lunes, 8 de junio de 2015

Roberto Law y su tumba desaparecida

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina



Al iniciar el milenio llegó un alcalde rodeado por un entusiasta grupo de colaboradores. Tan es así que a uno de ellos le dio por pedir que retiraran éste monumento mortuorio en donde descansaban los restos de dos extranjeros, uno que fundó la fábrica de hilados y tejidos de La Leona y el otro fue un súbdito inglés que laboró en La Fama de Nuevo León. El bloque de mármol pertenecía a don Roberto Law, quien nació en Irlanda el 27 de mayo de 1824. Se trasladó en su juventud a México. Fijó su residencia en Monterrey. Junto con Andrés Martínez Cárdenas, instaló la Fábrica de Hilados y Tejidos de la Leona en 1874, en terrenos de la antigua hacienda de San Antonio. Esta fábrica obtenía su fuerza motriz aprovechando las aguas que bajaban del Cañón de Santa Catarina conducidas en una atarjea y por maquinaria movida por vapor. De igual forma, promovió la apertura de la factoría El Blanqueo de la Leona, edificio que aunque modificado, afortunadamente existe. Law contrató a técnicos extranjeros y de la república para que trabajaran en su empresa y en la de la Fama. Fue socio, amigo personal y representante legal de Ezequiel B. Steel. En 1899 vendió la Leona a los hermanos Manuel Cantú Treviño, dueños de la firma comercial “Sorpresa y Primavera”. Roberto Law se quedó a vivir en su querida Fama y cuando murió en Santa Catarina el 22 de junio de 1916, sus restos fueron depositados en el panteón San Juan en un monumento de mármol realizado por Antonio Decanini, hasta que los retiraron, destruyeron las tumbas y vendieron el lote a otra familia. Dijeron que ya nadie los visitaba. Y efectivamente, la persona vive mientras haya quien lo recuerde. Y si no hay deudos, pues para eso inventaron las tumbas y los panteones; para que su recuerdo perdure hasta el fin de los tiempos. Hay restos de mármol dispersos por ahí, pero el concepto de descanso eterno no fue apreciado por quienes en su momento, decidieron borrarlos de la memoria. 

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