viernes, 30 de octubre de 2015

Las peregrinaciones y procesiones

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


En la naturaleza del ser humano está la función de realizar y explicar, al igual que exteriorizar las convicciones vivas de las que está animado; de los sentimientos vivos y profundos de lo que está lleno su corazón. La naturaleza humana reclama imperiosamente formas, pide actos exteriores los cuales son expresados en símbolos. Algunos acontecimientos de la vida eran recibidos sin mayor protocolo. Por ejemplo cuando alguien moría, los ritos eran solo para los parientes y conocidos cercanos. Pero prevalecía la creencia de la supervivencia del alma. Y para cuando se requiera de algo, paliar alguna situación problemática, solucionar las eventualidades que afectan a la salud y a la vida, aunque también como una forma de agradecerle a la Providencia se hacen las procesiones. Estas son caminatas para indicar la condición de peregrinantes; indican el estilo transitorio de nuestra vida mortal que se dirige hacia un lugar consagrado: para suplicar, pedir perdón o simplemente para agradecer y festejar las fechas dedicadas a los momentos y tiempos vitales del ser humano, como lo es la vida, el amor y la muerte. Se hacen las peregrinaciones en forma pública como sagrada, para evidenciar la memoria y la consideración de los beneficios recibidos por Dios, por Jesucristo y/ o la virgen María. Les damos gracias pero imploramos el auxilio divino a través de un recorrido el cual contiene en sí grandes y divinos misterios para quienes participan. Solo así se consigue de parte de Dios los frutos y beneficios de la piedad cristiana. Aquí tenemos al padre Cayetano y a un grupo de piadosos cristianos que acuden al panteón San Juan de Santa Catarina, allá por el año de 1965.

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