lunes, 7 de marzo de 2016

La rebelión escobarista en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El 4 de marzo de 1929, una tropa compuesta por 1,500 hombres al mando del general José Gonzalo Escobar avanzó sobre la ciudad de Monterrey. Esta fue defendida valientemente por una reducida fuerza al mando del general Rodrigo Zuriaga, la gendarmería de Monterrey a cargo del coronel Julio Cejudo y el 68 Regimiento de Linares. Para detener el enemigo se apostaron en el Obispado y en las azoteas del templo del Perpetuo Socorro y de la vieja penitenciaria situada enfrente de la Alameda. Nada se pudo hacer. Otra vez Monterrey demostró su heroicidad ante los ataques de los rebeldes que no estaban de acuerdo con la influencia de Plutarco Elías Calles sobre el presidente de la República. Como una forma de detenerlos, el entonces gobernador don José Benítez propuso cargar dinamita en un tren y dejarla avanzar por la vía rumbo a Rinconada para hacerla explotar y detener el convoy que venía con los alzados. La ciudad estuvo controlada por el general Escobar tan solo unos días, pues el general Juan Andreu Almazán recuperó la plaza con su ejército. En la huida, hubo un ataque en los alrededores del monumento a Morazán, por el rumbo de la actual colonia Zimix en Santa Catarina. Hace unos 40 años aún se podían ver las trincheras, en donde se defendieron los santacatarinenses que trataron de detener a los escobaristas. ¿Por qué negarle a Monterrey y Santa Catarina su categoría de heroica? Puede ser por negligencia o desconocimiento. Seguramente. 

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