viernes, 4 de septiembre de 2015

El acueducto que destruyeron (5)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Poco a poco, pero en unos cuantos meses, arrancaron una obra que tardó en construirse en cuatro años (1850-1854) cedió ante el avance inminente del crecimiento urbano. Alguien dijo cuándo se comparó a nuestra atarjea con el simbólico acueducto de la ciudad de Querétaro con el nuestro: “Si pero allá es Querátaro y el de nosotros no se compara con aquel”. Es cierto, aquel tiene otra estructura, es más antiguo pero la atarjea de las viejas fábricas era de nosotros y bien se podía resguardar para ejemplo de las nuevas generaciones como bien lo han hecho en otras partes. La destrucción de la atarjea comenzó el 1 de noviembre de 1969 en el tramo correspondiente a la confluencia de las calles de Hidalgo y Juárez en el centro histórico de La Fama, desde los llamados Baños Verdes hacia el oriente, en donde se junta la calle Juárez con la calle de San Francisco y concluyó en marzo de 1970. Habían usado la piedra azul y una argamasa de cal y arena mezclada con penca de nopal. Si hubo oposición de parte de algunos vecinos, muchas personas lloraron y unos cuantos defendieron el patrimonio y el símbolo de una congregación que se hizo a partir de una fábrica, que fue un pueblo formado por familias de Zacatecas, Coahuila y de otros municipios de Nuevo León como Santiago y San Pedro Garza García. Tan importante que de ahí salieron muchos alcaldes y profesionistas, músicos, locutores, deportistas y personas orgullosas de su pueblo. A 161 años de su fundación, los arcos y la atarjea aún viven en la memoria y en el corazón de los fameños y santacatarinenses que la añoran con tristeza y nostalgia. 

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