domingo, 24 de enero de 2016

¿Y qué quedó de la vieja fábrica de La Fama?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


El miércoles 20 de enero del año en curso de 2016, la primera empresa de Nuevo León cumplió 160 años De aquel glorioso pasado en donde alguna vez conversaron Santiago Vidaurri, el obispo Francisco de Paula Verea, Valentín Rivero, Manuel María de Llano, Ezequiel Steel, Antonio Muguerza, los Cantú Treviño, Aurelio González y hasta Pancho Villa; solo quedan vestigios, testimonios añosos que parecen a punto de colapsar y desaparecer. Muros de sillar que fueron protectores de esfuerzos, preocupaciones y afanes del diario trabajar. Obreros que dieron su vida para que otros la formaran y tuvieran lo necesario para existir. Una sola nave industrial con sus máquinas que gradualmente cambiaron por la modernidad y la tecnología. Ventanales alargados para que el aire limpiara el ambiente de los polvos y partículas de algodón que se quedaban en los pulmones de los operarios. Ruidos que hacían mantas pero dejaban aturdidos a quienes las manufacturaban. Un techo de vigas cubierto de terrado los protegía de la acción del Sol, la lluvia, el frío y calor. Con columnas dispuestas armoniosamente para darle soporte al cielo de madera que les servía como universo. El tiempo y el olvido son imparciales, duros y a veces ingratos. En ésta imagen de la doctora Yolanda Hernández podemos ver el estado deplorable y a punto de caer de las cosas que aún permanecen en pie. Con el riesgo de que una historia de 160 años deje de ser viva, palpable, antigua y derruida, pero que ahí está altiva desafiando la inconciencia, la memoria y la providencia que les dio desde un salario hasta un capital considerable que se invirtió y destinó a otras actividades. 

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