sábado, 24 de octubre de 2015

De brujas y conjuros

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Dicen que la supuesta bruja que se le apareció a un guardia en la colonia Contry de Monterrey hace ya tiempo,  se debe a que rezaron las “Doce Verdades” en un programa radiofónico. También por ese tiempo se dio a conocer que un par de brujas o hechiceras bajaron para asustar a unos policías que cuidaban el corralón municipal de Santa Catarina. Uno de ellos se subió a la patrulla para buscar ayuda y el otro se quedó encerrado en una habitación, lleno de temor pues vio, oyó y sintió una espeluznante sensación que recorrió su cuerpo. O de aquella captura (precisamente en el Castillo) de una extraña criatura en el otoño de 1976. Dicen que el ave se convirtió en un hechicero ya en la cárcel y que dijo venir de Saltillo para cumplir con un encargo, prometiendo a los captores ya no regresar y compensarlos a cambio de su libertad. Ya no se supo más acerca del asunto. Lo cierto es que hay muchas jaculatorias religiosas y fórmulas mágicas para defenderse ante la presencia de una bruja. Una de las armas de defensa más recomendada es la oración conocida como de “Las Doce Verdades del Mundo”. Es una especie de catecismo que se reza al derecho y luego al revés. Por cada verdad se hace un nudo en un cabestro preferentemente de color negro. Dicen que las verdades de fe las trajeron los misioneros con la intención de educar a través de la exposición y recitación de “doce verdades” fundamentales de la fe cristiana imperante en ese tiempo. Basadas más bien en la corresponsabilidad y algo ingenuas pues el uno coincide con el uno, el dos a las dos tablas de Moisés, las “tres” trinidades y así sucesivamente. Se decía que si lograbas rezar Las Doce Verdades del Mundo sin equivocarte siete veces, todo mal se alejaba , al igual que la persona que te lo hubiera hecho. De la misma forma se utilizó esta oración para "ataduras" y hasta para enterrar difuntos. 

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