martes, 23 de agosto de 2016

Otra de mujeres heridas en la Cuesta de Carvajal...

Antonio Guerrero Aguilar


El 6 de septiembre de 1863 llegó una brigada a Santa Catarina al mando del general Julián Quiroga. Con ella venían unas mujeres que fueron heridas en el rancho de Carvajal. Mandaron traer a Juan Saldívar que sabía algo de medicina, pero ante la gravedad del asunto; prefirió no intervenir y solicitó su traslado hasta Monterrey. Algunos testigos residentes en la Cuesta de Carvajal, dijeron que las cuatro damas venían atrás de la tropa. El alcalde Mariano Rangel hizo las averiguaciones pero los soldados no quisieron hablar. Unos dijeron que solamente oyeron disparos que les provocaron daños a las mujeres. Una de ellas estaba embarazada y tenía una herida por la espalda. Otra tenía el orificio de bala arriba de la cintura. Al ser cuestionadas dijeron que seguían a la tropa; porque una seguía a su esposo y la otra al hijo que habían sido muertos en una acción en Puebla. Se sumaron al contingente para regresar a la Villa de Santiago de donde decían ser originarias y procurar el pago por sus servicios. Para mantenerse preparaban las comidas como “vianderas”. Cuando arribaron a Monterrey, las llevaron al hospital para ser curadas. Quiroga aceptó la culpa. Dijo que les disparó solo para asustarlas pero que no les hizo daño. Ya les había advertido de que no quería verlas entre su gente. Una de ellas dijo llamarse Cayetana Lara, originaria de Tepeji del Río. La otra se llamaba María Juana Lugo, originaria de México, sobrina de una de las heridas, quienes formaban parte de un grupo de mujeres que estaban juntas en la mañana cuando fueron a dispararles. Afortunadamente el doctor Gonzalitos sanó sus heridas y finalmente dio la parte de que los daños sufridos no eran de riesgo. 

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