miércoles, 29 de julio de 2015

Cuando lloran los valientes y Caballo Blanco de hizo actor (3)


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


La vida de Agapito Treviño termina mal tanto en la película como en la vida real. La primera inventa un mito y la otra la leyenda. Agapito tiene rivalidad con su medio hermano quien quiere a Blanca Esthela Pavón y busca quedarse con la gubernatura de Nuevo León. Agapito y Manue Arteche se odian y al fin de cuentas comparten el pelotón de fusilamiento. Ahí Manuel Arteche mató a su propio hijo por traidor (Víctor Manuel Mendoza). Agapito reivindica el llamado de la sangre, por lo que enfadado y lleno de ira lo intenta matar, pero Blanca Esthela Pavón se atraviesa y accidentalmente muere a manos de su novio Agapito. Es cuando se cierra el ciclo: así como Agapito recogió a Pinolillo cuando perdió a su mamá, le dice que no llore porque ella lo está mirando desde el cielo. Ahora Pinolillo se le acerca y le dice que no llore, porque Cristina lo está viendo desde el cielo. La película concluye: “Y esta es la historia de Agapito Treviño, Caballo Blanco, una historia cruel, amarga, injusta. Pero precisamente por eso, el pueblo la recogió en su corazón, dándole a su héroe a cambio de su dicha la inmortalidad”. El Agapito Treviño de carne y hueso fue ejecutado en la actual plaza Hidalgo un 24 de julio de 1854, llamada en su tiempo como la plaza del Mercado. Cuando lo ejecutaron distribuyeron unos versos que alguien escribió en su honor: “En la plaza del Mercado, donde fue su despedida, perdóname Padre Eterno, los males que hice en mi vida”. Regularmente en los momentos decisivos de la vida, se recurren a los aspectos religiosos, con la intención de asegurar algo de gloria y vida eterna. Por eso se ofrecen disculpas a quienes se ofendió para poner en paz al alma que sale en busca de la eternidad. El corrido concluye: “En fin yo ya me despido, dispensen los mal servido, terminó aquí la tragedia, la de Agapito Treviño”. Poco antes de la ejecución se despidió de su padre que vivía en Agua Nueva en Saltillo y su madre en Santa Rosa de Apodaca. Lo cierto es que al morir Agapito, su vida se convirtió en leyenda, misma que da sentido y señal de referencia simbólicas a los regiomontanos, tan necesitados de elementos y rasgos históricos que promuevan y justifiquen la identidad regional. 

martes, 28 de julio de 2015

Cuando lloran los valientes y Caballo Blanco se hizo actor (2)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El argumento de la película corresponde al regiomontano Rogelio González, quien por cierto, aparece en la película como el hermano de Cristina (Blanca Esthela Pavón) y está basado en el cuento radiofónico “La vida azarosa de Agapito Treviño, Caballo Blanco” de Pepe Peña, muy escuchada en la radio regiomontana en la década de 1930 y 1940. Aunque propiamente no es la biografía de Caballo Blanco, el bandolero y asaltante de caminos que hizo sus correrías entre 1848 y 1854. No obstante, tiene algunos rasgos históricos, como por ejemplo, mencionan al general Pedro Ampudia, como gobernador y comandante militar de Nuevo León. A lugares como San Agustín, San Nicolás, Saltillo y Monterrey. A las tropas diezmadas por las continuas epidemias ocurridas en el siglo XIX. A la música con clarinete y tambora. A banquetes tan nuestros en donde no podían faltar el cabrito, la barbacoa, los frijolitos y las tortillas hechas a mano y tomaban mezcal para alegrarse. Incluso se habla de la devoción del Santo Cristo de Saltillo. La trama nos presenta a un Agapito Treviño, apodado el Caballo Blanco, quien es el defensor de los pobres, que sufren lo mismo de las fechorías y calamidades de los alzados como de los federales. Como escenarios de las correrías de Agapito, vemos el cañón y algunos sitios de Santa Catarina, de la Sierra Madre Oriental y del cerro de la Silla. El ex alcalde de Santa Catarina, Julián Ayala Luna, le prestó su caballo para que Agapito lo montara durante la filmación. Para don Germán de Luna García (Q.E.P.D.), un ilustre vecino de Santa Catarina, la película dio fuerza a la leyenda. Mientras hacían el rodaje, don Germán hacía exhibiciones del tiro al blanco en el restaurante donde comían los actores, precisamente en el poblado de la Huasteca conocido como La Pasadita. Entonces la imagen y el mito acerca de Caballo Blanco a mi juicio, tiene que ver con la figura del actor Pedro Infante. 

lunes, 27 de julio de 2015

Cuando lloran los valientes y Caballo Blanco se hizo actor (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina



En 1944 se filmaron en los alrededores de Monterrey, Guadalupe y Santa Catarina, escenas de la película “Cuando lloran los valientes” dirigida y producida por Ismael Rodríguez. Protagonizada por Pedro Infante, Blanca Esthela Pavón, Víctor Manuel Mendoza y Virginia Serret. Esta cinta estrenada en 1947 es una de las primeras que hizo Pedro Infante y la primera que hizo con la inmortal Blanca Esthela Pavón. Un narrador nos introduce en el melodrama supuestamente ambientado en el año de 1860 cerca de Monterrey: “Este es el corrido de Agapito Treviño, Caballo Blanco. Los corridos nacen del pueblo. Son una historia hecha música de un hombre, de una fecha, de un suceso escrito con sangre. Los corridos siempre se escriben con sangre y éste no es la excepción. Agapito Treviño existió y ésta es la historia de su vida. Una historia cruel, amarga, injusta…” La película inicia con paisajes en donde una vez hubo un rico pasado agrícola y ganadero. Repleto de anacahuitas, agaves, nopaleras, pirules, mezquites y cactáceas de variadas especies, con rastrojos de maíz y jacales de adobe o de sillar con techo a dos aguas, cubiertos con palmas. Se ven escenas del cerro de la Silla y del cañón de Santa Catarina en toda su belleza y de algunos arroyos cuando todavía estaban vivos, corría el agua por su cauce. En dicha película el Trío Los Tamaulipecos (uno de ellos es ni más ni menos que Severiano Briseño, quien al poco tiempo compuso su célebre Corrido de Monterrey) interpretan un corrido a Agapito, al que consideran “el valiente de San Nicolás”, seguramente porque hacen a Agapito originario de la antigua hacienda que Pedro de la Garza adquirió en 1635 a la viuda de Diego Díaz de Berlanga a la cual llamaron Estancia de los Garza y luego San Nicolás de los Garza. 

domingo, 26 de julio de 2015

En honor a Santiago Apóstol y Santa Ana

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El primer cabildo de Santa Catarina en 1820, informa que en el pueblo se tienen dos fiestas tradicionales: el 25 de julio en honor al apóstol Santiago y el 26 de julio a Santa Ana, la madre de la virgen María. Pero también cada 25 de julio, día de Santiago y el 25 de noviembre, día de Santa Catarina virgen y mártir de Alejandría, reunían a los vecinos que formaban parte de las milicias cívicas y voluntarias y les pasaban revista de armas en un llano que conocían precisamente ...como la plaza de armas. Luego hacían fiesta y tomaban en serio, hasta que una vez llegaron los llamados indios bárbaros y atacaron a Santa Catarina aprovechando que los vecinos estaban embriagados. Entonces para evitar problemas prohibieron las bebidas alcohólicas. Respecto a la fiesta del 26 de julio, la tradición cristiana dice que santa Ana, casada con Joaquín, fue la madre de María y por tanto la abuela de Jesús de Nazaret. Ana es patrona de las mujeres trabajadoras y de los mineros, pues se considera a Jesús el oro y María la plata. También es patrona de las mujeres embarazadas a la hora del parto. Lo cierto es que se hacían fiestas con sus respectivas corridas de toros en los días previos y posteriores al apóstol Santiago y a Santa Ana. Desconozco desde cuándo se perdieron estas tradiciones tan típicas en los siglos XVIII y XIX. De acuerdo a las ordenanzas de la corona de España, los pueblos y villas debían establecerse cada 20 o 30 kilómetros de distancia entre sí, quedar muy cerca de un manantial o de un río y llevar el nombre del santo de acuerdo al santoral del día. España estaba al amparo preferentemente de dos santos patronos y de ahí que los nombres de los mismos se repitieran por distintos rumbos: el apóstol Santiago y la virgen y mártir Santa Catalina de Alejandría. Entonces casi todos nuestros pueblos tenían fiesta cada 25 de julio y cada 25 de noviembre; además de las fiestas patronales en honor al santo de su devoción.

sábado, 25 de julio de 2015

La vida azarosa de Agapito Treviño (3)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

En 1851 capturan a Caballo Blanco y lo obligaron a trabajar en el río Santa Catarina. Al poco tiempo escapó y se fue a Roma, Texas. El retrato hablado de éste folklórico personaje lo hace alto, delgado, moreno, barbilampiño y de ojos obscuros. En 1853 lo apresaron y fue sentenciado a trabajos en la construcción del antiguo palacio municipal de Monterrey. Para ello debían cortar bloques de sillar de un yacimiento situado en la Boquilla de la Loma Larga, propiedad de un norteamericano llamado Jorge Washington y de quien se cree, la calle regiomontana debe su nombre en su honor. A principios de mayo de 1854 el doctor Gonzalitos atendió un herido llamado Juan José García, originario de la Pesquería Grande, hijo de don Telésforo García, quien fue asaltado por “Caballo Blanco” en el camino que viene hacia Monterrey. Para ello hizo un dictamen ordenado por el fiscal para iniciar el juicio en contra de Agapito quien se había escapado de la cárcel municipal. Juan José había sufrido una herida de bala y la fractura del antebrazo derecho, con rotura de ambos huesos. Cuando Agapito fue sometido, alegó en el juicio que lo "hizo sólo impelido por la imperiosa necesidad". Para concluir con su conducta delictiva, fue fusilado el 24 de julio de 1854 en la antigua Plaza del Mercado, hoy Hidalgo. Fue sepultado en el campo santo anexo a la catedral de Monterrey. El padre José María Nuín le dió sepultura “con entierro y fábrica de limosna á Agapito Treviño, soltero, quien murió ajusticiado, a los 26 años de edad”. Antes de morir recibió los santos sacramentos. Así terminó la vida de tan novelesco personaje, tan afamado y conocido por los regiomontanos gracias a una leyenda trasmitida de generación en generación. Durante su ejecución circularon una décimas que decían: “Adiós amigos amados; adiós patria, adiós parientes; adiós señores presentes, adiós vecinos honrados, adiós montes retirados, donde era mi habitación, ya salí de la prisión y también de la capilla, adiós Cerro de la Silla, adiós, adiós Nuevo León”

viernes, 24 de julio de 2015

La vida azarosa de Agapito Treviño (2)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

A los 20 años comenzó sus correrías en contra del orden establecido. Es cuando comienza la leyenda a imponerse sobre la historia al no contar con suficiente información documental. Para algunos la existencia de Agapito es un mito, para otros una leyenda. Si Agapito es un mito, entonces su vida pertenece a un personaje obscuro que la tradición popular magnificó, necesitada por referencias de identidad relacionadas con un bandolero de corte social que se levantó en contra de la injusticia y de la pobreza provocada por quienes ostentaban el control político nacional. Si Agapito es un personaje de leyenda, seguramente la más famosa de todas, tiene que ver con un tesoro oculto en alguna cueva del cerro de la Silla; como fruto de sus robos y asaltos. Que robaba a los ricos para repartir el botín entre los más pobres y necesitados. Lo apodaban Caballo Blanco porque tenía un caballo de tal color, aunque no existe la certeza de que montara un equino albo. Pero solo una vez le hizo al Robín Hood, cuando robó un marrano y lo repartió entre los menesterosos del lugar. Cuentan que unas viejitas de alcurnia del Reparo, (actual Allende, Nuevo León) contrataban a Caballo Blanco para asaltar a los comerciantes que regresaban de la zona citrícola, después de comprar sus productos. Con ello aseguraban su retorno para adquirir de nueva cuenta lo robado. Israel Cavazos lo hace familiar suyo y hasta muestra un pocillo y unos utensilios de cocina que presumen pertenecieron al Caballo Blanco. Vecinos de Agua Fría en Apodaca, señalan su apellido Treviño como una continuación genealógica derivada del héroe pues tenía a su novia o amante en ese lugar. Por trasgredir la ley y el orden la justicia lo persiguió. Gustaba de caer sobre los viajeros que iban con rumbo a Parras, Saltillo, Monclova y el sur de Texas. Conocía perfectamente las montañas de la Sierra Madre y cabalgaba ocultándose por entre los cañones del Huajuco, Santa Catarina y Rinconada. A quienes asaltaba, los bajaba de la diligencia o del caballo y los ponía a bailar al son de la música salida de una armónica tocada por alguno de sus compañeros, quienes se divertían a costa de la humillación de sus víctimas. Mientras Agapito cantaba una tonadita: “Yo soy el ingrato hermanos, que a débiles y forzudos los hice bailar desnudos, la polca, chotis y enanos”. 

jueves, 23 de julio de 2015

La vida azarosa de Agapito Treviño (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

El 24 de julio de 1854 fusilaron a Agapito Treviño, mejor conocido como el "Caballo Blanco". Indudablemente que en la mitología regional, sobresale la figura de un bandido o bandolero cuya vida gira en torno a tres ejes: una biografía, una leyenda y un personaje de radionovela que se convirtió en un film protagonizado ni más menos que por Pedro Infante. Respecto a su biografía, los orígenes de Agapito Treviño González son nebulosos. Santiago Roel lo hace originario de la hacienda de Mederos. La tradición popular dice que de Los Remates, precisamente en el lugar en donde está ahora el campus Mederos de la UANL. Israel Cavazos señala que en realidad nació en Guadalupe en 1828. El lugar se llama Mederos en honor a uno de los pobladores que llegaron con Luis Carvajal y de la Cueva, Manuel de Mederos. Puede ser que en ese entonces, esa región pertenecía a Guadalupe y actualmente es jurisdicción territorial de Monterrey. No se tienen referencias sobre el día y el mes. Para Fernando Garza Quirós, Agapito nació de una relación amorosa no bendecida por la iglesia, de la unión de Ubaldo Treviño, un comerciante establecido y reconocido de Guadalupe y de Josefa González. Al parecer, su infancia y adolescencia la pasó con su madre abandonada dedicándose al pastoreo, a la arriería y a las labores del campo. Un bandido que ligó a su vida y leyenda el majestuoso cerro de la Silla.

miércoles, 22 de julio de 2015

Fotógrafos en La Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Esta fotografía fue tomada un 22 de julio de 1935, día que coincide con el día de hoy, hace 80 años exactamante. Vemos a unos fotógrafos con traje y sombreros, muy elegantes aún y cuando los calorones de la canícula nos impiden andar sobre vestidos. Gracias a ellos tenemos muchas imágenes antiguas, sería difícil precisar quienes son, pero a través de la lente inmortalizaron su visión y el contexto que vieron. Solo reconozco a don Jesús R. Sandoval sentado en la piedra con traje obscuro. De pronto la mirada se convirtió en retención y luego en recuerdo. Todos posando para otro fotógrafo y la imponente montaña, la Sierra de la Ventana enmarcando altiva a los  visitantes. Unos corrales y la extraña hilera de palmas que hace mucho tiempo desaparecieron y en su lugar construyeron casas, patios y finalmente la autopista. La gente de la Huasteca relaciona su entorno con el río, las dos sierras: la de la Huasteca y la de la Ventana; el espinazo del Diablo y el cañón de la Virgen, junto con la casa del doctor Eduardo Aguirre Pequeño, la Vía Ferrata y las dos cuevas, la del Guano y la de la Virgen. Pero los que no son de aquí de pronto ven cosas extrañas, maravillosas, un sitio repleto de energías en donde coinciden tierra, el viento, el Sol y el agua. Como que no asimilan que alguna vez esto fue distinto y los gobernantes que llegaron, aunados a los que vieron en la tierra una posibilidad de lucro dañaron, destruyeron, modificaron. ¿Hicieron bien o hicieron mal? Y no me refiero a los están posando para la fotografía. Los artistas de la lente y de la cámara fueron testigos de lo que vieron. Los otros quisieron tanto éstas tierras que pensaron en cambiar su vocación: de congregación a colonia y de nativos a residentes. Bien dicen que el pasado es como un país extraño en el cual ocurren las cosas en forma diferente. 

martes, 21 de julio de 2015

Los fantasmas de niños que aún de pueden apreciar

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Regularmente dicen que los espíritus de los niños o niñas se aparecen en las cocinas, los techos, los patios, los pasillos y en alguna habitación de nuestras casas. Cosa extraña y rara, a veces los padres daban sepultura en los muros de las casas, si es que habían muerto en la infancia o por carencia de recursos como para llevarlos al panteón. Pero también se ven niños en donde se anuncia la existencia de una “relación”. A veces se les ve paseando o jugando por entre las naves industriales, tal es el caso del niño que los operarios han visto en DeAcero, Alen y en una planta ya desaparecida de Protexa. Quién sabe por qué se materializan a la vista de todos. A lo mejor ahí murieron y no aceptan su fatal destino pues no les tocaba morir. Cuentan que cuando uno muere, de pronto de abre una dimensión tan luminosa que a veces la persona queda enceguecida y se queda entre nosotros aún y cuando ya murió. Entonces se quedan vagando en el mundo de los vivos sin estarlo, esperando la resurrección de los muertos con la segunda venida del Salvador. Son entidades etéreas, visten de acuerdo a la usanza de la época que les tocó vivir. Hacen travesuras, llaman la atención, se molestan si no les hacen caso o simplemente ahí están. Seguramente en muchas de nuestras casas se oye la famosa canica que parece que rebota y rebota. Los objetos se pierden o se aparecen. Conozco a una señora quien asegura que un niño ocultó una cantidad de dinero que necesitaban para pagar una deuda. De pronto lo reta y lo regaña. Vuelven aparecer los billetes. Mi estimada doña María Lares de Cabral me platicaba del niño que entraba y salía por una chimenea de una casa que habitaron cuando recién llegaron a Santa Catarina en la calle Juárez. Al tirar la casa encontraron la “relación”. Esta foto es original y me dio un obrero que labora en una planta que tenemos en Santa Catarina. No creo que tenga truco. Ahí pueden ver la silueta de una niña que se nos presenta, que la podemos ver como una entidad que niega su destino y cree que aún vive. Oraciones para ellos y las benditas ánimas del Purgatorio. 

lunes, 20 de julio de 2015

Al “Héroe de Nacataz”

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Máquina 501 es un corrido muy famoso que rinde memoria al “Héroe de Nacozari” allá en Sonora. Se llama Jesús García (no ha muerto, aún vive en su obra y en su corrido); dio la vida el 7 de noviembre de 1907 al alejar una locomotora, “la que corría por Sonora, por eso los garroteros, el que no suspira llora” para salvar de una explosión a ese poblado. Pues resulta que Nuevo León tiene también a su “Héroe de Nacataz” cuyo nombre no se debe olvidar: Jesús Espinoza Rodríguez. El nació el 24 de diciembre de 1926 en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Hijo de Nicolás Espinoza, jefe de patio de la estación de Nuevo Laredo y de Josefa Rodríguez. Al morir su padre en 1942, entró a trabajar a Ferrocarriles Nacionales de México. El 11 de octubre de 1946, salvó a todos los tripulantes y pasajeros del Águila Azteca que se dirigía a Nuevo Laredo. Iba como garrotero abanderado en el caboosse de un tren carguero que había salido de Saltillo. Al llegar a Nacataz, en una curva  se descarriló pereciendo tres de sus integrantes. Jesús Espinoza quedó mal herido pero aun así se levantó para advertir al tren de pasajeros Águila Azteca. Afortunadamente los conductores vieron la señal de alarma y detuvieron la marcha. Sin ese esfuerzo de Jesús Espinoza, todos los tripulantes del tren hubieran perecido. Dicen que de ocurrir esa colisión, se hubiera convertido en el más grande accidente ferroviario en México.  Por su heroísmo, recibió un reconocimiento en el teatro Bolívar de la ciudad de México, reconociéndole como el “Héroe de Nacataz”, un premio económico y una medalla al mérito.  Siguió trabajando en los ferrocarriles. Pero su destino era morir sobre el riel y en el tren: el 6 de junio de 1949, con apenas 22 años de edad falleció en un accidente ferroviario en la estación Reata rumbo a Monclova. Por eso en Nuevo Laredo hay una gran avenida en su honor. Pero en García y Monterrey que yo sepa no.  Menos en Santa Catarina. 

domingo, 19 de julio de 2015

¿Una sinagoga sefardita en Nuevo León?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

En la antigua Pesquería Grande (actual García, Nuevo León) existen tres templos, la parroquia dedicado al santo patrono del municipio San Juan Bautista, otro dedicado al Señor (Cristo) de la Agonía y el más antiguo, curiosamente dedicado a un profeta del Antiguo Testamento: Elías, un personaje del siglo IX antes de Cristo cuyo testimonio desafía la predicción humana y por su constante esfuerzo por hacer volver a su pueblo a la religión de Moisés, tanto en la adoración de Yahv...é como único Dios, como en la proclamación del modelo mosaico de justicia para la comunidad. Y lo más extraño es que la tradición popular de García lo hizo santo: ahora es el templo de San Elías. Posiblemente ésta construcción que se inició a principios del siglo XIX, nos refiera tácitamente la influencia judía sefardita. Y se debe a un ilustre personaje del lugar. Un día Elías Garza estaba pastando su rebaño allá por el rumbo de Nacataz, cuando fue atacado por un grupo de los llamados indios bárbaros. Sin armas para defenderse, el ganadero se encomendó al profeta Elías a quien le hizo “una manda”; le prometió construir un templo si se salvaba. Salió ileso y cumplió su promesa. Elías Garza trasladó piedras desde el cañón de Nacataz para levantar la obra que fue concluida entre 1826 y 1828. Tiempo después se completó la estructura con la torre y dos campanas de 1886. Aquí están los restos del sacerdote José María González Ramírez (1849-1887), originario del lugar y quien fuera párroco entre 1880 y 1886. Esta joya arquitectónica, ya deteriorada y con riesgo de colapsarse, está ubicada en la calle Morelos. En el altar mayor hay una imagen de San Elías, comprada en España por la familia González Ramírez. Cuentan llegó en barco a Veracruz y en diligencia hasta Monterrey. Es de talla de madera policromada de un metro con 30 centímetros. Son rarísimos los templos dedicados a personajes del Antiguo Testamente. La fiesta del patrono del templo ocurre cada 20 de julio y seguramente hoy tienen fiesta allá en García, mi Solar Poniente. 

jueves, 16 de julio de 2015

De Palma de Mallorca a Rinconada

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Si Santa Catarina es la Puerta de Monterrey, Rinconada bien puede considerarse la Puerta de Nuevo León y del noreste mexicano. Este pueblo corresponde a García y se llama así porque está arrinconado entre tres arroyos que bajan desde el cañón de Cortinas en Santa Catarina, el de los Muertos que baja desde la cuesta del mismo nombre y del río Pesquería que viene desde Ojo Caliente en Ramos Arizpe, Coahuila. Pero también está a la orilla del viejo camino real de los Saltilleros. Está en medio de montañas correspondientes al periodo jurásico y al cuaternario. Pueblo emblemático que sintetiza la historia del noreste. Con sitios arqueológicos como la Cueva Ahumada, considerado la “Capilla Sixtina de Nuevo León”, repleta de petrograbados y pinturas rupestres, uno de los pocos sitios en donde encontraron tumbas con sus ofrendas. Lugar en donde Alonso Diez de Camuño mantenía una hacienda para fundir metales a principios del siglo XVII. Lugar de límite y frontera por donde entraban y salían las partidas de los llamados indios bárbaros. Aquí hubo un puesto de soldados presidiales. Lugar donde coinciden los caminos que los mismo van a Saltillo que a Monclova, el valle de las Salinas y al valle de San Juan Bautista. Lugar donde nació el gran Blue Demon. De su grandeza nos quedan pocas cosas, entre ellas esta casa con sus arcos góticos conopiales, únicos en la región, pero están a punto de desplomarse por el daño que ha ocasionado la intemperie. Con una fachada que da al viejo camino real. No es propiamente un estilo árabe como dicen. Más bien corresponde a un estilo gótico que tiene su origen en Palma de Mallorca. Isla española en donde nació  el obispo fray Rafael José Verger quien estuvo al frente de la diócesis entre 1783 y 1790. Por eso los arcos son similares a la entrada principal del museo Regional de Historia en El Obispado. Posiblemente ésta casa haya sido construida a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Parece que sus dueños esperan a que se caiga y ya sin valor arquitectónico, bien se puede dar otro uso y renovación de todo el espacio. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Lo que viene para Rinconada

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Los hijos se fueron y ya no regresaron; excepto para llevarse a sus padres o abuelos a vivir con ellos, para que recibieran sus tratamientos médicos contra las dolencias. Las casas quedaron vacías, se convirtieron en nidos de golondrinas, gorriones y otras aves. Los campos dejaron de regarse. Ciertamente hubo problemas con el agua. El caudal que baja desde Cortinas y que durante muchos años cuidó mi tío José Aguilar, perdió su fuerza y ahora debía destinarse para el consumo humano. Los que se quedaron tuvieron la alternativa de trabajar las tierras con mucho esfuerzo o sacrificio o venderlas. Decidieron que la propiedad ejidal  debía traspasarse para que los nuevos inquilinos de Monterrey, García o Santa Catarina hicieran sus fincas de descanso, un sitio para el solaz esparcimiento de quienes acuden a éstos lares huyendo del mundanal ruido, de la contaminación. Literalmente para aquellos que quisieran cambiar de aires. Los predios otrora campos de cultivo pasaron a otra vocación. Los terminaron por vender. Quedaban las tierras de agostadero, que a consideración de los muchos no rinde buenas ganancias y más si no hay hatos para pastorear. Llegaron los trajeados de Monterrey, San Pedro Garza García y Saltillo. Preguntaron por las tierras para enajenarlas a nuevos propietarios, a desarrolladores con visión que hacen ganancias en donde la gente normal, mortal, común y corriente no aprovecha las oportunidades. Los ejidatarios pensaron: “ya hicimos tontos a éstos, para qué quieren éstos terrenos si no sirven para nada”. En contraposición los de traje, corbata y lentes obscuros se decían para sí: “Tontos, no saben lo que están vendiendo”. El dinero se lo acabaron en fiestas y en gustos, solucionaron deudas y arreglaron sus quereres. En cambio los inversionistas esperan a que les llegue el dinero y a manos llenas. Tienen proyectado un parador turístico y de servicios, con bodegas, gasolineras, moteles y restaurantes. Para que los camiones no bajen hasta Monterrey van a construir centros de distribución. Lo peor: las mejores tierras de cultivo se traspasaron y con ello el enigmático y venerable cerro de la Mota, llamado así por el bosque espeso que hay en su parte más alta y a sus pies los antiguos testimonios escritos en piedra. Si de aquel lado de la guardaraya, allá en Ramos Arizpe hacen muy buen cemento, pues tal vez  de aquí sale uno mejor. Hicieron la carretera que dañaron a Los Fierros, Cueva Ahumada y Rinconada. ¿Es progreso?, ¿destino inevitable que debemos aceptar? No lo creo, es negar la tradición y la vocación de la tierra de los ancestros. 

martes, 14 de julio de 2015

Casa Blanca: el primer hotel en Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina





Rinconada fue tierra de frontera entre la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León. Un lugar intermedio entre Saltillo y Monterrey. Estancia, punto para descansar del viaje, un presidio para defender y evitar la entrada de los llamados indios bárbaros. Alguna vez fue un centro minero. Durante tres siglos fue una parada obligatoria de diligencias, carruajes, caravanas y de los viajeros que llegaban a Monterrey a través del sinuoso camino real de los Saltilleros. Aquí pasaban la noche, se aseaban, comían cuajada, un trozo de queso acompañado con pan; bebían vino mezcal, café endulzado con piloncillo o leche de cabra. Frijoles en bola, carne picada de res o algún guiso con carne de pollo. Dicen que preparaban un caldo de res mezclada con huevos y tuétanos que dejaban enfriar hasta convertirse en alguna substancia gelatinosa que guardaban bien y que luego ponían con agua caliente y era como estar probando un caldo recién hecho. Entre Los Muertos y Rinconada surgió el primer hotel en el Nuevo Reino de León. Durante muchos años todos estos pueblos mantenían mesones, posadas y paraderos en donde se podían resguardar para avanzar al día siguiente. Dichos viajantes eran, en su mayoría, oferentes de servicios y mercancías de variados tipos que llegaban a la ciudad montados a lomo de bestias o en carretas y carruajes tirados por caballos, mulas, bueyes y asnos. Por ello personas y animales debían de ser atendidos en su descanso y alimentarlos en el mismo lugar. Una posada es el lugar donde por precio convenido se hospedan o albergan personas, en especial viajantes, arrieros, campesinos. En cambio un mesón es el edificio público en el cual se albergan viajeros, caballerías, mercancías y carruajes pagando una cuota. La historia consigna como el más antiguo mesón del Nuevo Reino de León a ésta finca que ves. Ya no existe como todas las cosas que importan para la identidad y la memoria. Solo el recuerdo que el primer mesón en el noreste estuvo en Casa Blanca, entre los Muertos y Rinconada.  

lunes, 13 de julio de 2015

El rancho de los Muertos

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El ser humano tiende a levantar monumentos y recuerdos en donde algo significativo ocurrió. Precisamente un trofeo se hacía con todas las cosas que quedaban regadas en el campo después de un combate y luego acudían a él para recordar a los caídos. Luego ese nombre designa a lugares y los sitios nos refieren cosas misteriosas que debemos aprender o saber de ellas para conocerlas. Un misterio es una enseñanza que se nos va develando gradualmente. La Cuesta de los Muertos nos pl...antea dos aspectos: se llama así por ser el tramo más peligroso de la carretera Monterrey-Saltillo y a sus cañadas han caído infinidad de vehículos. Es el punto donde la neblina hace imposible la visibilidad y la lluvia convierte al asfalto en un patinadero. Para quienes conocieron el viejo tramo que afortunadamente aún existe. Por otro lado, sabemos que el camino estaba repleto de cruces pues los indios gavilanes y tobosos que ahí vivían durante el siglo XVII y XVIII eran muy dados a robar y a matar a sus víctimas. La Cuesta de los Muertos fue lugar de frontera entre la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León y limítrofe entre Saltillo y Monterrey. Ahí se juró la Independencia del Nuevo Reino de León en julio de 1821 y el plebiscito que justificó la anexión de Coahuila a Nuevo León el 19 de febrero de 1856. El entorno de las montañas más o menos está igual. Las partes bajas han sido dañadas por las tres carreteras, la vieja de 1935, la otra de cuatro carriles construida en 1975 y recientemente por la autopista. Por ahí baja un arroyo desde el cerro de Urbano y durante muchos años hubo una majada y un rancho llamado Los Muertos. 

domingo, 12 de julio de 2015

La Cuesta de los Muertos y la carretera a Saltillo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Durante mucho tiempo la distancia que separaba a Saltillo de Monterrey, obligaba a recorrer un tramo de 80 kilómetros entre un día o dos dependiendo las cualidades del camino. Los viajeros siempre se quejaron de los problemas y condiciones: asaltos ya sea de bandoleros o de los llamados indios bárbaros, de los arroyos crecidos, de lo polvoso y traqueteado que estaba la vía,  que al llover se ponía intransitable por tanto lado. El 5 de enero de 1828 Manuel Mier y Terán lo describió: "la aspereza del camino no permitió a los carruajes con la velocidad que yo apetecía". No obstante las comunicaciones no disminuyeron. Al contrario, era común ver recuas, trenes de carretas, jinetes y hasta caminantes que iban y venían entre Saltillo y Monterrey. Este paisaje cambió notablemente con la construcción de la vía de ferrocarril a principios de la década de 1880 para lo cual se construyó un túnel entre Rinconada y el paso de Guadalupe. Con la aparición de vehículos automotores estos rodaban con dificultad por entre la terracería repleta de baches, piedras y polvo. Por eso se comenzó a construir una carretera a partir de 1927, la cual fue concluida en 1934 siendo gobernadores Jesús Valdés Sánchez y Pablo Quiroga de Coahuila y de Nuevo León respectivamente, quienes se entrevistaron para dar el banderazo de apertura de una obra tan importante. Una carretera con tan solo dos carriles y la parte más peligrosa en la Cuesta de los Muertos; tan  estrecha que muchas veces obligó que los autos y camiones la bajaran o subieran en un solo sentido. ¡Ah como hubo accidentes!, ¡Y aún los hay! Este tramo aún existe y la fotografía corresponde al sitio Saltillo del Recuerdo de Jaime A. Mendoza. Se puede habilitar como un parador o recorrido escénico. 

sábado, 11 de julio de 2015

La Cuesta de los Muertos

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Los fundadores asignaron a la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey una extensión territorial de 15 leguas a la redonda, una legua está compuesta por cinco kilómetros más o menos. Al sur el río Ramos en Allende, al norte la Cuesta de Mamulique, al oriente un poco antes de llegar al Río San Juan entre Cadereyta y China y al poniente llegaban hasta la Cuesta de los Muertos. Este es uno de los pocos pasos naturales que se abren por entre la Sierra Madre Oriental, viniendo desde la ciudad de México hasta el noreste. Existe la posibilidad de que lo haya pasado Luis Carvajal y de la Cueva cuando buscaba una ruta entre Mazapil y Tampico en 1572 y Alberto del Canto cuando salió de Saltillo para buscar minas y establecer Santa Lucía en 1577. Pasando Ojo Caliente, ahí donde nace el Río Pesquería los cañones casi se cierran. De pronto una gran cañada y ahí el espectáculo es formidable: un gran valle que se forma entre la Sierra Madre y el cerro del Colorado al que los antiguos nombraron Valle de Santa Catarina de Nueva Extremadura. Ya en tiempos de Diego de Montemayor, estas tierras junto con las de Rinconada fueron mercedadas a Alonso Díez de Camuño. Los colonizadores se quejaban de que el lugar estaba repleto de cruces, como señal de que una etnia perteneciente al grupo de los Tobosos, mataba a todo aquel que pasara por el sitio. Incluso este lugar fue un corredor natural de los cazadores nómadas y recolectores quienes dejaron seis zonas arqueológicas, una de las cuales fue dañada cuando hicieron la autopista. Un paraje repleto de leyendas, como la del trailero que recogió a una joven para llevarla hasta Rinconada, que dio origen al corrido de la Muerta. O de dos niños que salieron de un pueblo de Veracruz y cuando llegaron a la Cuesta de los Muertos, una viejita les dio de comer y los cuidó. Al llegar a Rinconada les advirtieron de que no había viejitas por la sierra. Uno de ellos llegó a la Fama en donde se quedó a formar una familia. 

viernes, 10 de julio de 2015

Los transportes Monterrey-Saltillo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

El año de 1935 surgió una compañía llamada Transportes Coahuila y después la de Transportes Monterrey-Saltillo como sociedad cooperativa limitada. Debemos nombrar a los pioneros como a José María Jiménez y luego Félix Chávez Ramírez. Primero fue una corrida, luego cinco y para la década de 1950 ya tenían suficientes unidades para 33 pasajeros con 15 corridas diarias. Los camiones hacían algunas tres horas de recorrido que redujeron la distancia a dos horas y media conforme cambiaron las condiciones de la carretera como de la flotilla de vehículos. Tengo conocidos que recuerdan una carretera muy angosta, con muchas curvas y cuestas; y un tramo muy peligroso por el que solo pasaba una vehículo en la Cuesta de los Muertos: por un lado la ladera de la montaña y por el otro un precipicio tan fatal que hasta el nombre mismo lo refiere.  La neblina y la llovizna, al igual que las condiciones del camino como de los conductores provocaba muchos accidentes. Estos camiones tenían paradas en Ramos Arizpe, Higueras, Ojo Caliente, Casa Blanca, la Cuesta de Carvajal y Santa Catarina. Aquí la parada oficial estaba en la famosa Lactina de la familia Medrano Martínez y luego en la plaza. Esta compañía completaba la ruta hasta Torreón y a partir de la década de 1950, se hizo de la ruta de Saltillo a Concepción del Oro y Zacatecas y se convirtió en sociedad anónima. Surgió así una filial llamada Transportes Coahuila y Zacatecas. Cuando los hermanos Nerio de García, Nuevo León dejaron de prestar el servicio entre García y Monterrey, la compañía de los camiones Monterrey-Saltillo entró para brindar un buen traslado de Monterrey a Villa de García, pasando por Santa Catarina. En 1975 se hizo una nueva carretera con cuatro carriles y se hizo más segura pues ya no pasaba por el tramo original de la Cuesta de los Muertos. Los camiones Monterrey-Saltillo dejaron de recorrer éstos pueblos en 1995. Apenas diez años antes los había comprado Transportes Estrella Blanca. Recordamos esos camiones blancos con franjas en azul marino y que tanto beneficio hicieron por la gente de nuestros pueblos.  Ahora con la autopista y los vehículos, llegan en menos de una hora de La Banda a Ojo Caliente. 

jueves, 9 de julio de 2015

La carretera Monterrey-Saltillo (o viceversa)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Los primeros pobladores y aventureros recorrieron la Villa de Santiago del Saltillo y Santa Lucía Monterrey a lomo de caballo o de mula. Posiblemente a pie y con toda seguridad en carretas. Los 80 kilómetros que dividen a las dos ciudades se hacían de acuerdo a las ordenanzas a menos de tres días. Cada cuatro o cinco leguas fundaron estancias o puestos como San Nicolás de la Capellanía, Rinconada, la Pesquería Grande y Santa Catarina. Según testimonios de los viajeros, el tr...ayecto estaba repleto de arrieros con sus recuas y vehículos estirados por caballos, burros o mulas, haciendo más o menos una jornada. Salían muy temprano y llegaban al anochecer a Santa Catarina en donde pasaban la noche. Los ataques de los bandoleros e indios bárbaros modificaron la ruta de Rinconada a Santa Catarina en 1844. Con el ferrocarril las cosas cambiaron; la vía del tren siguió el trazo del viejo camino a partir de 1882; los arrieros gradualmente desaparecieron del trayecto. Y con la construcción de la carretera entre 1928 y 1935, los autos y camiones se hicieron los dueños del camino. 

lunes, 6 de julio de 2015

El primer juego de beisbol en Cadereyta Jiménez y en México

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Bueno, no es de Santa Catarina, es de Cadereyta Jiménez, sitio en el que participaron en su fundación gente de nosotros y por muchas razones históricas los lazos están vigentes. Son muchos lugares que se precian de ser la cuna del beisbol en México: Saltillo, Guaymas, Mérida y Nuevo Laredo. Pero Nuevo León también reclama por derecho éste orgullo, de haber sido el primer lugar en donde sé jugo béisbol en México en la estación San Juan de Cadereyta Jiménez el 4 de Julio de 188...9, cuando los trabajadores de origen norteamericano tendían la vía del ferrocarril entre Monterrey y Tampico, bajo la responsabilidad del coronel José A. Robertson. Siendo 4 de Julio, fiesta de independencia de los Estados Unidos, el coronel dio día de descanso a sus trabajadores que comenzaron a jugar béisbol en un campo adyacente a las obras del ferrocarril. Y por tradición cada año se juega un partido de beisbol en éste campo conocido como del Recuerdo, situado en la estación san Juan, jurisdicción del municipio de Cadereyta Jiménez, donde habita la gente más alegre de Nuevo León. 

domingo, 5 de julio de 2015

El camino entre Saltillo y Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


En 1577 Alberto del Canto acompañado por un grupo de aventureros, siguieron hacia el noreste de la villa de Santiago del Saltillo. Unos 30 kilómetros vieron que la sierra se abría para formar un grandioso valle delimitado por otras montañas con formas impresionantes. Una garganta o cañón a la que luego dieron por nombre la Cuesta de los Muertos. Por aquí transitaron a lomo de caballo o de mula, a pie, con recuas de burros o en trenes de carretas para comunicar dos de las ciudades más importantes de la región: Saltillo y Monterrey. ¿Cuánto tardaban en recorrer los 80 kilómetros que dividen a las dos capitales? Un día, aunque a veces debían parar por alguna circunstancia: los arroyos no se podían cruzar pues llevaban mucha agua, a veces bandas de ladrones acechaban por el camino. O se tenían noticias de que los llamados indios bárbaros estaban atacando a los viajantes. Para el cuidado de ellos establecieron paraderos y lugares de descanso en donde también ofertaban comida. Así surgieron el Sesteo de las Aves, Casa Blanca-Rinconada y otro rancho que se llamó Cal y Canto al que luego llamaron Higueras. Hasta 1844 el tramo a recorrer era por la Cuesta de los Muertos, Rinconada, los Fierros, Nacataz y la Pesquería Grande. Por seguridad y para acortar distancias decidieron bajar de Rinconada a Santa Catarina por el Alto de las Encinillas, a la que cambiaron el nombre por la Cuesta de Carbajal. Por testimonios de la gente de su tiempo, sabemos que las montañas estaban repletas de pinos y encinos. Por el camino los huizaches y hasta cedros. Dicen que toda ésta región fue la principal productora de vino mezcal en todo el norte de México. Las cosas cambiaron en la década de 1880 cuando colocaron la vía del tren Laredo-Monterrey que terminaba su ruta precisamente en Rinconada. Ellos respetaron el camino original y todavía dieron vida a esos pueblos que ahora agonizan o simplemente desaparecieron. Y para darnos cuenta de cómo era el camino entre Monterrey y Saltillo ésta maravillosa imagen que algún norteamericano dibujó entre 1846 y 1847. 

sábado, 4 de julio de 2015

El Sesteo de las Aves

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

La entrada a las antiguas minas de El Ranchero, también conocidas como de Rinconada está en un sitio propiciar para descansar y apreciar el paisaje: el Sesteo de las Aves. Por un lado la Sierra Madre Oriental y por el otro lado el cerro Colorado. La primera pertenece a Santa Catarina y la segunda está en García. Ahí donde está el entronque en el cual comienza el libramiento Noroeste, ambos municipios comparten mismos espacios, la Cuesta de Carbajal y el Sesteo de las Aves. Originalmente la cuesta llevó el nombre de puesto de las Encinillas, debido a la cantidad de encinos que crecían en los alrededores y más adelante el Sesteo de las Aves. ¿Saben ustedes que  los pastores tenían ubicados sitios de descanso para sus rebaños de cabras? Ahí dormían la siesta por eso le llamaban el Sesteo. Lo curioso es que aquí no solo dormían los hatos de ganado menor sino también las aves que cruzaban el cielo y pasaban por éste lugar que divide al desierto y a las montañas, a poco más de mil metros de altitud. En el Sesteo de las Aves termina el territorio de Santa Catarina y siguen los poblados de García: el rancho de Cerritos ya deshabitado, Casa Blanca, allá abajo Rinconada y la Candelaria, luego la cuesta de los Muertos y Paso de Guadalupe. Todavía desde Casa Blanca se pueden apreciar las formas y los riscos de la sierra de La Ventana que viene desde donde desemboca el río Santa Catarina. Aquí el cañón de Cortinas da inicio a otra parte de la Sierra Madre que les pertenece tanto a García como a Ramos Arizpe. Paisajes en donde predomina la neblina, la lluvia intermitente, el sol intenso y el aire fresco y seco que baja de la Mesa del Norte. Una camino repleto de cruces que marcan espacios donde hubo accidentes fatales, donde los traileros aseguran ver a una joven que les pide la lleven hasta Casa Blanca; de paraderos, talleres improvisados, donde arreglan llantas y se confunden los macheteros que ofrecen su mano de obra para descargar los camiones y de señoras que ofrecen su compañía a quien la necesite. De tanto aire que hace hasta les dio por colocar generadores de energía eólica. Ahí donde estuvieron las ruinas de una edificación con arcadas que luego destruyeron para construir un famoso restaurante. 

viernes, 3 de julio de 2015

El Jonuco de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Siguiendo por el camino real de los Saltilleros, a la altura del Sesteo de las Aves, están las minas de Rinconada a las que también se les conocieron como de El Ranchero. Más arriba rumbo al sur está un valle situado entre la montaña de La Ventana correspondiente a la Sierra Madre Oriental; a menos de 20 kilómetros y 30 minutos de la cabecera municipal con rumbo a Saltillo. Es un lugar muy fresco por su ubicación y altura que oscila entre los mil 700 y dos mil metros sobre el nivel del mar. En todo el cañón abundan pinos de variadas especies y árboles frutales. Precisamente la palabra jonuco significa cueva o refugio, pues en el siglo XIX fue ocupado por los habitantes de los alrededores para esconderse cada vez que había peligro por el paso de algunas tropas o incursiones de los llamados indios bárbaros.  Por ejemplo, durante la intervención norteamericana de 1846 y la ocupación de las tropas leales al imperio en 1864, muchas familias de Santa Catarina abandonaron sus casas para ocultarse ya sea en el cañón de Santa Juliana o El Jonuco en los cuales permanecían durante semanas y meses. El Jonuco fue urbanizado a partir de 1984 por las familias Roel y Santos de Monterrey, quienes encontraron una espada muy antigua en el lugar. La extensión del Jonuco termina en el Cerro del Urbano, el punto más alto que hay (3, 000 metros sobre el nivel del mar) entre los límites de Nuevo León y Coahuila. Y dentro de su territorio está un paraje conocido como La Calle.  Originalmente los terrenos del Jonuco eran propiedad de una familia de Refugio de Luna de Santa Catarina, que por cierto llamaban a su propiedad “El cañón del Manzano”. Es sitio de descanso de carácter privado y para llegar al conjunto habitacional, es necesario pasar por el antiguo mineral de El Ranchero. 

jueves, 2 de julio de 2015

Porfirio Díaz en el noreste

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Este 2 de julio del año en curso de 2015, el general Porfirio Díaz cumple un centenario de su desaparición física. Un personaje controvertido para nuestra historia. Sus restos descansan en París, Francia. Como última voluntad pidió que al morir los repatriaran a su tierra, al México que gobernó desde el último tercio del siglo XIX y principios del XX. ¿Y qué tiene qué ver esto con nosotros? Sus detractores le llamaban el “Llorón de Icamole”, pues el 20 de mayo de 1876 las tropas leales al plan de Tuxtepec de Díaz junto con Francisco Naranjo y Jerónimo Treviño, fueron derrotadas por las de Julián Quiroga en la hacienda de Icamole perteneciente a García. Uno de los principales promotores de Porfirio Díaz en Nuevo León fue ni más ni menos que don Genaro Garza García, quien en forma ingrata y decepcionante, Díaz le retiró su apoyo como gobernador de Nuevo León en 1885. Garza García se quedó en su Solar Poniente para ya no salir más de ahí. Cuentan que Díaz le escribía pero don Genaro nunca abrió sus misivas. Ya siendo presidente de la república, Porfirio Díaz estuvo en Monterrey del 19 al 23 de diciembre de 1898. Porfirio Díaz acompañado por el general Bernardo Reyes, entonces gobernador de Nuevo León, visitó los molinos Jesús María en Garza García y la fábrica de hilados y tejidos de La Fama en donde fue recibido con honores.  Don Manuel Cantú Treviño no quiso darle la bienvenida en La Leona y cuentan que hubo represalias por no preparar una bienvenida al héroe del 2 de abril. Don Valentín Rivero para ganarse la simpatía de tan singular visitante, puso una bandera nacional tan grande y en ella colocaron a un águila real de carne y hueso que llamó la atención de Díaz y de Reyes. ¿Sabías que la Alameda en Monterrey Mariano Escobedo se llamaba originalmente Porfirio Díaz? Entre 1888 y 1911 Piedras Negras se llamó Ciudad Porfirio Díaz.  Monterrey le honra con una calle llamada en su honor en el barrio de la Purísima y una gran avenida que atraviesa la colonia Nuevo Repueblo y la colonia Roma conocida como 2 de abril, en honor al sitio de Puebla ocurrido en ese día correspondiente a 1867. Díaz quedó gratamente complacido por la forma de gobernar de Bernardo Reyes a quien le dijo: “General Reyes, así se gobierna”. Muchos pensaron que Reyes sería presidente de la república. 

miércoles, 1 de julio de 2015

A cinco años de las lluvias torrenciales del Alex

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

En el 2009 escribí un artículo sobre el centenario de la tristemente célebre inundación de agosto y septiembre de 1909, en la cual fallecieron cerca de 4 mil 500 personas. Entonces hicimos el recuento de las inundaciones que han marcado la vida de Monterrey a lo largo de su historia: 1604, 1612, 1710, 1756, 1765, (no tengo referencias de fines del siglo XVIII y XIX)1881, 1909, 1910, 1933, 1938, 1967, 1974, 1988 y 2005. Ahí advertía de los riesgos a los que estamos expuesto en... periodos que van de los 20 a los 30 años. Lo peor de la situación es que al año siguiente (2010) ocurrió una inundación en pleno verano por unas lluvias consideradas atípicas que duraron casi tres días. A partir de ahí el ciclo quedó roto, basta con que llueva tres o cuatro horas seguidas para ver que las avenidas y calles se convierten en ríos y arroyos. No quiero imaginarme que sucedería si ocurriera una tromba como la que describe fray Servando Teresa de Mier en 1797, al referirse que en 1757 tuvimos una "especie de diluvio, que llovió cuarenta días, un culebrón de agua caído de los Andes que allá llaman Sierra Madre, desembocó por Santa Catarina con inmensa furia". No hemos aprendido a convivir y a respetar al gran río de nuestros ancestros. El que hizo posible el establecimiento de los grupos indígenas y luego de los pobladores de origen ibérico. El que propició la agricultura y la ganadería y luego la formación de las primeras fábricas en La Fama, los molinos de Jesús María y La Leona. Y que además nos brinda el servicio de agua de potable para tres municipios de la zona metropolitana. Éstas imágenes del río allá en 1909, parece que se repiten incesantemente y nosotros seguimos dañando las montañas y los ecosistemas que hay en ellas. Luego parece que la naturaleza nos cobra la factura y debemos reconstruir a Monterrey, una ciudad hecha para cada 20 o 30 años.