sábado, 28 de noviembre de 2015

El camino de las palmas a La Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista Municipal de Santa Catarina


Para quienes aún les tocó ver el viejo camino a La Huasteca que salía de Santa Catarina, dicen que seguían por la calle Hidalgo hasta La Culebra; pasaban la “Casa de Piedra” y continuaban el trayecto hasta la entrada en donde se junta el cañón con el río. Gracias a testimonios orales como de las fotografías, sabemos que el entorno estaba marcado por la acequia al oriente y una hilera de palmas al poniente. Estas llegaban exactamente hasta la entrada. La ruta del agua marcaba ...el inicio de huertas y labores de cultivo, mientras que en las palmas comenzaba el monte y la sierra de la Ventana. Ya en la antiguamente hacienda conocida como de Buentellos, los pobladores se congregaban a la orilla de dos caminos, el que venía del Lechugal y el otro que venía de Santa Catarina. Primero la quinta González que luego llamaron “Las Josefinas”, luego la quinta San Juan y las fincas de los Elizondo y los Villarreal. El caserío estaba disperso, en medio de una arboleda en la que Sol difícilmente filtraba su luz. El río se anunciaba con olor y sonidos. De pronto la hilera de las palmas terminaba en el llamado “Espinazo del Diablo” y tocaban parte del río de los ancestros. La montaña llamada de La Huasteca que venía a terminar en nuestro suelo y daba cobijo a San Isidro de los Guerra que se convirtió en La Banda, ahora pomposamente conocida como “Valle Poniente” y la Congregación de La Huasteca que se convirtió en un gran estacionamiento y el sitio donde nacen dos puentes. De veras que nos gusta cambiar las cosas para verlas de otro modo, indudablemente. 

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