martes, 18 de agosto de 2015

Cosas sobre burros en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Platicaba don Marín Torres que una ocasión, un hermano y unos primos salieron de Los Horcones con rumbo al Alto o La Labor de la Casa a un baile. Tomaron de más y debían cruzar por el río Santa Catarina que llevaba buen caudal. De pronto vieron unos burros y se animaron a montarlos para pasar. Grande fue la sorpresa que a mitad del río, los burros se habían desaparecido y ellos tirados en él agua. Entonces en tono de burla decía que unas brujas que se habían convertido en burros. Ya en otra ocasión les conté que supuestamente hay cuatro formas que el hechicero adquiere para hacer sus trabajos: de guajolote a lechuza, de lechuza a águila y de águila a burro. Dicen que cuando llegan a éste estadio, están en el punto más complejo de su transformación y fuerza. Hace ya mucho tiempo, supe de unos burros que seguían a un grupo de arrieros que subieron por el cañón de Las Escaleras con rumbo a San José de los Nuncio. Siempre a la vera del camino, con los ojos muy rojos y que continuamente se miraban entre sí como expresando no sé qué intenciones. Finalmente no se hicieron daño ni uno ni otros. Santa Catarina alguna vez se preció de mantener uno de los mejores ganados caprino y asnal de todo Nuevo León. Era común ver las manadas de burros que pastaban tanto en las partes altas de la sierra como en los sitios de agostadero cercanos al Río Santa Catarina. Se llegó a decir que eran muy estimados para producir cecina y carne seca con ellos en algunas regiones de Texas. Incluso se sabe que vendían leche de burra que era muy apreciada en la región. Pocos de los residentes de Los Horcones, Buenos Aires, El Alto, El Rodeo y otros ranchos, todavía tienen ganado asnal para vender a los carretoneros o aquellos que los necesitan para trasladar sus cosas, aún y en pleno siglo XXI. 

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