viernes, 1 de julio de 2016

Los efectos de la tormenta Alex

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Al atardecer del miércoles 30 de junio comenzaron las primeras gotas de una lluvia intermitente, pero que no paró por cerca de 60 horas. Para el jueves 2 de julio comenzaron a verse los efectos de las lluvias y avenidas: nos quedamos sin el servicio de agua potable, en mi caso por 15 días. Las avenidas Morones Prieto y Antonio Rodríguez destruidas allá donde comienza la Loma Larga. Los vados del arroyo El Obispo parecían que fueron arrancados de sus sitios. Los de La Huasteca, Vista Montaña y Corregidora prácticamente desaparecieron. No faltaron ejemplos de heroísmo y solidaridad. Un auto con una familia fue arrastrado en calles del municipio de Santa Catarina, hasta que un trailero se le atravesó para detenerlo. Todo el escombro que se quedó debajo de la autopista fue a parar a las colonias como Real del Valle, Santa Martha, Infonavit Huasteca y otros fraccionamientos privados que quedaron atrapados por lodo y piedras. Allá donde se juntan los arroyos El Salitre y El Obispo, el nivel del agua rebasó los márgenes desde la colonia San Francisco hasta Valle del Seminario. Cayó “tanta” lluvia que el patio de una empresa se convirtió en represa. Hicieron un hueco y el torrente salió para destruir las casas de los alrededores. Hubo más afectados y daños en Santa Catarina que en Ciudad Anáhuac, Nuevo León que quedó completamente inundada por el Río Salado. Sin agua para tomar, las tiendas de conveniencia vendieron toda el agua embotellada que tenía. Con el desabasto, un garrafón llegó a costar 100 pesos. Algo sucedió, pero desde entonces el agua que sale de nuestras llaves ya no sabe igual. Quien sabe… 

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