sábado, 9 de abril de 2016

El pasado que soñé

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


¿Recuerdan la foto de ayer? Quiero suponer que la presente imagen está relacionada con la que ya se publicó. Esta fotografía la obtuve en una revista de principios de siglo XX, que estaba en el archivo histórico de Santa Catarina; bueno, al menos eso espero. Están las dos niñas que miran a la lente como una apacibilidad que raya en formas espectrales, casi fantasmales. El niño de pantalón corto y uno más al fondo. Me da la impresión de que era la entrada a Santa Catarina. Se aprecian su suelo empedrado en cuesta abajo, las nogaleras y aguacatales al fondo. Una casa a la derecha y unas tapias de adobe a la izquierda. Dicen que el pasado es un país extranjero, en donde ocurren las cosas de una manera diferente. ¿Para qué sirve la historia en estos tiempos aciagos? La historia es un espejo del ser humano, en el que se refleja su presente y su futuro, su pasado, sus triunfos y potencialidades. La historia es un conocimiento de las continuaciones. Aunque las cosas son fatigosas y complicadas, el ser humano puede expresarlas, soñarlas y sentirlas. ¿Es válido decir: mira, esto es nuevo? No, ya existía en los siglos que nos precedieron y en los tiempos que se fueron… “Lo que fue eso será, lo que ya se hizo es lo que hará. Por eso dicen que no hay nada nuevo bajo el Sol”. Ec 1, 9 

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