miércoles, 30 de septiembre de 2015

El primer plano de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


En 1821 se inició el trazo y la delineación de las calles, conformándose las manzanas y en ellas los solares para habitar. Se propuso trazar la cabecera desde la acequia del Molino hasta la Loma Pelona de oriente a poniente. En medio del conjunto, una calle principal que más o menos correspondería actualmente a la calle de Corregidora. No se hizo el proyecto debido a que algunos vecinos se opusieron; ya que para la apertura de las calles se les iban a quitar porciones de sus terrenos. Decían que muchas casas estaban dispuestas sin orden alguno. Aunque se delinearon algunas calles no llegaron a un acuerdo definitivo.Sin embargo el problema llegó hasta el gobierno del Estado y éste dispuso que se indemnizara a los afectados. Pero tampoco éstas medidas agradaron a los inconformes. Fue hasta el 8 de mayo de 1844 en que una comisión formada por Juan de Luna, Norberto Ordeñó y Julio Morales, presentó un proyecto que fue aprobado por todos. Evaluaron los solares, establecieron las condiciones de vecindad y se prohibió la extracción de madera, destinándose su uso exclusivo para la edificación de las casas del pueblo y se repartieron los solares, mismos que tenían un valor fluctuante entre 3 y 8 pesos. Se trazaron 72 manzanas, de las cuales dos fueron destinadas para la iglesia y el cementerio y otra para la plaza, cuatro calles de oriente a poniente llamadas “Calle Primera”, “Calle Segunda” y “Calle Tercera” correspondientes a las actuales Hidalgo, Zaragoza y Colón y 17 callejones de norte a sur.Todo el conjunto urbano estaba en cinco cuarteles: dos de ellos en el centro del poblado, el tercero en la hacienda El Molino, el cuarto en el barrio de Abajo y el quinto en la Hacienda de Buentellos. 

martes, 29 de septiembre de 2015

La Fama, el sindicato y sus familias

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Un 28 de septiembre pero de 1933, un grupo de obreros fundaron la Sección 49 de trabajadores textiles, la cual quedó adscrita a la Confederación de Trabajadores de México al formarse ésta en 1936. La fábrica de hilados y tejidos de La Fama cambió de nombre a Compañía Textil Reinera, S.A. en mayo de 1941. Quedaron como dueños Aurelio González Jr. Jorge G. Rivero y Virgilio C. Guerra, quienes fusionaron la empresa a Textiles Monterrey, S.A. en 1953. Apenas dos años antes, los empresarios decidieron la construcción de una nueva planta situada en frente de las instalaciones originales, en donde La Fama de Nuevo León operó casi un siglo, de 1856 a 1951 en el edificio situado entre Guerrero, San Francisco, Juárez e Hidalgo. A partir de 1941, La Fama y La Leona ya no pertenecieron a los mismos dueños y los nuevos propietarios tenían en operación la fábrica establecida en 1872 con el nombre de El Porvenir, en El Cercado en Santiago, Nuevo León. Es cuando llegaron obreros con sus familias procedentes de aquellos rumbos. Llegaron los Alanís, los Almaguer, los Cavazos, los Salazar, los Escamilla, los Tamez y los Marroquín. Aunque don Alonso Almaguer Tamez ya tenía tiempo de residir en La Fama desde la década de 1940.También llegaron familias procedentes de Arteaga y de Parras de la Fuente; algunos de ellos laboraron en las textiles La Bella Unión y La Estrella.  También llegaron familias procedentes de San Luis Potosí, Zacatecas y de la comarca lagunera. Las familias que llegaron, la interacción con los pobladores originales, el sindicato, los alcaldes que gobernaron Santa Catarina de 1951 a 1976 y don Aurelio González fueron consolidando un pueblo que tiene la categoría de congregación desde el siglo XIX y que en algún momento, pensaron separarse de Santa Catarina para crear una nueva municipalidad. 

lunes, 28 de septiembre de 2015

De Santa Catarina a la Villa de Santiago

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Santa Catarina limita al sur y al sureste con el municipio de Santiago, Nuevo León que originalmente abarcaba solamente el Valle del Huajuco, llamado así en honor a los caciques Guajuco y su hermano Colmillo, ambos de nación Guachichil quienes  dominaban la región desde los últimos años del siglo XVI cuando a este valle le llamaban Cuarisezapa. Diego de Montemayor se quedó con éstas tierras que luego pasaron a su hijo Diego de Montemayor El Mozo, casado con Elvira de Rentería, quienes a su vez la traspasaron a su sobrino Miguel de Montemayor, casado con Mónica Rodríguez y habitaban la Hacienda de San Pedro Los Nogales. Un hijo llamado Diego Rodríguez de Montemayor se quedó con ellas por herencia. Estaba casado con Inés de la Garza y fundaron la llamada hacienda Vieja en terrenos pertenecientes al actual San Francisco en 1646. Es hasta 1670 cuando se inicia el poblamiento definitivo de las tierras del Guaxuco por Margarita, la hija de los esposos Rodríguez de Montemayor, casada con el sargento Lucas Caballero de los Olivos. Es cuando llegan otras familias que poblaron los alrededores de la "La Hacienda Vieja", alrededor de la cual con el tiempo fueron surgiendo otras poblaciones en una extensión delimitada por el Río Ramos al sur, la Sierra Madre al poniente y la Silla al oriente. Su parroquia es de las más antiguas, pues data de 1670, dedicada al santo patrono Santiago Apóstol., cuyo templo lo iniciaron a mediados del siglo XVIII. Desde 1712 cuenta con categoría de valle y el 21 de marzo de 1831, el Congreso de Nuevo León, le concedió el rango de "Villa" al hasta entonces valle de Santiago del Guajuco, ratificada por el gobernador Joaquín García el 12 de abril del año ya citado. El 15 de septiembre de 1898, de acuerdo con el gobierno del estado, se hace una verificación de límites entre Santa Catarina y Santiago, pasando a éste municipio los ranchos de San Juan Bautista, Laborcitas y la Ciénega. 

domingo, 27 de septiembre de 2015

La extensión y los límites municipales

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El municipio de Santa Catarina cuenta con una extensión territorial de 876 kilómetros cuadrados. Actualmente limita al norte con los municipios de García y Monterrey, al sur con Santiago y con los municipios de Coahuila, Arteaga y Ramos Arizpe. Al este con San Pedro Garza García y Monterrey y al oeste con García y Ramos Arizpe, Coahuila. La conformación y extensión del territorio municipal ha cambiado mucho en el transcurso del tiempo, para tener la delimitación actual. Por ejemplo, en 1853 Santa Catarina limitaba al norte con Villa de García y Monterrey, al este teníamos con Monterrey, Guadalupe y Santiago, al sur hasta Allende y al oeste con el estado de Coahuila. En 1891 Santa Catarina limitaba con Monterrey y García al norte, Galeana, Allende y Coahuila al sur, Guadalupe y Santiago al este y Coahuila al oeste. Sin afán de ofender, pero cada vez que a nuestros vecinos les daba por corregir y buscar ampliar su extensión, le quitaban terrenos a Santa Catarina y aprovechándose de nuestra nobleza o negligencia de nuestras autoridades, además del gobernador y congreso en turno, recortaban la extensión de nuestra municipalidad. La merced original abarcaba 114 sitios de ganado menor, equivalentes a unas 89 mil hectáreas, pero también se contaban con 15 caballerías de tierra; cada una de las cuales mide 1,852 metros cuadrados que nos dan unos 28 mil metros cuadrados. Aquí les dejo éste plano de mediados del siglo XIX. 

sábado, 26 de septiembre de 2015

La primera inundación de Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


¿Cuántas inundaciones han dañado a Monterrey? Es difícil precisar. Posiblemente algunas 15, de las cuales el Río Santa Catarina que baja de la Sierra Madre ha causado inundaciones, derrumbes y muertes. Por referencias históricas, sabemos que un 26 de septiembre de 1611 llovió tanto que la mitad de las casas de la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey quedaron destruidas pues fueron levantadas al norte de los ojos de agua de Santa Lucía. Eso hizo que se trazara otra población en donde actualmente está la plaza Zaragoza. Volvieron las lluvias torrenciales en 1612. Pero la nueva ciudad quedó entre los arroyos del Santa Lucía y el Río Santa Catarina, lo cual la hizo más propensa a los efectos de las tormentas. Ya en septiembre de 1636 se sufrió por una inundación tan destructiva que según Alonso de León: “parece se abrieron las cataratas del cielo y rompieron las fuentes del abismo de las sierras, según las bocas por ellas reventaron… llevándose las arboledas de sus riveras, desgajándose de sus sierras las peñas, causando pavor y miedo, derribó todas las casas de Monterrey y las iglesias, dejándolo hecho un desierto”. Este plano corresponde al siglo XVIII y nos muestra la traza de las calles y manzanas de un Monterrey ya inexistente. Lo más interesante es que podemos apreciar los manantiales que formaban los famosos Ojos de Agua de Santa Lucía que dieron origen a nuestra ciudad capital el 20 de septiembre de 1596. 

viernes, 25 de septiembre de 2015

El accidente de El Pajonal, a 55 años de distancia

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Un 24 de septiembre de 1960, tres vecinos de La Fama de Nuevo León salieron de un baile que organizaba la ya desparecida sección 49 del sindicato textil de la empresa fundadora de la industrialización en la entidad. Tenían pensado llegar hasta El Pajonal para una campaña electoral en favor de don Librado García Ayala, entonces del candidato del PRI a la presidencia municipal. Acudía Luis García Soriano, originario de Parras de la Fuente, Coahuila, quien vivía en el llamado COD; un conjunto de algunas ocho casas situadas con rumbo al panteón de La Fama, en lo que actualmente es la confluencia de las avenidas Primero de Mayo y Díaz Ordaz. Luis era el dirigente textil; lo acompañaba Manuel Rodríguez a quien apodaban “El Pajonal” junto otro compañero y vecino del sector de quien no pude precisar su nombre. Iban en una camioneta y antes de arribar a El Pajonal, una falla en la barra cardán hizo que la camioneta bajara en reversa hasta la Cuesta de la Manteca.  En una curva se salieron del camino y se desbarrancaron. Ahí subiendo por la Manteca, aún se pueden ver las cruces que dan testimonio de los tres personajes que perdieron la vida. Incluso una persona de La Fama recriminaba a las fuerzas vivas tanto de La Fama como de Santa Catarina el por qué no hacían muestras de respeto por los finados. Tal vez por eso existen las cruces en el camino, para recordarnos a través del tiempo y el espacio a quienes en esos sitios funestos terminaron con su vida terrena. Hoy los recordamos a 55 años del fatal accidente. 

jueves, 24 de septiembre de 2015

La capitulación y dos derrotas que pudieron evitarse

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El 24 de febrero de 1846, mediante una capitulación ante el general Zacarías Taylor, las tropas mexicanas al mando del general Pedro Ampudia salieron de Monterrey con rumbo a Saltillo con todo su armamento y la artillería. Debieron traspasar la Cuesta de los Muertos y no acceder o participar en guerrillas o ataques hacia el ejército norteamericano que tuvo el control de la ciudad; dejando a su merced y sin protección a la población civil quienes sufrieron del maltrato al que fueron expuestos de parte de las fuerzas extranjeras. Y Santa Catarina no fue la excepción. Por la cercanía a Monterrey y por estar situada entre el camino Real de los Saltilleros, continuamente pasaban grupos de jinetes que andaban cuidando la región. Muchos de ellos hicieron de la suyas y como pasa en los estados de sitios, los pobladores del Santa Catarina de aquel entonces sufrieron las consecuencias de una ocupación injusta que pudo evitarse. ¿Y saben por qué? Porque estuvieron a punto de rendirse los oficiales al mando de la expedición norteamericana. En el trayecto para parlamentar con Ampudia vieron a un grupo de mexicanos entre los que se hallaba Manuel María de Llano, quienes iban a presentarse la rendición. ¿Entonces quienes ganaron?  Los que se rindieron después. Paradojas de la historia. También los mexicanos que pelearon en la Batalla de la Angostura entre el 22 y 23 de febrero de 1847 estuvieron a punto de vencer, cuando de pronto vieron que el general Antonio López de Santa Anna huía del sitio. A decir verdad, hubo una retirada de las fuerzas mexicanas, quedando Saltillo bajo control del ejército de los Estados Unidos. Gracias a los norteamericanos sabemos más o menos como estaban los paisajes de los alrededores. Como ésta imagen que corresponde a un escuadrón norteamericano que baja por entre la Cuesta de los Muertos con rumbo a Monterrey. 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿Y después del Grito? El desfile

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

¿Y después del Grito? El desfile alusivo a la independencia. Aunque a decir verdad éste suplió al llamado Grito de Dolores, pues el padre Hidalgo lo hizo un 16 de septiembre, muy de madrugada y antes de la Misa de Gallo. Apenas un día antes habían festejado a la patrona del lugar, la Virgen de los Dolores. Cuentan los historiadores al margen de la oficialidad, que Antonio López de Santa Anna hacía una gran fiesta para conmemorar el natalicio de su señora esposa, doña Dolores Tosta Gómez. O que don Porfirio comenzaba su cumpleaños el día 15 y le seguía el 16. Desde el siglo antepasado unimos dos tradiciones entre el anochecer y la mañana: el grito que se hace antes de la media noche y el desfile que se recorre por la mañana. Por la víspera, ocasión propicia para vestir de china poblana, ponerse el traje o al menos el sombrero charro. Cantar, celebrar y recordar la mexicanidad que solo expresamos en éste día. Bebemos y comemos, nos alegramos y luego le seguimos. El grito se convirtió en un gran baile público con espectáculos y grupos musicales. Gradualmente las campanadas y los juegos pirotécnicos cedieron ante aquellos. El himno ni se lo saben o se les olvida cantar. Luego la gran cena con alimentos condimentados y lustrosos tricolores que nos remiten a las tres garantías. Para rematar el desfile, con el cabildo y las autoridades al frente, con banda de guerra anunciando el recorrido. Después las fuerzas vivas del pueblo y las escuelas. Hoy les dejan la libertad de participación, pues alegan que como apenas entraron a clase no tienen tiempo para marchar como Dios manda en el desfile. La marcialidad, la elegancia y la originalidad fueron compactándose cada vez más. Quién sabe si los miembros del cabildo vayan, pues a lo mejor quedaron muy cansados después de dar el Grito, una expresión de lo que fuimos, somos y queremos ser. Libres, independientes de todos los problemas y situaciones que impiden un adecuado crecimiento económico y desarrollo social. Si no lo tenemos, entonces como que la celebración pierde su sentido original.  

martes, 15 de septiembre de 2015

Ignacio Elizondo: entre la traición y el olvido

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

¿Sabían Ustedes que el primer alcalde de Santa Catarina era cuñado de Ignacio Elizondo? Efectivamente, Joaquín García de la Garza en cuyo honor a la antigua Pesquería Grande le llamaron Villa de García en 1851, tuvo dos hermanas que se casaron con dos hermanos: Ignacio Elizondo Villarreal (1766-1813) y Nicolás Elizondo (1783-1834). El primero con Gertrudis García en 1787 y el segundo con María de Jesús García. Los Elizondo llegaron de Salinas Victoria para dedicarse a la agricultura. Doña Gertrudis murió en 1797 mientras daba a luz al último de sus hijos. Otro hermano de ellos llamado José María Elizondo, le platicó en 1839 al Doctor Gonzalitos que la conjura para aprehender a los jefes insurgentes se planeó allá en García. Supuestamente Elizondo le pidió a Ignacio Allende incorporarse a su ejército, conservando su grado militar. Al negarle el puesto, se regresó a su casa en García, N.L. en donde el obispo Primo Feliciano Marín y Porras le sugirió que fuera a Monclova para organizar la aprehensión en Acatita de Baján el 21 de marzo de 1811. Elizondo mantenía sus haciendas en San Juan y en el Álamo en la región carbonífera de Coahuila y allá se casó otra vez con Romana Carrasco. Por cierto, se hizo de dos insurgentes que venían de Maravatío, Michoacán, los hermanos Mateo y José María Echaiz para que trabajaran en sus tierras, primos de Agustín de Iturbide. Lo curioso es que al morir en San Marcos, Texas el 2 de septiembre de 1813, tanto su esposa como una de sus hijas de nombre María Crisanta se casaron con ellos. Definitivamente nadie sabe para quién trabaja. La casona situada en la calle Morelos en el centro de García, N.L. aún está en píe. Algo modificada pero mantiene su fachada distintiva y por eso la gente la conoce como la Casa del Águila de Oro. Dicen que por las noches se ve el fantasma de don Ignacio Elizondo, considerado por la historia oficial como el traidor que capturó a Hidalgo, Allende y demás jefes insurgentes.  

lunes, 14 de septiembre de 2015

Los pueblos de Nuevo León que participaron en la lucha insurgente

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Fueron pocos los municipios de Nuevo León que tuvieron algún evento o situación relacionada con la lucha independentista. Para muchos la traición y la aprehensión de Hidalgo, Allende y sus tropas, se planeó en una casona que afortunadamente aún está en el casco viejo de García. Ahí también sobre la calle Morelos está la casa que perteneció a Ignacio Elizondo, el ilustre militar que logró capturar a unos 800 insurgentes con tan solo 200 hombres procedentes de Monclova, Castaños, San Buenaventura, Múzquiz y otros pueblos del Distrito del Río Grande en Coahuila. Tiempo después sobresale en ataque a Monterrey el 2 de julio de 1813, los 15 días que permanecieron en la Pesquería Grande y al asedio por parte de los realistas, la batalla en La Calera en el actual municipio de Salinas Victoria el 18 de julio del mismo año, en donde cerca de 100 simpatizantes con la causa insurgente fueron completamente derrotados. Algunos tiroteos en Nacataz y en el Puerto del Durazno. La aprehensión del insurgente José Urbina Cantú en Santa Catarina y los cadáveres de algunos 20 rebeldes que colgaron en la hilera de las palmas que había al píe del Cerro de las Mitras. Dicen que había un grupo de mujeres que lo mismo enfrentaban a los criollos que cuidaban a los enfermos, preparaban la comida y amamantaban a los niños. Ahí donde el entonces párroco de San Juan Bautista, el padre Jesús María Fernández se quitó la sotana para que lo mataran de una vez, si no terminaban con el estado de sitio en que tenían al pueblo. Miembros de las naciones indígenas de Garzas, Carrizos y Ayaguas que apoyaron a los insurgentes. Nuestros pueblos tienen muchas historias y un pasado glorioso que pasa imperceptible o permanece en el olvido para muchos.  

domingo, 13 de septiembre de 2015

¿Y quienes fueron nuestros insurgentes?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En tiempos previos a la tradicional noche del Grito, que en realidad se dio en la madrugada del 16 de septiembre de 1810; conviene repasar algunos de los acontecimientos que se vivieron en Santa Catarina durante el periodo de la lucha por la insurgencia. Por cierto, un contingente considerable al mando del general Mariano Jiménez, estuvieron en Santa Catarina el 25 de enero de 1811. Sabemos de Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Morelos, Mina y otra lista de insurgentes ilustres, pero no sabemos quienes fueron José de Herrera, José Urbina Cantú, Leandro de la Cruz y Policarpo Verastegui. Todos ellos pertenecieron a una fuerza compuesta por cerca de 200 hombres que atacaron a Monterrey la noche del 2 de julio de 1813, pero fueron rechazados por una tropa realista a las órdenes de José María de Sada y el teniente Agabo de Ayala, quien por cierto era originario de San Pedro. Los insurgentes huyeron rumbo a la Pesquería Grande, actual García en donde permanecieron algunos 15 días. El 11 de julio de 1813 fue aprehendido José Urbina Cantú en Santa Catarina. Era originario de San Lucas, un pueblo que estaba en donde actualmente está el Aeropuerto Internacional Plan de Guadalupe perteneciente al municipio de Ramos Arizpe, Coahuila. Estuvo a las órdenes de José de Herrera participó en diversas campañas. Fue llevado a Monterrey en donde fue fusilado en la plaza del Mercado (actual Hidalgo) el 20 de julio del año ya referido. Como señal de escarmiento, su cabeza fue clavada en una escarpia en la plaza de armas de Santa Catarina en donde estuvo a la vista de todos por un tiempo. 

martes, 8 de septiembre de 2015

Los camiones de los hermanos Nerio Recio

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

En 1957 los hermanos Rodolfo y Roberto Páez traspasaron la línea de camiones y la ruta Santa Catarina-Monterrey.  Esta fue adquirida por los hermanos Fernando y Rubén Nerio Recio, quienes ya tenían la ruta de Villa de García a Monterrey desde 1949 llamada Transportes Nerio. Don Fernando nació en Icamole en 1916, hijo de Rubén Nerio González de General Cepeda y de Sara Recio de Saltillo. Fue alcalde de García entre 1958 y 1960. En este periodo se construyó la carretera que une a Santa Catarina con García, Nuevo León. Mientras que Rubén fue alcalde entre 1986 y 1988. Esta fotografía corresponde a la parada de los camiones que estaba sobre la calle Juárez, entre Hidalgo y Zaragoza. Los vehículos daban vuelta al norte en la calle Hidalgo, subían por Juárez y se regresaban por Zaragoza para dirigirse por Manuel Ordóñez a Monterrey. Propiamente le daban la vuelta a la Plaza de la Constitución. Ahí en esos camiones que salían cada hora con rumbo a Monterrey, estaba una señora llamada Angelita, que se distinguió por muchos años preparando tacos y enchiladas por las noches. Tenía como mascota a un gran perico en una jaula que era muy dado a las palabras altisonantes. No faltaban los vendedores de dulces, refrescos, agua de sabores y cosas diversas que hacían más llevadera la distancia de casi 90 minutos hasta la parada en Matamoros y Juárez en Monterrey. A la izquierda la casa de don Roberto Páez y a la derecha la cantina El Parral de don Alejo Villanueva. Al fondo la arboleda que bordeaba la vieja acequia. 

lunes, 7 de septiembre de 2015

La casa de don Rodolfo Páez

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


En el lado norte del palacio municipal está una casona construida en 1912, tal y como lo atestigua la base construida con mármol negro de una de las ventanas. También cuenta con detalles decorativos en la fachada que la hacen sobresalir y ser catalogada como bien histórico por parte del INAH. Ahí vivió primeramente una familia de apellido Valdés hasta que la compró don Rodolfo Páez García. El nació en Santa Catarina en 1909. Hijo de Leocadio Páez y María Luisa García. En 1928... participó en la compañía familiar de trasporte entre Santa Catarina, La Fama, la Leona, San Jerónimo y Monterrey. Junto con su hermano Roberto lo mismo eran chóferes que mecánicos. Todas las mañanas salía a las esquinas de la plaza para gritar: “corran, ya se van las Julias”. Poco a poco la gente llegaba para hacer fila y subirse al vehículo que los llevaba por la ruta a Monterrey. Fue uno de los ciudadanos que participaron en la defensa y captura de una banda de ladrones encabezada por el Tuerto Nevarez en 1932. Casado con la maestra María de Jesús Villaseñor, quien llegó procedente de Saltillo para dar clases en la escuela Ignacio Zaragoza. Los dos promovieron la apertura del primer jardín de niños en la localidad en 1942. Entre 1946 y 1949 fue alcalde suplente de la administración de Alfonso Ayala González. Siempre atento para apoyar las obras asistenciales y religiosas de la comunidad. Falleció en Santa Catarina en octubre de 1990. 

sábado, 5 de septiembre de 2015

El acueducto que destruyeron (6)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Ya sin el estorbo de la atajea, la calle Juárez y la calle San Francisco se pudieron ampliar. Curiosamente el trazo de la antigua atarjea desde La Huasteca hasta Montenegro, fue seguido por la compañía de Agua y Drenaje de Monterrey en la década de 1950, para construir el acueducto hasta una estación de bombeo que está sobre una rotonda situada por el rumbo de la colonia Montenegro. De ahí el agua que viene en un solo ducto se reparte en dos, una para Monterrey y la otra para San Pedro Garza García. Paradójicamente la avenida ahora se llama Acueducto y los remanentes de agua son vertidos al río Santa Catarina a la altura de El Aguacatal. Los restos de la atarjea que se salvaron, fueron cubiertos por maleza; en algunos puntos sus propietarios la rellenaron o la ocultaron y los más decididos la quitaron. Con ello se fue fragmentando un trozo de historia no solo local sino regional, con implicaciones económicas, sociales y hasta políticas. Algunas partes quedaron en quintas o fincas de descanso que gradualmente se convirtieron en colonias, cuando llegaron los urbanizadores y en lugar de pensar en cómo integrar un bien histórico y cultural a la nueva colonia, tal y como lo hicieron en la colonia Valle del Seminario en los molinos Jesús María; pues simplemente la destruyeron. La gente solo se acostumbró a verla en tan solo algunos puntos de la Huasteca, de los Treviños, Montenegro, la Protexa, la Concordia, la Fama, la vieja zona industrial de La Leona y lo que quedó en la colonia Valle del Seminario. 

viernes, 4 de septiembre de 2015

El acueducto que destruyeron (5)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Poco a poco, pero en unos cuantos meses, arrancaron una obra que tardó en construirse en cuatro años (1850-1854) cedió ante el avance inminente del crecimiento urbano. Alguien dijo cuándo se comparó a nuestra atarjea con el simbólico acueducto de la ciudad de Querétaro con el nuestro: “Si pero allá es Querátaro y el de nosotros no se compara con aquel”. Es cierto, aquel tiene otra estructura, es más antiguo pero la atarjea de las viejas fábricas era de nosotros y bien se podía resguardar para ejemplo de las nuevas generaciones como bien lo han hecho en otras partes. La destrucción de la atarjea comenzó el 1 de noviembre de 1969 en el tramo correspondiente a la confluencia de las calles de Hidalgo y Juárez en el centro histórico de La Fama, desde los llamados Baños Verdes hacia el oriente, en donde se junta la calle Juárez con la calle de San Francisco y concluyó en marzo de 1970. Habían usado la piedra azul y una argamasa de cal y arena mezclada con penca de nopal. Si hubo oposición de parte de algunos vecinos, muchas personas lloraron y unos cuantos defendieron el patrimonio y el símbolo de una congregación que se hizo a partir de una fábrica, que fue un pueblo formado por familias de Zacatecas, Coahuila y de otros municipios de Nuevo León como Santiago y San Pedro Garza García. Tan importante que de ahí salieron muchos alcaldes y profesionistas, músicos, locutores, deportistas y personas orgullosas de su pueblo. A 161 años de su fundación, los arcos y la atarjea aún viven en la memoria y en el corazón de los fameños y santacatarinenses que la añoran con tristeza y nostalgia. 

jueves, 3 de septiembre de 2015

El acueducto que destruyeron (4)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


La fábrica de textiles cedió ante la modernidad en 1950. Ya no se requerían turbinas movidas por agua o por vapor. Los viejos objetos quedaron como testigos silenciosos de los cambios por venir. Lo peor del caso es que ya ni siquiera pasaba el agua por el acueducto. Gracias a los servicios de agua y drenaje, la entubaron evitando que la gente la acarreara en tinas. Quedó el monumento que hablaba de glorias pretéritas. De pronto a unos les estorbaba, otros la usaban para depositar basura, para subirse en ella y hacer lo mismo travesuras que maldades. Otros vieron la posibilidad de ampliar sus propiedades si acaso la destruían. La calle demandaba el espacio y decidieron abrirlas en un lugar que siempre ha batallado por tenerlas. El problema es que sacrificaron al símbolo que hablaba de la grandeza del pasado, del trabajo y de la vida que congregó a un pueblo que se hizo con familias de otros lados. En una de las plazas hicieron el salón de actos de la Sección 49 del sindicato textil y la atarjea dañaba la fachada. Otros argumentaron que los camiones de pasajeros y de cargas batallaban para pasar por sus arcos. O adecuaban la calle de Juárez o quitaban la atarjea. Es mejor quitar cosas pues la memoria y la identidad no importan. El alcalde Clemente Sánchez dudó y el gobernador Eduardo A. Elizondo le dio el apoyo y los arcos de la atarjea con casi 120 años debieron sacrificarse en beneficio de la comunidad que ahora siente la nostalgia por el tramo perdido del acueducto en 1969. ¡Y qué podía hacer la gente si no se puede combatir el poder temporal de quienes nos gobiernan! Y si se equivocan, pues vuelven a mandar. 

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El acueducto que destruyeron (3)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina



El patrimonio histórico y cultural de un pueblo puede ser tangible como intangible. El primero lo estudia preferentemente la historia, la arqueología, la paleontología, el arte y la arquitectura. Lo intangible son motivos de pensamiento, inspiración y de acción de un pueblo y como no se pueden ver ni tocar; sin embargo ahí están y corren el riesgo de perderse. Estos son estudiados por los antropólogos y lingüistas. Ahora, la arqueología no necesariamente estudia los testimonios de un pasado remoto, sino también de aquello reciente y próximo. En la historia de la cultura ahora se denomina “arqueología industrial” a todos los vestigios que se desarrollaron y construyeron para una actividad productiva. Lamentablemente en Nuevo León solo consideran dignos ejemplos de la arqueología industrial a plantas emblemáticas que surgieron a partir de 1890 como la cervecería y la fundidora y al resto de los vestigios se niegan, quedan susceptibles a la destrucción, al saqueo y al olvido. Las empresas pioneras de la industrialización lo padecen: La Fama de Nuevo León, los Molinos Jesús María ahora convertida en la colonia Valle del Seminario, La Leona que desapareció y fragmentó y las instalaciones de El Porvenir en El Cercado, Santiago, Nuevo león, que ya sufrieron de un incendio. Para nuestras autoridades culturales de los tres niveles pasan desapercibidas y en el caso nuestro de La Fama y de Santa Catarina, lo viejo e inservible aunque cargado de sentidos y significados; pueden dar paso a la modernidad: para construir desarrollos inmobiliarios o negocios que pueden dejar mejores rentas. 

martes, 1 de septiembre de 2015

El acueducto que destruyeron (2)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


¿Y cuál era la extensión de la atarjea o acueducto? La gente de La Fama se refería a la estructura de piedra azul como atarjea, un canal pequeño de mampostería, a nivel del suelo o sobre arcos, que sirve para conducir agua. Un acueducto es un conducto artificial por donde va el agua a lugar determinado, y especialmente el que tiene por objeto abastecer de aguas a una población. La atarjea que conducía el agua hasta La Fama y los molinos Jesús María fueron construidos a partir de la segunda mitad del siglo XIX y luego sirvieron para las fábricas de La Leona y el Blanqueo de la Leona. Este comenzaba a la entrada del cañón de Santa Catarina, atravesaba la hacienda de Buentellos, sus campos de cultivo, unos terrenos de la llamada Capellanía para luego pasar al Blanqueo. Esa estructura de piedra tenía una longitud de unos 10 kilómetros. José Ramón Tamez Saldívar propuso una longitud de 900 metros para el tramo existente en La Fama. Luego unos vecinos del sector, hicieron las mediciones desde el llamado Baño Verde hasta la calle San Francisco y contaron poco menos de medio kilómetro. Pero a decir verdad, tenía una longitud considerable y prueba de ello es la existencia de unos tramos que afortunadamente todavía se tienen en algunos patios de las colonias Montenegro, Protexa, la Concordia y la Fama. En la parte de San Pedro Garza García los hay en lo que fueron los campos deportivos de Akra, Invista, X Tra, Molisaba y en la colonia Valle del Seminario. Los más conocidos están en terrenos del Museo Industrial El Blanqueo y dentro de la fábrica vieja están los arcos y encima de ellos la atarjea que debemos preservar.