domingo, 5 de julio de 2015

El camino entre Saltillo y Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


En 1577 Alberto del Canto acompañado por un grupo de aventureros, siguieron hacia el noreste de la villa de Santiago del Saltillo. Unos 30 kilómetros vieron que la sierra se abría para formar un grandioso valle delimitado por otras montañas con formas impresionantes. Una garganta o cañón a la que luego dieron por nombre la Cuesta de los Muertos. Por aquí transitaron a lomo de caballo o de mula, a pie, con recuas de burros o en trenes de carretas para comunicar dos de las ciudades más importantes de la región: Saltillo y Monterrey. ¿Cuánto tardaban en recorrer los 80 kilómetros que dividen a las dos capitales? Un día, aunque a veces debían parar por alguna circunstancia: los arroyos no se podían cruzar pues llevaban mucha agua, a veces bandas de ladrones acechaban por el camino. O se tenían noticias de que los llamados indios bárbaros estaban atacando a los viajantes. Para el cuidado de ellos establecieron paraderos y lugares de descanso en donde también ofertaban comida. Así surgieron el Sesteo de las Aves, Casa Blanca-Rinconada y otro rancho que se llamó Cal y Canto al que luego llamaron Higueras. Hasta 1844 el tramo a recorrer era por la Cuesta de los Muertos, Rinconada, los Fierros, Nacataz y la Pesquería Grande. Por seguridad y para acortar distancias decidieron bajar de Rinconada a Santa Catarina por el Alto de las Encinillas, a la que cambiaron el nombre por la Cuesta de Carbajal. Por testimonios de la gente de su tiempo, sabemos que las montañas estaban repletas de pinos y encinos. Por el camino los huizaches y hasta cedros. Dicen que toda ésta región fue la principal productora de vino mezcal en todo el norte de México. Las cosas cambiaron en la década de 1880 cuando colocaron la vía del tren Laredo-Monterrey que terminaba su ruta precisamente en Rinconada. Ellos respetaron el camino original y todavía dieron vida a esos pueblos que ahora agonizan o simplemente desaparecieron. Y para darnos cuenta de cómo era el camino entre Monterrey y Saltillo ésta maravillosa imagen que algún norteamericano dibujó entre 1846 y 1847. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario