miércoles, 5 de agosto de 2015

El agua de las Anacuas

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Paradójicamente aunque había mucha agua, regularmente se complicaba el suministro de agua potable para la población. Existían pozos, pero algunos con agua no apta para el consumo humano. Algunos tomaban el agua de las acequias pero no era recomendable pues la gente acostumbraba bañarse en ellas. Siempre tenían problemas con vacas, burros y caballos o algunos otros animalitos y plantas que ensuciaban el agua del señorío de la acequia. Por eso en 1878 se decidió llevar agua desde un punto conocido como El Alamar, cercano a donde está la casa del médico Eduardo Aguirre Pequeño. Parte del agua se llevó por la acequia del Molino pero aun mantenían problemas de suciedad. Fue hasta 1937 cuando a iniciativa de general Miguel Z. Martínez, entonces diputado federal por Nuevo León, se decidió hacer dos pozos en un sitio llamado Las Anacuas. Se colocó la tubería necesaria, se construyeron cuatro tanques de almacenamiento, uno en la calle 10 de Mayo con Manuel Ordóñez, otro atrás del monumento a Morazán, uno en la plazoleta de la Reforma y uno en la plaza de Santa Catarina. En casi todas las esquinas colocaron unas mojoneras con llaves colectivas. Desde 1967 hay servicio de agua potable en la población y los pozos de agua de las Anacuas quedaron muy cerca de los tramos de la autopista. Aquí parte del túnel que dañaron y estuvieron a punto de desaparecer con la construcción de la autopista. Y lo mejor de todo, parece que aún sirve como manantial pero no se le da el uso adecuado. 

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