lunes, 31 de agosto de 2015

El acueducto de La Fama que destruyeron (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Las cuatro fábricas pioneras de la industrialización en Nuevo León se asentaron entre Santa Catarina y San Pedro Garza García. Seguramente los inversionistas apoyaron sus proyectos al amparo de suficiente agua como para mover las turbinas y generar la energía necesaria como para mover los telares y los molinos. Había buenas tierras, cercanas a Monterrey y situadas a la vera del camino real a Saltillo. Luego la vía de ferrocarril benefició más a nuestras fábricas para su producción. Esto atrajo la llegada de operarios, técnicos y obreros. Nuestros pueblos crecieron en consecuencia. Y el agua como recurso vital para la vida y el campo ahora propiciaron otro modelo de producción. El campo y la minería gradualmente cedieron a la industria y por ende al comercio. Nuevo León se iniciaba en el proceso de industrialización. Entonces construyeron un cordón umbilical para llevar el agua. Una acequia con bordes de piedra que salía por el cañón de Santa Catarina, por la banda norte del río atravesaba las tierras de la hacienda de Buentellos. El tramo derramaba el vital líquido en El Blanqueo, seguía su curso para La Fama, La Leona y los molinos Jesús María. De una simple acequia a un acueducto al que llamaron atarjea. En algunos puntos aprovechando el declive del terreno se formaron arcos para tomar altura y dejaban caer el agua para mover unas turbinas. Los tramos gradualmente cedieron, muchos se perdieron y ahora quedan algunos de ellos como testigos del origen de la industrialización en Nuevo León. 

domingo, 30 de agosto de 2015

El corazón cívico de La Fama de Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Por alguna razón o circunstancia en su desarrollo urbano, La Fama mantiene diversos “centros”: históricamente está en vieja fábrica situada por la calle Guerrero. En lo religioso están los dos templos, San Francisco de Paula y San Vicente de Paul. En lo económico la gente acude a las dos tiendas situadas sobre la avenida Díaz Ordaz y en lo educativo el alumnado se reparte en varias escuelas. En lo social tienen lugares en donde se reúnen para alguna celebración y el llamado “Teatro de la Ciudad” que originalmente era el famoso salón de reuniones de la sección 49 textil y que rentaban para fiestas y bailes. Y efectivamente tienen muchos centros sociales pues los fameños tienen la cualidad de ser fiesteros y buenos bailadores; pues a decir verdad, muchos conjuntos de la “onda grupera” se dieron a conocer en los bailes masivos que se hacían cada domingo. Pero indudablemente tiene un corazón cívico que le da ese aire de pueblo: la plaza Bernardo Reyes trazada a principios del siglo XX, llamada así en honor al entonces gobernador del Estado. Ahí está el único monumento inaugurado para las fiestas del Centenario de 1910, dedicado al padre Miguel Hidalgo y Costilla. Al poniente de la misma la escuela Benito Juárez llamada así en 1906 por el centenario del natalicio del Benemérito, cuya edificación data de 1933 y 1935; convertida en la casa municipal de la cultura en 1991. En seguida un salón en donde se reunieron los hermanos liberales de la masonería y en el extremo norte unos juzgados con su respectiva cárcel; que cedieron para la construcción de una escuela. La plaza estaba delimitada al norte por los arcos de la atarjea que destruyeron en 1969. La traza y forma de ésta plaza fue cambiada por otra en 1977, siendo alcalde don Memo Garza Luna. Con doña Tere García recuperó más o menos su forma original y hasta le pusieron un kiosco en 1991 y como recuerdo a los arcos, se hizo un monumento entre 2004 y 2005 con Irma Adriana Garza en la alcaldía. ¡Cuántos cambios en apenas un siglo! 

sábado, 29 de agosto de 2015

De aguaceros y reconstrucciones

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Las lluvias torrenciales y sus efectos son cuento de nunca terminar en algunos municipios de la entidad. Al menos en el siglo XX, se tiene  registradas en 1909, 1910, 1933, 1938, 1967, 1974 y 1988. Más o menos ocurren durante los meses de agosto y septiembre, aunque ya hemos tenidos huracanes que comienzan desde fines de junio y principios de julio como el Alex en el 2010. Y aunque las construcciones estén hechas con piedra, adobe y sillar, resienten los embates y ceden hasta colapsarse. Por ejemplo, el 27 y 28 de agosto de 1933 llovió tanto en la región que la escuela de La Fama se cayó. Otra vez, gracias a la iniciativa de los ciudadanos y contando con el apoyo de las autoridades, bajo la dirección del Prof. Efraín Díaz de la Garza se levantó el nuevo edificio que desde un 25 de agosto de 1991 se convirtió en la Casa de la Cultura, que lleva el nombre del prócer que tanto bien hizo por su pueblo: Efraín Díaz de la Garza. El 28 de agosto de 1938 volvió a llover con tanta fuerza,  que las aguas del Río Santa Catarina también hicieron de las suyas; cuando las lluvias se presentaron todo el día y el nivel del agua subió hasta un metro incluso en los lugares más altos de Monterrey. Dicen que toda la colonia El Mirador y el Barrio de la Purísima fueron las más dañadas. Como verán, los ciclos ocurren cada 20 o 30 años. Pero dice un amigo que los ríos y los fenómenos naturales no tienen memoria. Y más en estos tiempos que hasta un chubasco de tan solo una hora, puede trastocar la vida de toda la zona metropolitana de Nuevo León.  

viernes, 28 de agosto de 2015

Recordando a la inundación de 1909

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Tras cuatro días de intensas lluvias, la ciudad de Monterrey junto con muchos municipios, quedaron prácticamente destruidos el 28 de agosto de 1909. El río se llenó de agua, que hasta los antiguos dijeron que como fiera bramaba; llevándose casas y vidas humanas. Monterrey contaba con 78 mil habitantes de los cuales alrededor de 5 mil perdieron la vida. ¿Dónde quedaron? Supuestamente los inhumaron cerca de la actual basílica de Guadalupe en la colonia Independencia. Para otros, sus cuerpos descansan por el rumbo del canal de TV Nuevo León. Obviamente la zona más dañada fue la que corre en línea paralela al río de los ancestros, La Huasteca, La Banda, Santa Catarina, Garza García, Monterrey, Guadalupe y Juárez. ¿Qué nos dejó la inundación de 1909 en Santa Catarina? La mayoría de la opinión pública regiomontana pensaba que las aguas torrenciales se debían a una tromba caída en El Pajonal. Y en efecto, el jagüey se desbordó y por la cuesta de la Manteca bajó un caudal que hizo más potente al río Santa Catarina allá en Tinajas. El entonces alcalde Pedro González Espinoza pidió ayuda para apoyar a los damnificados. Las autoridades de Monterrey se asombraron, cuando solicitó bajar el cobro de las contribuciones de los ciudadanos pues éstos como en toda tragedia, sufren por las pérdidas materiales y personales.  Mientras Monterrey recibió 10 mil pesos, a Santa Catarina llegaron tan solo 2 mil. En nuestro municipio se dañaron 200 viviendas, hubo manzanas de las que ni quedaron vestigios;  las acequias prácticamente desaparecieron. Paradójicamente  aunque corría mucha agua; hubo escasez de víveres, medicinas y precisamente de agua potable. Como las acequias estaban completamente azolvadas, el agua dejó de fluir rumbo a La Fama, La Leona y los molinos Jesús María y por consiguiente no había energía para mover las turbinas de las fábricas. Todavía en la década de 1990 había casonas de adobe y sillar que se quedaron como testigos mudos de la inundación de 1909. Esa inundación nos recuerda al Beulah, Gilberto, al Emily y al Alex y a otras más. 

jueves, 27 de agosto de 2015

Un pueblo minero

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Santa Catarina alguna vez fue un centro minero, uno de los más importantes de Nuevo León. El auge minero se vivió al finalizar el siglo XIX y a principios del siglo XX. Los minerales se hicieron pueblos en donde habitaban los empleados con sus familias. Fue cuando las montañas ofrecieron sus riquezas. Las más conocidas eran en el cañón de Sandías: la mina de Santo Domingo de  los hermanos Larralde con 82 personas, Extraían plata, plomo y fierro. Además la de Buena Vista, propiedad de la Compañía Minera Buena Vista, con 147 personas. Extraían metales plomosos y calcio. En Las Mitras la Azteca de la Compañía Minera Azteca con 90 trabajadores. También la de San Antonio, la Luz y la Virgen. En el Cañón de San Cristóbal la mina Santa Ana de la Compañía Minera Santa Ana con 30 mineros. En el Cerro de Ojo Caliente La Purísima de Agustín Rodríguez con 4 trabajadores, otra llamada  de San Agustín de la Compañía Minera San Agustín. La mina de Guadalupe de la Compañía Minera El Tepeyac con 5 trabajadores en El Potrero. En el Cerro Americano la mina El Americano de la Compañía Minera El Americano y otra llamada La Providencia. En el Cañón de Santa Juliana la mina Santa Gertrudis de Pedro Lambretón y la de Santa Juliana de la Compañía Santa Juliana. Las minas de San Juan, Buena Vista, Dulces Nombres y Sultana en el Cerro de la Ventana. La mina Dolores de Roberto Arntz con cinco trabajadores. Y la mina de la Asunción de la Compañía Minera La Asunción en el Cerro de la Fe. Ya en el siglo XX el mineral El Ranchero. Al terminar la bonanza minera los pueblos desaparecieron. Quedan vestigios de los mismos que llaman la atención de los visitantes: los tiros, los cableados, restos de la maquinaria usada y algunas edificaciones que nos hablan de Santa Catarina llegó a ser uno de los pueblos mineros más ricos de Nuevo León. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

La minería en Las Mitras

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Alguna vez hubo pueblos mineros en la cordillera de las Mitras. Las empresas de conquista y pacificación se hicieron a la par en la búsqueda de grandes yacimientos de oro y/o de plata. Por eso llegaron a éstos valles en donde ubicaron dos centros mineros, uno en San Gregorio de Cerralvo y otro en las Mitras. Al poco tiempo de la fundación de Monterrey en 1596, se localizaron ricos minerales de plata, surgiendo la más importante y antigua de todas las del Nuevo Reino de León: la Mina de San Antonio, situada enfrente de la zona industrial conocida como la Leona en San Pedro Garza García. Posteriormente encontraron otras vetas pero que no llegaron a alcanzar en importancia a la de San Antonio como la denominada La Voladora. De las entrañas del cerro extrajeron metales plomosos mezclados con algo de plata. Pero nunca tuvieron el auge deseado debido a lo difícil de su acceso y a las constantes inundaciones que sufrían sus tiros y túneles.  Para 1626, el entonces Gobernador del Nuevo Reino de León don Martín de Zavala, acudió personalmente a las minas del Cerro de las Mitras para cerciorarse de sus ricas vetas argentíferas. Pero a la larga aparecieron otros problemas que impidieron la extracción: los mineros se quejaban de que constantemente los indios de la nación “tetecuara” los molestaban y se llevaban sus ganancias. Continuamente había derrumbes y accidentes; como cuando el regidor del ayuntamiento de Monterrey, el capitán Rodrigo de Ochoa cayó en 1688 a uno de sus precipicios. A finales del siglo XIX, una mina se derrumbó ocasionando la muerte de tres personas. En 1903 se utilizó la dinamita para la búsqueda de nuevas vetas y desde 1925 el cerro comenzó a ser perforado para explotar otros recursos minerales y yacimientos de mármol, yeso y metales plomosos.  

martes, 25 de agosto de 2015

La zona más contaminada de México

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Cada vez se refieren a Monterrey como la ciudad más contaminada de toda América Latina y específicamente el nada honroso primer lugar le toca a Santa Catarina y a García. Esto puede ser provocado por causas diversas: los vientos procedentes de la Sierra Madre, de la Mesa del Norte como del Golfo que coinciden en éste valle. La cantidad de vehículos y camiones que emiten contaminantes, las pedreras, las empresas que tenemos en los alrededores, la carencia de áreas verdes acordes a las necesidades de cada persona y una adecuada política de desarrollo sustentable. Obviamente la zona más amenazada por la contaminación es la que está al pie de la Sierra de las Mitras, pues uno de los materiales más explotados es la calcita, que se aglomera en finas partículas, abundante en todas las colonias que también sufren continuamente con las detonaciones. Por eso por más que se haga limpieza en nuestras casas siempre hay polvo y muchos residentes padecen problemas de salud. Incluso esto se vuelve más complicado cuando se mezcla la bruma con la contaminación y no estamos exentos de los efectos de la lluvia ácida. Y si a eso le añadimos, a veces nos llegan contaminantes desde la zona industrial de Ramos Arizpe, de la refinería de Cadereyta y hasta de Monclova. La explotación desmedida no es exclusiva de la sierra de las Mitras, también hay pedreras en zonas protegidas de la Sierra de la Silla, en el cerro del Topo, el cerro de San Miguel, en la Sierra del Fraile, la sierra de Gomas y ahora la de Picachos en Higueras. Son pocas montañas en la zona metropolitana están libres de dicha actividad. Ojalá y ya no las dañen. 

lunes, 24 de agosto de 2015

Una montaña que quieren destruir

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


A Monterrey se le conoce como la ciudad de las montañas y también por el emblemático cerro de la Silla, pero propiamente la única montaña situada en jurisdicción territorial de Monterrey, es el llamado cerro de las Mitras, considerado desde tiempos ancestrales como el espíritu protector y dador de vida de quienes viven al pie de la montaña. Dicen que el mejor mármol del mundo es el de las Mitras. La cadena montañosa tiene una extensión de casi 20 kilómetros de largo, distribuidos en cuatro municipios: de su lado sur con San Jerónimo- Monterrey, San Pedro Garza García y Santa Catarina y del lado norte con el sector Cumbres- Monterrey y una pequeña parte con García. La sierra de las Mitras está compuesta por una extensión territorial de 3,744 hectáreas. Está rodeada de colonias pero también de pedreras en las cuales extraen material usado para la construcción como para la producción acerera. Lamentablemente en esas zonas se hace una total remoción de la vegetación natural y nativa, para dar paso a la explotación desmedida. En los límites entre Santa Catarina y García, han desaparecido literalmente 188 hectáreas de la montaña. En cambio por el lado de Santa Catarina, San Pedro Garza García y San Jerónimo, el daño es más visible y alcanza la destrucción de al menos 104 hectáreas. A cómo vamos, un día van a terminar con una de las montañas más emblemáticas y hermosas de Nuevo León. Por ejemplo, la séptima parte de esa montaña ya fue devastada de manera irreversible. El paisaje, la diversidad de la vida y todo lo que de ella se deriva ha sido destruido. Actualmente operan doce pedreras de un total de 64 que operan en todo Nuevo León. Sin afán de perjudicar la producción como el empleo de quienes ahí laboran, pero son las responsables del daño a nuestras montañas y sierras. 

domingo, 23 de agosto de 2015

Las Mitras y la López Mateos

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


A partir de 1966, comenzó  a urbanizarse una porción territorial al pie de la sierra de las Mitras. Gradualmente llegaron las primeras familias para residir en la unidad habitacional Adolfo López Mateos en 1967. Alejada de Santa Catarina como de la Fama y situada al extremo norte de la carretera Monterrey-Saltillo; la colonia se llamó en honor al ex presidente de la república entre 1958 y 1964 y en tono de broma  sus habitantes se referían a la nueva colonia como la “Lejos Mateos”. Siempre alejada, gente que batalló y aun sufre por contar con un adecuado trasporte: muchas veces debían recorrer a pie el tramo desde la avenida Díaz Ordaz hasta sus casas. Ya sea en vehículos particulares y a partir de la década de 1970, en camionetas convertidas en peseras y luego en trasporte urbano; una ruta de camiones amarillos con una franja azul y luego camiones pintados de negro con una franja roja con el número de 120. Después del trenazo el 18 de diciembre de 2000, cambió la numeración a ruta 400. Una empresa con camiones amarillos apoyada por una que otra ruta que dan servicio a la zona más densamente poblada de Santa Catarina.  Una porción habitada por los que residen en las colonias que van desde la llamada avenida Cromo que divide a Santa Catarina con San Pedro Garza García hasta las pedreras al noroeste y delimitadas al sur por la vía de ferrocarril. El 50 por ciento de la totalidad de la población de Santa Catarina vive en alguna colonia de la zona norte municipal. 

sábado, 22 de agosto de 2015

La Sierra de Las Mitras

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


No es un cerro, en realidad es una sierra que corre en forma paralela a la Sierra Madre Oriental, que tiene una extensión aproximada de 20 kilómetros de longitud. Es zona natural protegida y le corresponde a Monterrey, Santa Catarina, San Pedro Garza García su cuidado y conservación pues la montañas está en sus jurisdicciones territoriales. La sierra de las Mitras es un símbolo característico en nuestra fisonomía urbana. Es muy escabrosa y cuenta con numerosos yacimientos de mármol, yeso y metales plomosos. Existe la probabilidad de que antes de 1596, se le conociera a ésta cordillera con su nombre, pues para algunos historiadores Alberto del Canto  fue quien impuso los nombres de Las Mitras, La Silla, Santa Catarina, Santa Lucía y San Gregorio en el actual Cerralvo. En el acta de la fundación de Monterrey aparece el nombre de las Mitras en dos ocasiones, refiriéndose como punto limítrofe de su jurisdicción. Para la gente de Monterrey es el cerro de la Mitra pues desde el oriente se aprecia una gran mitra de Obispo. En los años siguientes se localizaron ricos minerales de plata, surgiendo la más importante y antigua de todas las del Nuevo Reino de León: la mina de San Antonio, situada enfrente de la zona industrial conocida como la Leona en San Pedro Garza García. Posteriormente se localizaron otros minerales que no alcanzaron en importancia a la de San Antonio, ni consiguieron el auge deseado debido a lo difícil de su acceso y a las constantes inundaciones que sufrían sus tiros y túneles. Es más,  ocasionó que la mayoría de los habitantes de Monterrey pensaran que el cerro era un depósito natural de agua que suministraba el vital líquido a todas estancias y rancherías del valle. 

viernes, 21 de agosto de 2015

El cerro de las Mitras

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Para quienes vivimos en un municipio de la zona metropolitana, vemos siete cadenas montañas: la Sierra Madre Oriental, las Mitras, la Silla, el Fraile y el Topo Chico con apenas 1, 170 metros de altura y al norte la de Gomas y Picachos. Conocemos a las montañas con un nombre en general, pero en ellas encontramos parajes y sitios específicos. Por ejemplo, el cerro de las Mitras se llama así por el sombrero que usan los obispos. Supuestamente la mitra episcopal se ve desde Monterrey. Para quienes vivimos en Santa Catarina apreciamos al menos seis mitras. En realidad éstos son las cumbres o picos más altos de la montaña: el Cuauhtémoc con 2,005 metros de altura, el Perico con 1,980, Pirámide con 1,960, le siguen Piloto, Lobos, Alfa y Apache. Ahora, ¿porqué del lado sur no tiene vegetación, pues más bien apreciamos la roca y los muros verticales? y ¿por qué del lado norte hay vegetación con bosque como pinos, encino, oyameles y cedros en las partes altas, mientras en la zona media vemos cactáceas, agaves y hasta anacuas, mezquites y huizaches? Esto se debe a los vientos húmedos procedentes del golfo de México que llegan por la parte norte, conocido como sotaventos y del lado sur, preferentemente llegan los vientos secos y cálidos de la mesa del Norte conocidos como barlovento.

jueves, 20 de agosto de 2015

De Chubascos y tormentas en Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


En algún tiempo tenían proyectado instalar equipo especial, para ejecutar un sistema de luz y sonido en todo el cañón de Santa Catarina. Esto daría un atractivo turístico único y especial al municipio. Precisamente en septiembre de 1990 instalaron lámparas y grandes bocinas cuando de pronto llegaron los ventarrones y los tiraron. Quienes estábamos presentes fuimos testigos del mejor espectáculo de luz y sonido en la Boca del Potrero de Santa Catarina: los rayos iluminaron las montañas y los truenos dejaron un estruendo que impresionó a más de uno. Entonces se le acercó Chuy Esparza a la señora Tere García de Sepúlveda y le dijo: “para qué quieres un espectáculo de luz y sonido si esto lo tienes en forma natural y además gratis”. Ya no se habló más del asunto. Lo cierto es que cuando hace más calor en éstos lares, el ambiente es propicio para que caiga granizo y/ o se formen tormentas y chubascos. En 1839 el escritor Manuel Payno escribió que “El clima de Monterrey es extremoso y en tiempo de otoño el calor es más sofocante que en la costa, habiendo además la circunstancia de que caen fuertes chubascos, acompañados por multitud de rayos”. Es más, la letra de una canción muy tocada en Nuevo León se llama “El Chubasco”, cuyo estribillo dice: “Como a las once se embarca Lupita, se va a embarcar en un buque de vapor y yo quisiera formarle un chubasco y detenerle su navegación”. La música es de dominio popular y hay una versión similar en Zacatecas. Cuenta la tradición que la letra de dicha canción se compuso en General Zuazua y que el finadito don Margarito Villarreal, la cantaba obligatoriamente en toda fiesta de la antigua hacienda de Santa Elena y en todo el Valle del Carrizal. Pero también en Los Ramones le compiten su origen, pues se dice que “El Chubasco” es del antiguo rancho de San José del Capadero, cuna de muchos conjuntos del llamado auge grupero de Nuevo León. Y ayer tuvimos un chubasco en la zona metropolitana que dejó avenidas inundadas, apagones y muchos accidentes, pero fuimos testigos de un espectáculo que la naturaleza nos da sin modos artificiales y al menos moderó los calorones de la Canícula. 

miércoles, 19 de agosto de 2015

La Zona Metropolitana de Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

La zona metropolitana de Nuevo León está asentada en tres valles: el del Huajuco, el de Monterrey y el de Santa Catarina. El primero está delimitado por la sierra Madre y la Silla; el segundo por las Mitras al poniente y la Loma Larga al sur, al norte el cerro del Topo Chico, la sierra de El Fraile. el río Pesquería y al este la sierra de la Silla. En cambio, el llamado valle de Santa Catarina de Nueva Extremadura está conformado por los  municipios de Santa Catarina y San Pedro Garza García; una porción de Monterrey correspondiente a San Jerónimo. Al poniente llega hasta el Sesteo de las Aves, al oriente llega hasta el cerro de la Silla, al sur comprende toda la majestuosidad de la Sierra Madre Oriental con sus sitios denominados El Mirador, Chipinque y la sierra de La Ventana. Mientras que al norte está perfectamente delimitado por la sierra de las Mitras y unas continuaciones orográficas de la misma conocida como la Loma Larga. Estos  valles están delimitados por montañas formadas hace aproximadamente 2 mil millones de años. Desde la era Azoica y Criptozoica extendiéndose su formación hacia la era Mesozoica, etapa geológica en donde surgieron la sierra Madre Oriental y la Sierra de las Mitras; como resultado de los pliegues derivados de fenómenos al fracturarse la corteza. Entonces salieron los magmas interiores y modificaron el paisaje local, definiendo los relieves montañosos que en la actualidad conocemos. Obtuvieron sus caprichosas formas debido a la actividad conjunta de la erosión causada por el viento, el clima y las lluvias. 

martes, 18 de agosto de 2015

Cosas sobre burros en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Platicaba don Marín Torres que una ocasión, un hermano y unos primos salieron de Los Horcones con rumbo al Alto o La Labor de la Casa a un baile. Tomaron de más y debían cruzar por el río Santa Catarina que llevaba buen caudal. De pronto vieron unos burros y se animaron a montarlos para pasar. Grande fue la sorpresa que a mitad del río, los burros se habían desaparecido y ellos tirados en él agua. Entonces en tono de burla decía que unas brujas que se habían convertido en burros. Ya en otra ocasión les conté que supuestamente hay cuatro formas que el hechicero adquiere para hacer sus trabajos: de guajolote a lechuza, de lechuza a águila y de águila a burro. Dicen que cuando llegan a éste estadio, están en el punto más complejo de su transformación y fuerza. Hace ya mucho tiempo, supe de unos burros que seguían a un grupo de arrieros que subieron por el cañón de Las Escaleras con rumbo a San José de los Nuncio. Siempre a la vera del camino, con los ojos muy rojos y que continuamente se miraban entre sí como expresando no sé qué intenciones. Finalmente no se hicieron daño ni uno ni otros. Santa Catarina alguna vez se preció de mantener uno de los mejores ganados caprino y asnal de todo Nuevo León. Era común ver las manadas de burros que pastaban tanto en las partes altas de la sierra como en los sitios de agostadero cercanos al Río Santa Catarina. Se llegó a decir que eran muy estimados para producir cecina y carne seca con ellos en algunas regiones de Texas. Incluso se sabe que vendían leche de burra que era muy apreciada en la región. Pocos de los residentes de Los Horcones, Buenos Aires, El Alto, El Rodeo y otros ranchos, todavía tienen ganado asnal para vender a los carretoneros o aquellos que los necesitan para trasladar sus cosas, aún y en pleno siglo XXI. 

lunes, 17 de agosto de 2015

El río de los ancestros

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Había dos formas para llegar hasta el cañón de Santa Catarina. Una de ellas por el antiguo camino a La Huasteca que iniciaba en donde actualmente está una calle que divide a Gonher con De Acero en la zona industrial de El Lechugal. Este sendero entroncaba con la calle Juárez y de acuerdo a la tradición oral había muchas labores por los alrededores.  El otro seguía por toda la calle Hidalgo hacia el Sur. Al cruzar por la Culebra el camino polvoso de la terracería continuaba a la par que la acequia repleta de agua y de plantas y árboles que crecían en los alrededores. Conforme uno se acercaba a las montañas azules y grises, de pronto aparecía un caserío bordeado por palmas. El río de los ancestros se anunciaba con olor, ruidos y movimientos. La sensación del viento fresco y la humedad impregnaba inmediatamente al peregrino. El camino seguía hasta tener a la vista las dos cuevas: la de la Virgen y la del Guano. La acequia que venía de El Palmar bajaba pegada al borde de la montaña. Los primeros charcos y pequeñas lagunas que se hacían como una continuación del río. Mientras uno seguía la marcha un conjunto de árboles cerraba el acceso, como si se atravesara un túnel por el que apenas se asomaba el Sol. Lo mismo eran álamos, anacuas, mezquites, pirules y ébanos. Quién diría que por este lugar tan especial de pronto ocurrían venidas de agua, paradójicamente tan destructivas  como repletas de vida. Ahora ya ni sabemos por dónde va el río, pues con tantos trabajos de desazolve,  tuberías, caminos improvisados y pavimento cambian el cauce al antojo de los diseñadores de planos y constructores. La primera gran inundación que sufrió la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey ocurrió el 14 de agosto de 1636. 

sábado, 15 de agosto de 2015

"¡Ahí vienen los franceses y Juárez con su comitiva salieron de Monterrey!"

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Un 15 de agosto de 1864 el benemérito apoyado por su gabinete republicano debieron salir de Monterrey ante el avance inevitable de la expedición francesa que se hacía incontenible. Mientras Castagny se acercaba a Saltillo, Tomás Mejía se apoderó de la plaza de Matamoros. Santiago Vidaurri y Julián Quiroga regresaron otra vez a Monterrey, pero ahora a las órdenes y sirviendo al imperio. La movilización enemiga sobre la capital obligó al presidente a salir de ésta el 15 de agosto. La Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey fue la capital de la república poco más de cuatro meses. Juárez llegó otra vez por la noche a Santa Catarina en donde volvió a quedarse en la casa del padre José María Navarro. En su salida, Benito Juárez fue hostilizado por Julián Quiroga. Este lo atacó en plena plaza de Santa Catarina y logró causar daños a la comitiva presidencial. Dicen que Benito Juárez estuvo a punto de ser acribillado en nuestro pueblo. ¿Y ahora quien se acuerda de ello? En la mañana del 16 de agosto salieron con rumbo a Rinconada, de ahí a Mesillas y finalmente hasta El Anahelo en Ramos Arizpe, Coahuila. Alguien le advirtió que seguía por el mismo trayecto por el cual habían atrapado a Hidalgo y Allende 53 años atrás. Entonces deciden avanzar hacia Parras, La Laguna y de ahí hasta Rosales, Chihuahua y finalmente a El Paso del Norte. 151 años después, la estancia de Benito Juárez en Santa Catarina y Monterrey pasó inadvertida. 

La devoción a San Juan de los Lagos en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

La gente de Santa Catarina hizo suya la devoción a la virgen de San Juan de los Lagos, cuando comenzaron a levantarle un templo en su honor en 1810. Existe la tradición de que la virgen salvó al pueblo de una epidemia y en consecuencia hay otras leyendas muy interesantes en torno a la virgen, como aquella de que una niña se apareció en 1914 en el campamento de los carrancistas ubicado en el puerto del Durazno y les espantó los caballos. O que cubrió al pueblo de una espesa niebla y en consecuencia desistieron ocupar la plaza de armas. El 19 de diciembre de 1894 el templo fue elevado a la categoría de parroquia con el nombre de Santa Catarina, virgen y mártir de Alejandría. Y son éstas las festividades patronales en nuestra parroquia: el 15 de agosto junto con el 25 de noviembre, se convirtieron en las principales fiestas a lo largo del siglo XIX y XX. Siempre han tenido la duda respecto a cómo se llama el templo parroquial. Las dos formas son correctas: la advocación a San Juan de los Lagos salvó a Santa Catarina de una epidemia. Los fieles le construyen un templo a partir de 1810 gracias al apoyo y contribuciones de los mismos. En 1826 la imagen era tan conocida y visitada por los santacatarinenses. Pero desde 1577 nos llamamos Santa Catarina y en 1894 el señor arzobispo Jacinto López Romo creó la parroquia de Santa Catarina, como categoría eclesiástica y comunidad encargada a un presbítero que debe ser “cura de almas”. He visto invitaciones muy antiguas y se refieren al templo como de San Juan de los Lagos. Por eso el padre Cayetano Vázquez hizo lo propio para que se cambiara el nombre de la parroquia en honor a la güerita de los Altos de Jalisco. La curia no aceptó pero tampoco impide su devoción. Mientras los sacerdotes Catarino Garza y Miguel Alanís promovieron la fiesta del 25 de noviembre; Cayetano Vázquez y Héctor Valenzuela el 15 de agosto. Curiosamente en 1998 el padre Eduardo Faz quien colocó a las dos en nichos especiales y en medio a Jesucristo. Tenemos dos patronas y eso debe ser doble orgullo para los santacatarinenses. ¡Felices fiestas de San Juan de los Lagos en Santa Catarina! 

lunes, 10 de agosto de 2015

A la memoria del doctor Eduardo Aguirre Pequeño

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El ilustre científico y educador, Eduardo Aguirre Pequeño nació en Hualahuises, Nuevo León el 14 de marzo de 1904. Hijo de Juan Aguirre y Leónides Pequeño. Cuando su padre falleció, debió trabajar en las labores del campo. Acudió a Ciudad Victoria, Tamaulipas para concluir su educación básica. Gracias a una beca llegó a Monterrey para estudiar en el honorable Colegio Civil y entre 1926 y 1932 en la escuela de medicina de Monterrey. En 1946 cursó en la Universidad de Tulane, Nueva Orleans una especialidad en medicina tropical. Siempre tuvo presente que: “no hay dificultad tan fuerte que resista los embates de una voluntad firme ni de vulnerar un trabajo continuo a favor de la justicia y bienestar del hombre”. Esta convicción fue para él un impulso para cada una de las acciones emprendidas en su vida. Fundador de las escuelas de biología, agronomía y psicología de la entonces Universidad de Nuevo León. El doctor Eduardo Aguirre Pequeño fue maestro y fundador de algunas dependencias universitarias de la UANL como biología, ingeniería química, psicología y agronomía. Asistió como ponente a numerosos congresos internacionales y perteneció a diversas sociedades científicas y culturales de América y Europa. Obtuvo el premio “Luis Elizondo” en 1972. Autor de varios ensayos de carácter histórico y científico. Contribuyó con sus investigaciones en la cura del mal del pinto y del mal del pulmón derivado por la presencia de esporas de guano de murciélago en el sistema respiratorio. Todo por la ciencia y le investigación médica, se hizo padecer en carne propia las enfermedades para darle un adecuado tratamiento. Siempre consideró a nuestras montañas y parajes como los más bellos de Nuevo León. Murió el 18 de julio de 1988 en Monterrey. 

domingo, 9 de agosto de 2015

El Nido de las Águilas

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


¿Por qué hay una casa de concreto, varilla y enrejados antiguos en el cañón de la Virgen, en la Boca del Potrero de Santa Catarina? En la década de 1950, el doctor Eduardo Aguirre Pequeño llegó a Santa Catarina al comprar unos terrenos en la montaña, en un sitio conocido como El Palmar en donde los santacatarinenses aprovecharon los manantiales para construir una acequia. El ilustre científico era propietario de El Salto, en donde hay algunas caídas de agua que alimentan al ...río Blanco en General Zaragoza. Un día le dijeron que había un lugar más hermoso y llegó al cañón de Santa Catarina y para él, la boca del Potrero de Santa Catarina era el lugar idóneo para establecerse. Y con el apoyo de los amigos de sus hijos, de los compañeros y alumnos de algunas dependencias universitarias y con la guía del maestro albañil don Simón García Verastegui comenzaron la construcción del llamado "Nido de las Águilas". Algo tienen éstos cañones que llaman la atención: a fines de siglo XIX, el poeta potosino Manuel José Othon le dedicó unos versos en su obra Montañas Épicas; el pintor, escritor y vulcanólogo Gerardo Murillo, mejor conocido como el Dr. Atl, alguna vez intentó pintar éstas montañas y no pudo, pues cada vez que ponía su caballete el viento lo tiraba. Los que ven éstas montañas quedan impactados con los riscos verticales, las cuevas, la montaña abierta y tan próxima que hasta se puede tocar. Un lugar repleto de las energías vitales del Universo y cósmico pues para muchos éstos parajes no corresponden a la Tierra, sino a lugares lejanos que pertenecen a otro planeta por la singularidad. Por eso al doctor Aguirre Pequeño le dio por construir ésta casa en donde además se dedicó al trabajo científico. 

sábado, 8 de agosto de 2015

De peseras a camiones

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Las rutas antiguas tenían su parada en Juárez y Matamoros en Monterrey. Obviamente para el traslado obligaba decir: “voy a Monterrey” y eso se nos quedó a muchos. ¿Por qué? Pues de Santa a Monterrey son 23 kilómetros. Ahora es común decir “voy al centro”. Bueno, Monterrey quedó como el centro de la zona metropolitana integrada por once municipios. Cuando los Nerio dejaron de hacer los recorridos allá por 1973 y 1974, aparecieron unos microbuses y las camionetas largas que cob...raban un peso. Les decían “peseras” aunque ahora los camiones cobran entre 12 y 15 pesos o menos si traes la tarjeta Feria. Todavía me tocaron los recorridos largos: de Santa Catarina a la avenida Díaz Ordaz, entraba a la López Mateos, salía otra vez a la avenida precisamente en Los Treviños. Avanzaba hacia La Fama, llegaba hasta la plaza y seguía su ruta a Monterrey. Avanzaba por San Jerónimo, Hidalgo; daba vuelta en Venustiano Carranza hasta Matamoros y de ahí hasta Pino Suárez. El trayecto terminaba en el obelisco y el hospital de zona del IMSS. Para no hacer todo el recorrido surgieron cuatro rutas: la López, La Fama, Santa Catarina (que se dividía en dos: hacia la colonia Echeverría y la secundaria) y la Infonavit Huasteca. La distancia se hacía en al menos una hora y media que se fue reduciendo a 30 minutos. Hoy con tanto tránsito y obras que nunca terminan, se hacen de 30 a 45 minutos, aunque a veces hay conductores que por la prisa y cumplir los tiempos a los que son sometidos, hacen menos tiempo que un automovilista. Las peseras eran camionetas “ilegales” a las que quitaban los asientos para ponerles estructuras metálicas y unas tablas. Nadie quería sentarse en las últimas pues era todo un desgarriate bajarse. Para pedir que te bajaran golpeabas con una moneda el respaldo del asiento de adelante que era una estructura metálica, y pedías el consabido "bajaaaaan" para que detuviera su marcha la pesera. Y el clásico chofer que decía: “allá atrás hay lugar” y ya no cabían pasajeros.

viernes, 7 de agosto de 2015

La Ruta Monterrey-La Leona-La Fama

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Un 6 de agosto de 1935 (hace 80 años de ello), el cabildo de la ciudad de Monterrey hizo constar que los señores Ernesto González y Oliverio Sánchez a nombre de otros ciudadanos, solicitaron la concesión para iniciar una ruta de camiones entre Monterrey, La Leona y La Fama; servicio que ya venían ofreciendo desde tiempo atrás. Además pidieron que se les haga la extensión de ofrecer el servicio hasta García, Nuevo León. Al poco tiempo la ruta fue asignada a don Luis Serrato Torres quien por mucho tiempo se dedicó a brindar los recorridos para que la gente, los empleados y los obreros de la zona industrial pudieran llegar hasta sus centros de trabajo. Ya en la década de 1970 el transporte pasó a permisionarios adheridos a la CTM, en camionetas estilo guayín a las que conocían como peseras, pues cobraban tan solo un peso por el traslado. Luego se hicieron microbuses, camionetas y finalmente unos camiones amarillos con franja blanca, para diferenciar las rutas: amarillo con franjas blancas a La Fama; amarillo con azul a la colonia López Mateos, amarillo con franjas rojas a Santa Catarina y los camiones rosas con blanco hasta la colonia Infonavit Huasteca. Mientras los camiones de la línea Monterrey-Saltillo salían desde la central de autobuses hasta García, pasando por San Jerónimo, La Leona, La Fama, Santa Catarina, la colonia Luis Echeverría, las granjas, Alcali y finalmente hasta la Villa de García.  Había unas camionetas verdes con franja blanca que salían desde John Deere hasta la colonia del valle en San Pedro Garza García. 

jueves, 6 de agosto de 2015

Las "mojoneras" de agua en el pueblo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


En 1937 excavaron dos galerías para extraer agua de un punto conocido como Las Anacuas, debido a los árboles que crecían en los alrededores. Se hicieron los túneles y unos pequeños canales que trasladaban el agua hasta una pila. De ahí la distribuían a cuatro depósitos y con ello se aseguraban el abasto del vital líquido para la población: una casi en el cruce de 10 de Mayo y Manuel Ordóñez, en la que por cierto luego se instaló una familia. Hay otra en la fachada norte del monumento a Morazán, una más en la plazoleta de la Reforma y una en la plaza. El agua llegaba por gravedad a unos conos o “mojoneras” que se instalaron en ocho esquinas del pueblo en donde la gente acudía para “acarrear” el agua. A veces se hacían largas filas, por lo que era común ver a un grupo de señoras haciendo “bolita” para esperar su turno con sus tinas, baños y botes. Obviamente ahí se platicaba de todo. Las señoras se protegían de los intensos rayos solares con toallas. Los ocho llaves situadas en sus conos fueron repartidas en puntos estratégicos de la población, pero lamentablemente hoy solo quedan tres de ellos: en Corregidora y Zaragoza, Juárez e Hidalgo frente a la plaza principal y uno afuera de la vieja escuela Ignacio Zaragoza en la esquina de Ocampo y Constitución, el cual permanece casi oculto debido al concreto que echaron en el patio de la escuela Edelmiro Rangel. Las tomas dejaron de funcionar en 1967. Las "mojoneras" fueron destruidos, preferentemente por vehículos que detuvieron ahí su marcha. Recuerdo a dos de ellos situados en las esquinas de Colegio de Niñas y Colón y otro en Morazán y Colón. Después de las torrenciales lluvias del Gilberto nos quedamos unos días sin agua. De pronto unas personas encontraron la vieja tubería y grande fue la sorpresa de que aún tenía suficiente líquido y de ahí lograron obtenerlo. Incluso se dice que todo el sector situado de Morelos rumbo al Castillo, casi no se les va el agua pues la tubería de agua y drenaje está conectada con la que venía de las Anacuas. 

miércoles, 5 de agosto de 2015

El agua de las Anacuas

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Paradójicamente aunque había mucha agua, regularmente se complicaba el suministro de agua potable para la población. Existían pozos, pero algunos con agua no apta para el consumo humano. Algunos tomaban el agua de las acequias pero no era recomendable pues la gente acostumbraba bañarse en ellas. Siempre tenían problemas con vacas, burros y caballos o algunos otros animalitos y plantas que ensuciaban el agua del señorío de la acequia. Por eso en 1878 se decidió llevar agua desde un punto conocido como El Alamar, cercano a donde está la casa del médico Eduardo Aguirre Pequeño. Parte del agua se llevó por la acequia del Molino pero aun mantenían problemas de suciedad. Fue hasta 1937 cuando a iniciativa de general Miguel Z. Martínez, entonces diputado federal por Nuevo León, se decidió hacer dos pozos en un sitio llamado Las Anacuas. Se colocó la tubería necesaria, se construyeron cuatro tanques de almacenamiento, uno en la calle 10 de Mayo con Manuel Ordóñez, otro atrás del monumento a Morazán, uno en la plazoleta de la Reforma y uno en la plaza de Santa Catarina. En casi todas las esquinas colocaron unas mojoneras con llaves colectivas. Desde 1967 hay servicio de agua potable en la población y los pozos de agua de las Anacuas quedaron muy cerca de los tramos de la autopista. Aquí parte del túnel que dañaron y estuvieron a punto de desaparecer con la construcción de la autopista. Y lo mejor de todo, parece que aún sirve como manantial pero no se le da el uso adecuado. 

martes, 4 de agosto de 2015

"Agua que no has de beber…”

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Para el alcalde de 1878 el agua que teníamos en Santa Catarina no era de buena calidad para el consumo humano. En consecuencia informaba que “los primitivos fundadores de Santa Catarina guiándose únicamente por la proximidad a el agua sin atender al porvenir, se situaron al lado arriba o poniente de la acequia más alta que corre de sur a norte, la población que comprende una extensión de más de media legua, como se ha dicho al lado de arriba de la mencionada acequia, de donde hace todos sus usos y más arriba de la población se tiran todos los animales muertos, algunos de ellos envenenados y cuantas inmundicias conviene arrojar fuera de la población”. Por eso buscaban fuentes alternativas, como los manantiales cercanos al Cerro de La Ventana, las Mitras y La Huasteca-La Banda. Pero la vieja acequia llevaba el agua a los campos de cultivo y hasta los temporales. Y eso propiciaba la vida animal como vegetal. Según los informes de la época, tenía infinidad de árboles en ambos bordes donde crecían todo tipo de plantas, "inclusive algunas de ellas venenosas. Aunque la limpiaban seguido y le quitan muchas raíces y camotes de lampazos, crecen pronto y tocan el agua, ocasionando su suciedad. Los animales bebían y hacían sus necesidades, se bañaban todo tipo de personas, algunas de ellas enfermas que venían de Monterrey y ocasionaban enfermedades graves para la población", por eso se quejaban de que no tenían agua para el consumo humano. Habían intentado hacer norias y pozos; pero el abasto era poco ante la necesidad creciente del vecindario. Decidieron traer el agua de un manantial conocido como El Alamar, atrás de la boca del Potrero de Santa Catarina. Construirían una presa en la Hacienda de Buentellos y de ahí trasladarla en acequias hasta el panteón municipal. 

lunes, 3 de agosto de 2015

Las acequias de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Afortunadamente quedan pocos pueblos en Nuevo León, que mantienen su sistema de riegos a través de las acequias. Yo creo que casi todos las tuvieron pero debieron ceder ante el avance modernizador y al desvío del agua para usos domésticos e industriales, en vez del regadío y distribución del agua para los que fueron hechos. Aún tienen distribución de agua en Villa de García, Lampazos de Naranjo y Sabinas Hidalgo, tan solo por citar algunos. Y Santa Catarina también las tuvo desde el siglo XVII cuando se abrieron tres acequias derivada de una sola a la que llamaron la Acequia Madre: la de Arriba conocida como de los García, la de “En Medio” o de la Capellanía y la de Abajo. En 1789 trazaron una acequia especial para trasladar el agua hacia Monterrey. La hacienda de Santa Catalina quedó repartida en muchos dueños pero como todos alegaban el mismo origen y tronco familiar; en consecuencia se constituyó a mediados del siglo XIX la Comunidad de Accionistas de Santa Catarina que mantenía el control y el horario de las horas de agua a repartir en cada una de las tierras. De la Sierra Madre rumbo a San Isidro de los Guerra había tres acequias, una de las cuales llegaba hasta San Pedro. La acequia que atravesaba la cabecera municipal se llamaba del Molino pues mantenía una rueda que se movía con el agua y además regaba las tierras de todo el Barrio de Abajo o del Bolsón. Las acequias eran consideras territorios comunes y en consecuencia debían respetar su Señorío: tres metros hacia abajo y dos arriba. Había algunos puntos donde el excedente regaba tierras en la Huasteca, el Lechugal y los Arredondo: en la Culebra, en el Tablón situado en donde ahora está la calle Corregidora y otro a la altura de Bancomer. En donde está la calle Vidaurri había un repartidero al que conocían como el paso de los Soldados. La acequia dejó de llevar agua en 1974. Los que pudieron se quedaron con terrenos pertenecientes al Señorío y en 1996 a la calle que se abrió se le llamó con justa razón Librado García Ayala. 

domingo, 2 de agosto de 2015

"Ai les va una de indios y vaqueros"


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina



El 26 de julio de 1852, una partida de por lo menos 30 guerreros de los llamados indios bárbaros asaltaron a El Pajonal. Las autoridades de Santa Catarina encabezadas por el alcalde Antonio Ayala organizaron una fuerza compuesta por más de 50 hombres pertenecientes a diversas localidades, apoyados por 18 vecinos de San Pedro. Gente de El Pajonal les informaron que agarraron el rumbo a la Mesa del Rodeo. Ahí donde termina el Cañón de la Montuosa los alcanzaron y comenzó un combate que duró poco más de media hora. Los indios huyeron por entre la montaña y dejaron la caballada, algunas cosas robadas y dos jóvenes que traían cautivos, por cierto, uno de ellos de El Pajonal y otro de San Nicolás Hidalgo. En El Pajonal quedaron dos muertos, uno de ellos labrador que trabajaba en sus tierras en El Saumado, cuatro heridos y el robo de objetos de valor en las casas. Rara vez entraron a la sierra de Santa Catarina a cometer sus fechorías, pues regularmente mantenían en estado de sitio a lugares de los municipios de García y Ramos Arizpe y otros puntos circunvecinos. La ruta que hacían los merodeadores era la siguiente: de la Sierra de Gomas bajaban a Mina, de aquí se metían a Icamole, luego al Valle Perdido para llegar a Nacataz y luego a los Fierros, Rinconada, el Cañón de las Escaleras y de ahí a Santa Catarina. Por ejemplo, el 28 de marzo de 1852, una partida de los llamados indios bárbaros pasó cerca de Rinconada.