miércoles, 15 de julio de 2015

Lo que viene para Rinconada

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Los hijos se fueron y ya no regresaron; excepto para llevarse a sus padres o abuelos a vivir con ellos, para que recibieran sus tratamientos médicos contra las dolencias. Las casas quedaron vacías, se convirtieron en nidos de golondrinas, gorriones y otras aves. Los campos dejaron de regarse. Ciertamente hubo problemas con el agua. El caudal que baja desde Cortinas y que durante muchos años cuidó mi tío José Aguilar, perdió su fuerza y ahora debía destinarse para el consumo humano. Los que se quedaron tuvieron la alternativa de trabajar las tierras con mucho esfuerzo o sacrificio o venderlas. Decidieron que la propiedad ejidal  debía traspasarse para que los nuevos inquilinos de Monterrey, García o Santa Catarina hicieran sus fincas de descanso, un sitio para el solaz esparcimiento de quienes acuden a éstos lares huyendo del mundanal ruido, de la contaminación. Literalmente para aquellos que quisieran cambiar de aires. Los predios otrora campos de cultivo pasaron a otra vocación. Los terminaron por vender. Quedaban las tierras de agostadero, que a consideración de los muchos no rinde buenas ganancias y más si no hay hatos para pastorear. Llegaron los trajeados de Monterrey, San Pedro Garza García y Saltillo. Preguntaron por las tierras para enajenarlas a nuevos propietarios, a desarrolladores con visión que hacen ganancias en donde la gente normal, mortal, común y corriente no aprovecha las oportunidades. Los ejidatarios pensaron: “ya hicimos tontos a éstos, para qué quieren éstos terrenos si no sirven para nada”. En contraposición los de traje, corbata y lentes obscuros se decían para sí: “Tontos, no saben lo que están vendiendo”. El dinero se lo acabaron en fiestas y en gustos, solucionaron deudas y arreglaron sus quereres. En cambio los inversionistas esperan a que les llegue el dinero y a manos llenas. Tienen proyectado un parador turístico y de servicios, con bodegas, gasolineras, moteles y restaurantes. Para que los camiones no bajen hasta Monterrey van a construir centros de distribución. Lo peor: las mejores tierras de cultivo se traspasaron y con ello el enigmático y venerable cerro de la Mota, llamado así por el bosque espeso que hay en su parte más alta y a sus pies los antiguos testimonios escritos en piedra. Si de aquel lado de la guardaraya, allá en Ramos Arizpe hacen muy buen cemento, pues tal vez  de aquí sale uno mejor. Hicieron la carretera que dañaron a Los Fierros, Cueva Ahumada y Rinconada. ¿Es progreso?, ¿destino inevitable que debemos aceptar? No lo creo, es negar la tradición y la vocación de la tierra de los ancestros. 

1 comentario:

  1. Toda la zona está ahora a la venta:
    http://www.vivanuncios.com.mx/a-venta-terrenos/garcia/vendo-poblado/1001050943190910176106509
    Saludos.

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