sábado, 19 de diciembre de 2015

121 años de ser parroquia de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Durante el virreinato, una parroquia y un municipio tenían la misma categoría. Hubo pueblos que fueron villas y ciudades pero no tenían su parroquia. O fueron parroquias sin tener la categoría oficial. Incluso las Cortes de Cádiz manifestaron en 1812 que una parroquia también podía elegir a sus representantes. Las parroquias más antiguas de Nuevo León son las de Monterrey (catedral), Linares, Galeana, Villa de Santiago, Villaldama, Lampazos, Sabinas Hidalgo, Cerralvo, Salinas Victoria, Montemorelos y Cadereyta Jiménez. En Santa Catarina primero fuimos villa y luego parroquia. Por eso el 19 de diciembre de 1894 el señor Arzobispo don Jacinto López Romo, quien también convirtió la diócesis en arquidiócesis, decidió otorgar nombramiento de parroquias a tres templos: el Sagrado Corazón, la Purísima Concepción (ambas en Monterrey) y otra más a Santa Catarina, la cual se hizo cargo del cuidado espiritual de Garza García, La Fama, La Leona y de todo Santa Catarina cuyos límites en ese entonces llegaban hasta Montemorelos por la Sierra Madre. ¿Cuál es el ser y la razón de una parroquia? Una parroquia realiza una función integral en las personas y en las familias. Las acompaña y promueve la educación y la animación en la fe. Es un centro de coordinación y animación para diversos grupos que en ella participan y se abre a los horizontes en la construcción de un mundo mejor. Hoy mi templo parroquial cumple 121 años y eso es un motivo de júbilo y de felicidad para los santacatarinenes y de las comunidades de la Purísima y el Sagrado Corazón. Por cierto, el primer párroco se llamó Félix Hernández. 

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