jueves, 21 de abril de 2016

El Club El Bosque, campo turista de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El “Club El Bosque, campo turista” fue muy conocido durante muchos años. De veras sus terrenos parecían un bosque. Huertas repletas de árboles tan característicos de la región que se regaban con el agua de la acequia. ¿A quién pertenecieron tanto los terrenos como el club? No lo sé, dicen que a una familia Dondé. De pronto ya no lo usaron como recreativo turístico, el agua ya no regó los campos del Molino, los Arredondo, Los Treviño y El Lechugal. Solo quedaron las arboledas como mudo testigo de aquella vida bucólica que alguna tuvimos en Santa Catarina. Las instalaciones ya no sirvieron como club de recreo y del hospedaje para el turismo local y extranjero. La alberca seguía, pero sin la afluencia de la gente, el restaurante dejó de ofrecer comidas, el salón de actos lo cerraron, terrenos donde bien se podía practicar el tiro al blanco o algún otro deporte estaban abandonados. Las instalaciones se hicieron un motel de paso, con habitaciones en donde colocaron espejos. Yo fui testigo de muchos funcionarios que presumieron conocer el sitio, sin percatarse de que incomodaban al alcalde, su primera dama y las voluntarias que llegaron a servir y a dar atención a los adultos mayores, como enfermos y niños. El motel se hizo la sede de las oficinas del Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Municipal que por cierto, honra la memoria del Dr. José Páez García; la casa grande biblioteca, el salón fue usado como oficinas de la policía judicial, luego centro cultural y ahora guardería.  Muchos de los edificios originales fueron borrados o modificados. Lo que sucede por no conocer ni sentir nuestra historia y cultura… 

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