domingo, 12 de julio de 2015

La Cuesta de los Muertos y la carretera a Saltillo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Durante mucho tiempo la distancia que separaba a Saltillo de Monterrey, obligaba a recorrer un tramo de 80 kilómetros entre un día o dos dependiendo las cualidades del camino. Los viajeros siempre se quejaron de los problemas y condiciones: asaltos ya sea de bandoleros o de los llamados indios bárbaros, de los arroyos crecidos, de lo polvoso y traqueteado que estaba la vía,  que al llover se ponía intransitable por tanto lado. El 5 de enero de 1828 Manuel Mier y Terán lo describió: "la aspereza del camino no permitió a los carruajes con la velocidad que yo apetecía". No obstante las comunicaciones no disminuyeron. Al contrario, era común ver recuas, trenes de carretas, jinetes y hasta caminantes que iban y venían entre Saltillo y Monterrey. Este paisaje cambió notablemente con la construcción de la vía de ferrocarril a principios de la década de 1880 para lo cual se construyó un túnel entre Rinconada y el paso de Guadalupe. Con la aparición de vehículos automotores estos rodaban con dificultad por entre la terracería repleta de baches, piedras y polvo. Por eso se comenzó a construir una carretera a partir de 1927, la cual fue concluida en 1934 siendo gobernadores Jesús Valdés Sánchez y Pablo Quiroga de Coahuila y de Nuevo León respectivamente, quienes se entrevistaron para dar el banderazo de apertura de una obra tan importante. Una carretera con tan solo dos carriles y la parte más peligrosa en la Cuesta de los Muertos; tan  estrecha que muchas veces obligó que los autos y camiones la bajaran o subieran en un solo sentido. ¡Ah como hubo accidentes!, ¡Y aún los hay! Este tramo aún existe y la fotografía corresponde al sitio Saltillo del Recuerdo de Jaime A. Mendoza. Se puede habilitar como un parador o recorrido escénico. 

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