miércoles, 21 de octubre de 2015

La imagen del monumento a Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El 21 de octubre del año 2005, el entonces obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey, Mons. Gustavo Rodríguez Vega, acudió a bendecir la imagen de Santa Catarina Virgen y Mártir. Acompañado por la feligresía de las parroquias de Santa Catarina y de San Juan Nepomuceno, sus párrocos y vicarios, miembros de la administración municipal de la profesora Irma Adriana Garza Villarreal e integrantes de su cabildo. Desde la plaza principal salió una peregrinación hasta la glorieta situada en donde convergen las avenidas Manuel Ordóñez, Industriales del Poniente (Carretera Monterrey-Saltillo) y la avenida Francisco I. Madero. Una vez concluido el acto litúrgico, se regresaron al templo parroquial. Como historiador y cronista solo soy testigo de los tiempos y al margen de toda preferencia partidista, Irma Adriana Garza quien fungía como alcaldesa en ese trienio, decidió la construcción de dos monumentos para que se convirtieran en símbolos municipales: la escultura de la patrona que da nombre al municipio, a su cabecera, al río y al cañón y de unos arcos que representaran a la vieja atarjea de La Fama. Encargaron al escultor José Luis Linares la hechura de un monumento en base a piezas metálicas hasta gradualmente darle forma a la doncella una palma como señal de triunfo, sobre un cadalso con una pieza con su espada en donde la virgen fue decapitada y una rueca que se rompió milagrosamente. Entre las obras de José Luis Linares destacan las figuras del Nacimiento y una imagen de San Pedro situadas en la avenida Morones Prieto y de la monumental cruz que se levanta sobre la loma del mismo nombre en Villaldama. A diez años de su bendición e inauguración, la imagen aparece obscura por la noche, rodeada de propaganda y anuncios de algunas dependencias municipales. La memoria, la identidad así como el patrimonio cultural no tienen preferencias electorales, ni menos la culpa como para dejarla sin majestuosa presencia. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario