martes, 21 de julio de 2015

Los fantasmas de niños que aún de pueden apreciar

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Regularmente dicen que los espíritus de los niños o niñas se aparecen en las cocinas, los techos, los patios, los pasillos y en alguna habitación de nuestras casas. Cosa extraña y rara, a veces los padres daban sepultura en los muros de las casas, si es que habían muerto en la infancia o por carencia de recursos como para llevarlos al panteón. Pero también se ven niños en donde se anuncia la existencia de una “relación”. A veces se les ve paseando o jugando por entre las naves industriales, tal es el caso del niño que los operarios han visto en DeAcero, Alen y en una planta ya desaparecida de Protexa. Quién sabe por qué se materializan a la vista de todos. A lo mejor ahí murieron y no aceptan su fatal destino pues no les tocaba morir. Cuentan que cuando uno muere, de pronto de abre una dimensión tan luminosa que a veces la persona queda enceguecida y se queda entre nosotros aún y cuando ya murió. Entonces se quedan vagando en el mundo de los vivos sin estarlo, esperando la resurrección de los muertos con la segunda venida del Salvador. Son entidades etéreas, visten de acuerdo a la usanza de la época que les tocó vivir. Hacen travesuras, llaman la atención, se molestan si no les hacen caso o simplemente ahí están. Seguramente en muchas de nuestras casas se oye la famosa canica que parece que rebota y rebota. Los objetos se pierden o se aparecen. Conozco a una señora quien asegura que un niño ocultó una cantidad de dinero que necesitaban para pagar una deuda. De pronto lo reta y lo regaña. Vuelven aparecer los billetes. Mi estimada doña María Lares de Cabral me platicaba del niño que entraba y salía por una chimenea de una casa que habitaron cuando recién llegaron a Santa Catarina en la calle Juárez. Al tirar la casa encontraron la “relación”. Esta foto es original y me dio un obrero que labora en una planta que tenemos en Santa Catarina. No creo que tenga truco. Ahí pueden ver la silueta de una niña que se nos presenta, que la podemos ver como una entidad que niega su destino y cree que aún vive. Oraciones para ellos y las benditas ánimas del Purgatorio. 

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