sábado, 5 de septiembre de 2015

El acueducto que destruyeron (6)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Ya sin el estorbo de la atajea, la calle Juárez y la calle San Francisco se pudieron ampliar. Curiosamente el trazo de la antigua atarjea desde La Huasteca hasta Montenegro, fue seguido por la compañía de Agua y Drenaje de Monterrey en la década de 1950, para construir el acueducto hasta una estación de bombeo que está sobre una rotonda situada por el rumbo de la colonia Montenegro. De ahí el agua que viene en un solo ducto se reparte en dos, una para Monterrey y la otra para San Pedro Garza García. Paradójicamente la avenida ahora se llama Acueducto y los remanentes de agua son vertidos al río Santa Catarina a la altura de El Aguacatal. Los restos de la atarjea que se salvaron, fueron cubiertos por maleza; en algunos puntos sus propietarios la rellenaron o la ocultaron y los más decididos la quitaron. Con ello se fue fragmentando un trozo de historia no solo local sino regional, con implicaciones económicas, sociales y hasta políticas. Algunas partes quedaron en quintas o fincas de descanso que gradualmente se convirtieron en colonias, cuando llegaron los urbanizadores y en lugar de pensar en cómo integrar un bien histórico y cultural a la nueva colonia, tal y como lo hicieron en la colonia Valle del Seminario en los molinos Jesús María; pues simplemente la destruyeron. La gente solo se acostumbró a verla en tan solo algunos puntos de la Huasteca, de los Treviños, Montenegro, la Protexa, la Concordia, la Fama, la vieja zona industrial de La Leona y lo que quedó en la colonia Valle del Seminario. 

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