viernes, 2 de octubre de 2015

Santa Catarina a mediados del siglo XVIII

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Para 1754 habitaban en el valle de Santa Catarina unas 39 familias; todos "labradores de maíz" y algunos otros dedicados a la cría de ganado mayor y menor. Con una hacienda de labor de maíz y caña dulce que pertenecía al general Prudencio Orobio y Basterra, vecino de Saltillo. Los vecinos tenían la obligación de salir todas las noches con rumbo a la sierra a fin de reconocer algunos rastros de indios Una ocasión, el gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León, Juan Manuel Muñoz y Villavicencio pidió a los vecinos que le informaran acerca de los documentos y límites del Valle de Santa Catarina. El 20 de julio de 1760, el alcalde mayor Ignacio de Jesús García, dispuso que los vecinos Joaquín de la Garza, Juan de Góngora y el indio Marcial de la Cruz  informaran acerca de los límites que: “inician en el paraje o camino de los Saltilleros, en el Puerto del Durazno lindando con los vecinos de la Pesquería Grande, de ahí al poniente y sur al cerro que llaman de la Escondida, mirando a un Peñasco Colorado y una cueva cercana a la dicha cumbre hasta llegar a una boca que llaman de potrerillo de Vivanco, de ahí por la sierra hasta llegar al río que sale del potrero y que comúnmente llaman de Santa Catarina, de ahí rumbo al oriente los terrenos que divide a Santa Catarina con la de San Pedro, hasta el río, dividiendo a San Pedro al estrecharse en las Mitras, de ahí hasta el Puerto del Durazno y otros puntos circunvecinos” (sic). La medición de los terrenos concluyó el día 8 de agosto de 1760, dando por resultado un total de 15 caballerías y media, más diez y medio sitios de ganado mayor y menor. Las primeras fueron evaluadas en 200 pesos y las segundas en 150 pesos cada uno. Los terrenos situados en los potreros de Santa Catarina y el llamado Potrero Grande no fueron medidos por lo descompuesto del camino que había sido arruinado por una crecida del río en 1751. 

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