viernes, 28 de agosto de 2015

Recordando a la inundación de 1909

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Tras cuatro días de intensas lluvias, la ciudad de Monterrey junto con muchos municipios, quedaron prácticamente destruidos el 28 de agosto de 1909. El río se llenó de agua, que hasta los antiguos dijeron que como fiera bramaba; llevándose casas y vidas humanas. Monterrey contaba con 78 mil habitantes de los cuales alrededor de 5 mil perdieron la vida. ¿Dónde quedaron? Supuestamente los inhumaron cerca de la actual basílica de Guadalupe en la colonia Independencia. Para otros, sus cuerpos descansan por el rumbo del canal de TV Nuevo León. Obviamente la zona más dañada fue la que corre en línea paralela al río de los ancestros, La Huasteca, La Banda, Santa Catarina, Garza García, Monterrey, Guadalupe y Juárez. ¿Qué nos dejó la inundación de 1909 en Santa Catarina? La mayoría de la opinión pública regiomontana pensaba que las aguas torrenciales se debían a una tromba caída en El Pajonal. Y en efecto, el jagüey se desbordó y por la cuesta de la Manteca bajó un caudal que hizo más potente al río Santa Catarina allá en Tinajas. El entonces alcalde Pedro González Espinoza pidió ayuda para apoyar a los damnificados. Las autoridades de Monterrey se asombraron, cuando solicitó bajar el cobro de las contribuciones de los ciudadanos pues éstos como en toda tragedia, sufren por las pérdidas materiales y personales.  Mientras Monterrey recibió 10 mil pesos, a Santa Catarina llegaron tan solo 2 mil. En nuestro municipio se dañaron 200 viviendas, hubo manzanas de las que ni quedaron vestigios;  las acequias prácticamente desaparecieron. Paradójicamente  aunque corría mucha agua; hubo escasez de víveres, medicinas y precisamente de agua potable. Como las acequias estaban completamente azolvadas, el agua dejó de fluir rumbo a La Fama, La Leona y los molinos Jesús María y por consiguiente no había energía para mover las turbinas de las fábricas. Todavía en la década de 1990 había casonas de adobe y sillar que se quedaron como testigos mudos de la inundación de 1909. Esa inundación nos recuerda al Beulah, Gilberto, al Emily y al Alex y a otras más. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario