sábado, 2 de enero de 2016

La leyenda del Virtuoso Niño del Violín

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Norestense


Los monumentos funerarios tienen la intención de hacer presente al difunto a través de esculturas, imágenes y símbolos nos hablan de lo que son y de lo que fueron. Hay muchas leyendas y relatos en nuestros cementerios. Una de ellas es la de "El Niño del Violín", ubicada en el panteón de El Carmen en Monterrey. Ahí podemos ver un sepulcro sobre el cual, se erige una escultura de mármol blanco con figura de un adolescente, sosteniendo este instrumento musical bajo su brazo izquierdo. Este niño nació en el municipio de Santiago y murió por una grave enfermedad y desde entonces su espíritu ronda todas las noches por los pasillos del panteón o desde su mausoleo tocando su violín entre la 1 y 3 de mañana, para  deleite de las otras ánimas que habitan en este cementerio. La blanca lápida ya no deja leer el epitafio, pero gracias a la historia sabemos que se trata de Gregorio Alanís González, nacido en El Cercado el 17 de noviembre de 1895, hijo de Ramón Alanís Tamez y de Manuelita González, vecinos prósperos del lugar quienes supieron aquilatar la vocación musical del niño. Con maestría ejecutaba unas bellísimas piezas clásicas y decidieron comprarle un costoso violín “Stradivarius”. Todos lo conocían como el “Niño Virtuoso del Violín”. Lamentablemente el niño falleció en Monterrey con tan solo 13 años el 13 de agosto de 1908. No se saben las causas del deceso, solo el cariño inmensurable de sus padres que para mantener vivo su recuerdo, levantaron ésta tumba; mientras ellos están en el sepulcro situado a la izquierda. Ahí está Gregorio junto a quienes le dieron vida y lloraron en la muerte temprana. 

1 comentario:

  1. Agradecido por tu aportación-respuesta a mi pregunta, el panteón del Carmen, mi jardín de juegos infantiles no compartidos.

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