viernes, 1 de abril de 2016

La gasolinera de don Julián Ayala

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Regularmente hoy en día tenemos una gasolinera junto a una tienda de conveniencia. No puedo decirles que abundan por todo el sector poniente de la zona metropolitana en la que nos movemos y existimos; vivimos y padecemos las adversidades del crecimiento urbano desmedido y sin planeación. Pero ya contamos con más negocios en donde se puede comprar gasolina. En lo que nos toca, cuando se abrió la carretera a Saltillo se instalaron dos negocios situados precisamente por la vieja carretera a la que dieron por nombre de Manuel Ordóñez. Una estaba situada en la esquina de Hidalgo y la otra en la esquina de Colón. La primera perteneció a don Alfredo Páez y que luego trasladó a la entrada de La Fama, llamada "San Ángel". La segunda perteneció a don Julián Ayala Téllez y que luego pasó a sus hijos. Este negocio tenía la fachada que vemos en la imagen, luego la modificaron para dar espacio a los vehículos; hasta que debieron cambiarla en la década de 1970 allá en Los Arredondo, frente a la entrada a la colonia Aurora. Una imagen curiosa, extraña. ¡Qúién dijera que ahora venden relojes y materiales diversos en ese punto! Lo cierto es que las gasolineras de antaño, ofrecían servicios de toda índole para aliviar las necesidades de los viajeros y turistas, como de los vecinos de los alrededores; desde abarrotes, servicios de engrasado, desde bebidas y comidas hasta la repación de un auto o camión. Hoy quiero recordar a Julián Ayala García y tal vez a un despachador que ojalá labore en esa gasolinera, al Güero que siempre regala dulces a sus clientes. 

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