domingo, 20 de diciembre de 2015

La virgen del Roble: una tradición regiomontana

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El 18 de diciembre es la fiesta de Nuestra Señora del Roble. Esta tradición regiomontana tiene su origen en una leyenda, cuando un fraile de nombre Andrés de León colocó la imagen venerable en 1592 en el hueco de un roble para protegerla de las incursiones de los llamados indios bárbaros. Al poco tiempo  de la fundación de la ciudad de Monterrey en 1596, una pastorcita cuidaba unas cabras y oyó que desde un roble le llamaban. Admirada se acercó al lugar de donde procedía el llamado. Cuál fue su sorpresa, pues vio una pequeña imagen de la virgen en la oquedad del roble. La niña avisó a su papá y éste fue hasta el templo parroquial para avisarle al señor cura. Este acudió y decidió trasladar a la virgen para ponerla en un sitio especial. Al día siguiente la imagen desapareció y la encontraron otra vez en el viejo roble. Cada vez que la llevaban la imagen regresaba, entonces decidieron construir una capilla bajo la enramada de un frondoso roble, en cuyo tronco había un hueco a modo de hornacina.  Este lugar conocido con el nombre de “Piedra Blanca”, fue el asiento de la primera misión cercana a los ojos de agua de Santa Lucía. La devoción pronto se propagó por el Nuevo Reino de León, llamándola también “La Virgen de los Nogales”, “La Madre de Dios del Reino” y “Nuestra Señora del Nogal”. Es una pequeña escultura, de las que los maestros llaman “pura vestir” de 58 centímetros. Está hecha de una mezcla de corazón de maíz y bulbos de flores, que usaron los escultores indígenas del siglo XVI. Se le viste de preciosas túnicas y ciñe en su cabecita una corona. Sobre sus pies está un gran trozo de madera, que la tradición afirma ser parte del tronco en el cual fue hallada la sagrada imagen. Su coronación se realizó el 31 de mayo de 1964. 

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