miércoles, 10 de junio de 2015

La tumba del británico John Hayes, una historia borrada de la memoria.

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina 


Dicen que una tumba es la historia escrita en piedra de quien ya se nos adelantó. Para los antiguos, es el lugar de descanso en el cual esperaremos la resurrección de los muertos. Para los vivos es la segunda casa, una extensión del hogar en donde radican aquellos que apreciamos en vida y sufrimos con nostalgia su falta de la presencia física. Pero también nos recuerda que una persona está viva mientras haya quien la recuerde. Los deudos también se van algún día, pero tienen la certeza de que el panteón como camposanto, resguardará a nuestros fieles difuntos hasta el fin de los tiempos. Por ejemplo, ésta lápida la mandó hacer una esposa de origen inglés llamada Isabel Jeffrey; quien como un tributo "dedica este recuerdo a su memoria".   Y ¿a quién la dedicó? a Juan Hayes, un promotor industrial, un técnico que hizo de La Fama y de Santa Catarina su segundo hogar. El nació en Londres, Inglaterra el 5 de octubre de 1844. Hijo de Guillermo Hayes y Catarina Sharp. Estuvo casado con Isabel Jeffrey quien le sobrevivió a su muerte. No tuvieron hijos. Trabajó como técnico especializado en telares y textiles en la Fábrica de Hilados y Tejidos de la Fama, donde murió el 22 de junio de 1916. La lápida donde descansaban sus restos fue esculpida por el escultor regiomontano Carlos Cortés. Ya no hubo familia quien lo viera a la desaparición de su viuda, quien tal vez regresó a Londres o a algún otro sitio. No lo sabemos. Y ésta tumba como recuerdo a la memoria de un súbdito inglés desapareció sin explicaciones y justificaciones. Ojalá y pronto se haga la declaratoria como zona histórica y arqueológica a nuestro panteón San Juan de Santa Catarina. Quedan pocos vestigios del siglo XIX y principios del XX que valen la pena resguardarlos. 

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