sábado, 29 de agosto de 2015

De aguaceros y reconstrucciones

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Las lluvias torrenciales y sus efectos son cuento de nunca terminar en algunos municipios de la entidad. Al menos en el siglo XX, se tiene  registradas en 1909, 1910, 1933, 1938, 1967, 1974 y 1988. Más o menos ocurren durante los meses de agosto y septiembre, aunque ya hemos tenidos huracanes que comienzan desde fines de junio y principios de julio como el Alex en el 2010. Y aunque las construcciones estén hechas con piedra, adobe y sillar, resienten los embates y ceden hasta colapsarse. Por ejemplo, el 27 y 28 de agosto de 1933 llovió tanto en la región que la escuela de La Fama se cayó. Otra vez, gracias a la iniciativa de los ciudadanos y contando con el apoyo de las autoridades, bajo la dirección del Prof. Efraín Díaz de la Garza se levantó el nuevo edificio que desde un 25 de agosto de 1991 se convirtió en la Casa de la Cultura, que lleva el nombre del prócer que tanto bien hizo por su pueblo: Efraín Díaz de la Garza. El 28 de agosto de 1938 volvió a llover con tanta fuerza,  que las aguas del Río Santa Catarina también hicieron de las suyas; cuando las lluvias se presentaron todo el día y el nivel del agua subió hasta un metro incluso en los lugares más altos de Monterrey. Dicen que toda la colonia El Mirador y el Barrio de la Purísima fueron las más dañadas. Como verán, los ciclos ocurren cada 20 o 30 años. Pero dice un amigo que los ríos y los fenómenos naturales no tienen memoria. Y más en estos tiempos que hasta un chubasco de tan solo una hora, puede trastocar la vida de toda la zona metropolitana de Nuevo León.  

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