viernes, 1 de enero de 2016

Las necrópolis en Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Entre 1819 y 1849 funcionó un camposanto en los alrededores del templo de la Purísima. Como padecimos dos epidemias de cólera morbus en 1833 y 1849, el Ayuntamiento de Monterrey dispuso clausurarlo y buscar la apertura de un nuevo panteón situado al poniente de la ciudad en un terreno en el cual abundaban unas arboledas de nogales y aguacatales. En ese sector comenzó a funcionar el panteón civil de Monterrey a partir de mediados del siglo XIX y por el aumento de defunciones, se abrió un segundo panteón en 1880. Todo el conjunto civil comprendía algunas ocho manzanas situadas entre las actuales calles de Tapia y Aramberri y Bravo y Venustiano Carranza. Por ese rumbo, en 1899 el Doctor Amado Fernández Muguerza pensó en la construcción de un panteón particular al que llamaron El Carmen con una extensión de unas 24 manzanas. Fue diseñado por el Arq. Alfredo Giles y comenzó a operar en 1901. En 1920 don Adolfo Villarreal consiguió la creación de un cuarto panteón al que llamaron de Dolores. Los panteones municipales cerraron en 1956 y en ese sitio construyeron un complejo educativo en donde ahora está una secundaria y la normal superior. El panteón El Carmen pasó formar de la misma compañía de Funerales Dolores en 1930. Como dato curioso, el cronista centenario de Monterrey don Pepe Saldaña, cuenta que a fines del siglo XIX un vecino llamado José Luna construyó una casa a cinco metros de un gran nogal. Lo que ahora es la diagonal de la calle de Aramberri, era el camino original rumbo a la Hacienda de los Urdiales. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario