viernes, 8 de abril de 2016

La calle a Monterrey y el camino real de los saltilleros

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Dicen que una imagen vale mil palabras y esta fotografía es inapreciable. Una escena detenida en el tiempo que nos habla de un pueblo apacible, bucólico y sin tantas alteraciones. Da la impresión de que a todos los que estaban por la vieja plaza, los convocaron para una fotografía. ¿Y qué era para ellos? Quien sabe, posiblemente movidos por la curiosidad fueron y posaron sobre la caja mágica con una lente. Unos niñas en primer plano, luego unos niños que llevaron a un blanco corcel, más allá se pueden ver otros cual si fueran fantasmas. En lugar de pavimento un empedrado; en lugar de bruma, arboledas que protegían a la acequia. Ahí se ve nuestro templo parroquial y las Mitras más allá. La plaza limpia, sin puestos ni peatones ni tránsito. Lo mejor, una serie de casas entre las actuales calles de Hidalgo y Manuel Ordóñez sin vehículos estacionados. A partir de 1844 ésta vía se convirtió en el eje principal de la traza urbana. Llamada “camino real de los Saltilleros”, luego de Monterrey, Manuel Ordóñez, Fidel Velázquez entre 1981 y 1988, otra vez de Manuel Ordóñez. Le decía a la señora que hizo la generosa aportación, que es una imagen soñada, de aquellas que solo permanece en nuestra imaginación. No se puede decir en el recuerdo pues no nos tocó vivir esa época. Pero ahí está, se hizo realidad y se comparte como una forma de decirnos: ¿Qué hicimos o dejamos de hacer para que otros dañaran nuestro entorno? Los defensores dirán: es el progreso y el cambio. Prefiero no cambiar y que se pongan a cuidar lo que otros nos dejaron. 

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