miércoles, 2 de septiembre de 2015

El acueducto que destruyeron (3)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina



El patrimonio histórico y cultural de un pueblo puede ser tangible como intangible. El primero lo estudia preferentemente la historia, la arqueología, la paleontología, el arte y la arquitectura. Lo intangible son motivos de pensamiento, inspiración y de acción de un pueblo y como no se pueden ver ni tocar; sin embargo ahí están y corren el riesgo de perderse. Estos son estudiados por los antropólogos y lingüistas. Ahora, la arqueología no necesariamente estudia los testimonios de un pasado remoto, sino también de aquello reciente y próximo. En la historia de la cultura ahora se denomina “arqueología industrial” a todos los vestigios que se desarrollaron y construyeron para una actividad productiva. Lamentablemente en Nuevo León solo consideran dignos ejemplos de la arqueología industrial a plantas emblemáticas que surgieron a partir de 1890 como la cervecería y la fundidora y al resto de los vestigios se niegan, quedan susceptibles a la destrucción, al saqueo y al olvido. Las empresas pioneras de la industrialización lo padecen: La Fama de Nuevo León, los Molinos Jesús María ahora convertida en la colonia Valle del Seminario, La Leona que desapareció y fragmentó y las instalaciones de El Porvenir en El Cercado, Santiago, Nuevo león, que ya sufrieron de un incendio. Para nuestras autoridades culturales de los tres niveles pasan desapercibidas y en el caso nuestro de La Fama y de Santa Catarina, lo viejo e inservible aunque cargado de sentidos y significados; pueden dar paso a la modernidad: para construir desarrollos inmobiliarios o negocios que pueden dejar mejores rentas. 

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