lunes, 22 de agosto de 2016

Encuentran a mujer muerta sobre el camino a Saltillo

Antonio Guerrero Aguilar/ Historiador y promotor cultural


El 12 de junio de 1830, el alcalde de Santa Catarina Teodoro García, escribió una carta al gobernador don Joaquín García, en el cual le da parte del hallazgo del cuerpo mutilado de una mujer en el camino que va de Monterrey a Saltillo. Un vecino llamado Joaquín Mireles encontró al cadáver de una mujer desnuda y sin cabeza, con múltiples heridas causadas por un arma blanca, por lo que dio aviso a un regidor del ayuntamiento,. El sitio donde estaba el cadáver se llamaba Charco Verde. Por ese rumbo Mireles tenía una casa y Julio Morales un jacal. Acudieron el regidor y dos vecinos para dar fe del asesinato: “el espectáculo más lastimoso que en otros tiempos se ha visto, habiendo seguido el mismo regidor la huella de sangre hasta a distancia de diez pasos, donde estaba cubierta la cabeza de la difunta y tapada con unas lechuguillas, la cual regresó y en unión del cuerpo lo trasladaron a la cárcel de este pueblo donde se ha tenido públicamente para ver si se conoce persona de las que paran a verlo”. No sabían la identidad de la mujer ni quien le había quitado la vida. Mandaron correos a Saltillo, Rinconada y otros pueblos avisando del macabro suceso. Ordenaron que diez miembros de la milicia cívica de Santa Catarina recorrieran todo el camino, explorando bosques y mogotes existentes entre Santa Catarina y Rinconada, acompañados con uno de los testigos que vieron un día antes a la muerta en el Charco Verde. El gobernador Joaquín García, consideró a “este crimen tan horrendo que la misma naturaleza se estremece al oírlo” y “dispuso” las averiguaciones correspondientes para ubicar al asesino lo más pronto posible. Desconozco si alguna vez dieron con el paradero de quienes arrebataron la vida a esa mujer, en un punto al que ubico posiblemente entre Santa Catarina y el Sesteo de las Aves.

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