvo el apoyo deseado. Reyes finalmente se entregó el 25 de diciembre en Linares, para luego ser trasladado a la Ciudad de México en donde participó activamente en la Decena Trágica en febrero de 1913. 

lunes, 5 de diciembre de 2016

Remembranzas de la Infona Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


De la montaña bajan muchos arroyos, que agarran agua cuando los culebrones azotan las laderas y relices. Para evitar inundaciones en las casas construyeron un tajo por encima de la Infona de arriba como le decían. Entonces el cauce bajaba más controlado por la avenida Montaña o por los Garzas. Allá dejaron un sector sin construir, eso si, con los andadores, escalones y divisiones propias para hacer una nueva colonia. Las oficinas estaban por ahí y fueron destinadas para una biblioteca que recibió el nombre de Jorge Treviño Martínez. Desde ahí el espectáculo era maravilloso. Los amaneceres, los atardeceres, las noches. Si San Pedro Garza García tenía su Chipinque, aquí le llamamos Chipinquito. Lugar de reunión para enamorados y citas prohibidas, hasta que llegaban las granaderas o patrullas a interrumpirlos. La última sección nunca se construyó. Pero les dieron por hacer unos multifamiliares que están aún sin ocupar. Luego establecieron algunas colonias allá arriba y el tajo se convirtió en la avenida Alberto García Guzmán. Mas la autopista terminó de dañar el entorno. Todo el material que quedó, las lluvias torrenciales lo arrastraron hasta las infonas y las colonias nuevas. Otra postal nostálgica para aquellos que llegaron a poblar y vivieron en las infonas. 

domingo, 4 de diciembre de 2016

Los inicios de la Infona Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


En 1974 comenzó a construirse una serie de casas en la ladera de la Sierra de la Ventana, en terrenos antiguamente considerados de agostadero para la Comunidad de Accionistas de Santa Catarina. Al poniente del Camino a la Huasteca llamado Miguel Alemán, por donde aún se podían ver algunas quintas y fincas de descanso y la famosa Casa de Piedra. Al norte un arroyo que baja por la Loma del Frijolillo y al sur con terrenos de la comunidad de La Huasteca. Por ese lugar bien se podían apreciar dos sitios, la Raya y la Piedra Mesa. Al primer sector le llamaron Infonavit Huasteca, que comenzó a poblarse en el verano de 1977. Las casas podían ser para una familia, para dos o hasta tres, a las que se accedía por calles que llamaron andadores y honraban la memoria de las antiguas tribus bárbaras del noreste. La avenida principal dedicada al temible jefe caudillo Huajuco. Con áreas comunes en donde instalaron juegos y en las las laterales lugares para estacionamiento. Esta imagen nos la manda Pedro C. Moreno a quien le agradezco su gentileza. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

"Los Areneros" del Río Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


Con las lluvias torrenciales del Beulah en 1967, la "venida del agua" que bajó por el Río Santa Catarina fue tan destructiva que dejó varios puntos inundados por los lugares que pasa. El cauce del río que limpiaron desde tiempos de Morones y Rangel Frías quedó repleto de piedra, arena y cascajo, lo cual atrajo a muchos vecinos a trabajar en el plan del río en donde la Secretaría de Agua y Recursos Hidráulicos les permitió asentarse. Ahí levantaron sus viviendas, desde Corregidora hasta San Isidro-La Fortaleza. Por el trabajo realizado les llamaron "los areneros". Gente trabajadora que poco a poco fueron urbanizando la banda sur del río de mis ancestros y que dieron origen a colonias como la Jesús M. Garza, La Barrica, La Fortaleza y San Isidro. La avenida Morones Prieto en los 80 llegaba hasta la colonia Balcones del Carmen, luego llegó hasta Santa Bárbara y Corregidora entre 1988 y 1990. Ya con la UDEM su extensión tocó hasta los límites entre ambos municipios y en diciembre de 1991, siendo gobernador Jorge Treviño y alcaldesa Tere García, se hizo la ampliación aunque un poco rudimentaria pero transitable hasta La Huasteca. En la imagen vemos un paisaje correspondiente al sector, con algunas casas y los terrenos en breña. Con un ríachuelo que quedó de aquellas lluvias tan recordadas por quienes padecieron sus efectos catastróficos. 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Un amanecer desde Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


Para un arzobispo de nombre Alfonso Espino y Silva, los mejores atardeceres tenían que ver con el Sol del poniente, por donde el astro rey se oculta, allá por Sierra Madre y con rumbo al Saltillo. Pero, ¿qué me dicen de los espectaculares amaneceres? Estamos a casi 700 metros entre dos cadenas montañosas y al fondo el espíritu protector de los ancestros llamado el Cerro de la Silla. Había sitios especiales para apreciar por donde el Sol se manifiesta; surge altivo e imponente que tanto maravilló al gran Alfonso Reyes. El paisaje como una verdadera oración matinal, se podía admirar desde los techos de nuestras casas o de los miradores naturales que teníamos. Los de la Infona Huasteca como los de la Santa Martha y todos los que habitan cerca de la cordillera, podían congratularse de esa visión en donde reinan los claroscuros y Venus, considerada por los antiguos como la "estrella" de la mañana. Sin tanta luz mercurial y edificaciones majestuosas, solo la vista del ser humano que se hizo para ver a largas distancias, sin necesidad de acortarlas o enfocarlas. Hace unas semanas alguien me dijo. "eres afortunado en tener esa vista", ya no la tenemos. Tanta contaminación atmosférica como visual nos impiden maravillarnos con el don de la naturaleza que nos anuncia un nuevo día y la esperanza de aún estar vivos. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

La Sierra de la Huasteca en 1968

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural


En ésta postal tomada en 1968, vemos a una parte de la Sierra de la Huasteca, al pueblo de la Huasteca y enfrente a La Banda. Aún estaban las granjas y todo era monte, un breñal sin urbanizar. En casi 50 años todo ésto se pobló: la Infonavit Huasteca, luego otros sectores y recientemente el famoso Valle Poniente que hacen de Monterrey pero está en Santa Catarina. Luego de la Infona hicieron varios sectores residenciales y ahora les está dando por hacer multifamiliares y edifi...caciones con varios niveles. Y lo más extraño, una autopista que dañó toda la montaña y sus riquezas que están en ella. Esta imagen queda a la posteridad y da testimonio de cuando éramos un pueblo apacible, que no pasaba de 20 mil habitantes y ahora seguramente andamos en el medio millón. ¿Por qué no siguieron un orden urbano, sustentable y acorde a las montañas, el río, los pueblos, las tierras de cultivo y los terrenos de agostadero?