lunes, 29 de junio de 2015

De tesoros y relaciones (4)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Cuando enterraban un tesoro, mataban a alguien para que cuidara el sitio o que también sacrificaban un burro o una mula y con su sangre untaban la entrada de la caverna para sellarla y evitar su profanación. Cuenta la tradición de que si una persona iba a enterrar un tesoro o un costal de pesos de plata limpia, debían dar una arrastrada al lugar con una ristra de ajos o con cabestro de cerda hecho preferentemente con la crin de un caballo negro. De esa manera, quien buscaba el tesoro nunca lo iba a localizar porque se le aparecía una víbora que inmediatamente mordía al ambicioso intruso. Pero si el buscador era muy valiente, agarraba pronto la cabeza de la serpiente y la mataba. Entonces el animal se convertía en la ristra de ajos que se desparramaban por el suelo.  El derrotero es propiamente el famoso plano del tesoro. Y una familia me facilitó un documento muy interesante que por su rareza voy a trascribir porque nos habla de la existencia de un tesoro:
"Saltillo, mayo 24 de 1838/ Dedico este derrotero a mi tío Nicolás Sánchez. En el camino de Saltillo a Monterrey, en el punto llamado (¿ ?), en ese cerro del rancho que está yendo hacia donde el sol se mete, está una cueva donde se encierran grandes cantidades y al pie de la cueva están unos resumideros de agua y como digo está la puerta viendo hacia el sol se mete. Como señas particulares son en la puerta está una cruz de fierro embutido en piedra que sirve de puerta. Esta es la seña principal y está además numerada con números negros. Está la puerta tan bien embutida en el cerro que parece hecha por Dios. En los brazos o en los pies, está la cueva en un reliz. Se recomienda que paguen una manda que tengo y es acabar la torre de la iglesia de Saltillo y el demás dinero tómelo Usted que al cabo ay para que se haga millonaria su última generación. El dinero que hay está sellado en costales de ixtle y el demás de oro y plata en barras, pero del puro sellado se puede hacer millonario. No se olvide que está con el cadáver de mi esposa".  Yo tuve acceso a una copia de ese documento, que data del 21 de mayo de 1853. Ya fui al sitio, obviamente no encontramos el tesoro. 

domingo, 28 de junio de 2015

De tesoros y relaciones (3)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

El techo y el muro oriente del templo parroquial de Santa Catarina, se cayeron en la madrugada del 18 de julio de 1984. En consecuencia toda la zona fue acordonada pues temían que los muros restantes y el campanario se colapsaran. Mientras limpiaban el escombro, vimos que la maquinaria levantó parte de una serie de sepulcros que estaban en el atrio del templo. Entre el terregal vimos claramente una argolla metálica que parecía ser de oro. Nos fuimos inmediatamente a verla contando con el permiso del padre Juan Héctor Garza. Por más que quitamos la tierra no dimos con el objeto. El muro que se cayó, dejó al descubierto una serie de sepulcros en donde se podían ver aún restos humanos mezclados con ropa y madera. Al fondo de un ataúd resaltaba uno cazo con sus orejas. Uno de mis amigos se metió sin importarle los riesgos de que todo se le viniera encima. Vio el recipiente pero no lo que tenía adentro. Debimos sacarlo pues en eso llegó Mary Audifred para regañarnos y advertirnos del peligro que teníamos al estar entre las viejas tumbas. El padre Juan Héctor nos pidió que nos fuéramos a la plaza. Allá nos alcanzó y nos pidió que entre todos, nos concentráramos a la media noche para escarbar y buscar el tesoro que Gerardo Jorge Ayala vio. Mientras esperábamos que llegara la hora, acudimos al Swami, un restaurante propiedad de Abraham. Nos dijo que antes de escarbar hiciéramos esto: colocar dos cigarros invertidos mientras todos, (unos diez) rezamos el Credo. Yo agarré los cigarros, uno en cada mano. Si éstos se movían resultaba que alguien había tenido un mal pensamiento. Si los cigarros se ponían en posición vertical, había un difunto y si éstos indicaban la tierra, se trataba de una relación. Grande fue la sorpresa de que pasó esto último. Así estuvimos toda la madrugada hasta llegar al cazo. Teníamos le certeza de que con el tesoro se podía iniciar pronto la reconstrucción del templo. Mientras hacíamos los trabajos nos asustaron: vimos sombras, escuchamos silbidos y que nos hablaban. Yo escuché que alguien dijo mi nombre y más de una vez corrimos despavoridos por las cosas que pasaban a nuestro alrededor. Como a las 5 de la mañana llegamos a donde estaba el cazo: solo estaba un hueco en su lugar. 

sábado, 27 de junio de 2015

De tesoros y relaciones (2)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina.

De tesoros y relaciones hay muchos relatos. Conozco personas que tienen equipo especial y hasta recurren con personas que tienen cualidades excepcionales y no tienen la fortuna esperada. Pero como dice el refrán: “si te toca aunque te muevas”. Otros tienen la oportunidad, la aprovechan y se llevan la parte que les toca. Por ejemplo, cuando estaban construyendo el mercado de abastos de Santa Catarina allá por 1982, unos trabajadores estaban quitando unas tapias. De pronto todos los albañiles corrieron para hurgar entre los escombros para luego agarrar monte y perderse con la parte del tesoro que les tocó. ¿Quién no recuerda la relación encontrada en Colegio de Niñas, entre Morelos y Constitución, en frente de la casa de los Cabral? Los vecinos primero vieron una señora que se les aparecía y atravesaba de banqueta a banqueta. En ese sitio sobresalía un aro metálico entre la tierra, con el cual una vecina siempre se tropezaba al pasar. Como era muy mal hablada, decía unas palabrotas para luego concluir que ahí estaba una relación. Una madrugada, los inquilinos de una de las casas decidieron escarbar al amparo de la obscuridad y dieron con un cazo repleto con monedas de plata. Obviamente al amanecer ya no estaba la gente y no supieron más de ellos. Era el año de 1977 y yo cursaba el primero de secundaria en la Rangel Frías. Pasé por esa mañana y vi el hueco. Me animé a bajar y recogí una monedita de 20 centavos de plata del 0.720 con la fecha de 1936 que aún guardo. En la casa que perteneció a Nemesio Ayala en la esquina de Juárez y Zaragoza, hubo una panadería entre 1974-1975. El panadero decidió tirar unas tapias de sillar para construir un horno y también dio con un hallazgo. 

viernes, 26 de junio de 2015

De tesoros y relaciones (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Es raro y hasta cierto punto paradójico, que durante mucho tiempo a las personas les diera por ocultar sus objetos valiosos. Obviamente en tiempos donde no había bancos y la propiedad de terrenos no era muy lucrativa. Los terrenos fuera de la población le correspondían al municipio o a un fondo comunal. De pronto llegaban gavillas de bandoleros o de los indios bárbaros y tenían que resguardar el patrimonio familiar en algún lugar habilitado para ello. Por ejemplo, he visto travesaños en las puertas o ventanas con orificios en donde perfectamente cabían monedas de regular tamaño. Otro sitio predilecto era en los fogones de las cocinas, en los muros gruesos de las casas o los enterraban en donde Dios les daba a entender. Debajo de un árbol, cerca de una piedra o en la oquedad de una noria. Luego hacían planos conocidos como derroteros en donde dejaban las instrucciones precisas para ubicar el tesoro oculto. Las generaciones pasaban y se olvidada el sitio en donde dejaban los lingotes, monedas, joyas y demás objetos de valor. Con el correr del tiempo, se hacían obras de construcción o de mantenimiento. Por ejemplo, en 1966 estaban haciendo trabajos de pavimentación en el cruce de Manuel Ordóñez y Privada Reforma en pleno centro de Santa Catarina.  Ahí en el barrio donde vivía Blanco y don Memo Guerra exactamente en frente de la primaria, de pronto se armó un alboroto cuando la motoconformadora dio con una relación. Los trabajadores aprovecharon la ocasión, se quitaron los pantalones y en ellos echaron unas monedas al parecer de oro. Luego huyeron despavoridos y nunca más se supo de ellos, dejando la maquinaria en el lugar. 

jueves, 25 de junio de 2015

La leyenda de Panchote

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Más allá de Loma Alta, por el rumbo del rancho de los Hernández situado en el cañón de las Escaleras, había un singular personaje llamado Francisco Hernández. Conocía palmo a palmo los cañones y veredas de la sierra. Sabía en donde estaban las cuevas que alguna vez habitaron los indígenas y en las que supuestamente ocultaron tesoros inimaginables. En una ocasión explorando una caverna se cayó y fue a dar a un sitio en donde había huesos muy grandes como para ser de personas. Dicen quienes lo conocieron que sabía arreglar relojes y reparar armas por puro instinto. Robusto, fuerte y muy alto, pero con alma de niño y que por eso le llamaban “Panchote”. Una vez enfermó y no sabían de qué.  Entonces acudió con una curandera que le dijo que era un mal puesto por una pariente de nombre María de Jesús Velázquez. Encorajinado creyó en eso y fue hasta su casa para encontrar a quien le estaba provocando el daño. Pensó en regresarle los daños que sufría, y cuando la tuvo en frente, un hijo de la señora llamado Simón se atravesó para protegerla y evitar le hicieran un mal a su mamá. “Panchote” no entendía razones e hirió tanto a la madre como al hijo y a una tía  que habitaba con ellos. Ambas fueron al hospital universitario de Monterrey en donde las salvaron, pero “Panchote” fue a dar a la cárcel. Cuando el entonces gobernador de Nuevo León don Arturo B. de la Garza (1943-1949) supo de las habilidades del “Panchote” pidió que le dieran un trato preferencial, a cambio de que lo dejaran salir del penal por las noches para exterminar a todos los maleantes que andaban molestando por los pueblos de Nuevo León. “Panchote” era temido y respetado y por fin cumplió su condena. Cuando salió de la cárcel regresó a su tierra y a sus montañas. Ahí se quedó hasta que Dios Padre lo recogió. 


martes, 23 de junio de 2015

La Fama, origen de la industrialización en Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Dicen que el origen del capital que sustenta la riqueza empresarial de Monterrey, se debe a los recursos que les quitaron a las tropas insurgentes que cayeron prisioneros en Acatita de Baján en marzo de 1811. Para otros, a las trabas que los Estados Unidos le pusieron a la exportación del algodón de los estados sureños con rumbo a Inglaterra. En 1855 comienza a operar la aduana de Piedras Negras, aunque cinco atrás ya estaba una colonia militar a orillas del río Bravo. De ahí lo trasladaban a Monterrey para llevarlo hasta Matamoros de dónde salían originalmente los barcos hacia Europa.  Entonces no hubo otra opción más que la de dejar esa materia prima para uso de las fábricas textiles que ya empezaban a operar en México. Supuestamente se pagaba el algodón por armas y alimentos que los principales caciques norteños intercambiaban con los generales confederados. Lo cierto es que políticos de la localidad aprovecharon la coyuntura y es cuando Santiago Vidaurri, Evaristo Madero, Manuel María de Llano, apoyados por los empresarios Valentín Rivero, Gregorio Zambrano, Mariano Hernández, la familia Calderón y el padre José Ángel Benavides, quienes fueron los primeros accionistas y promotores de la fábrica de hilados y tejidos de La Fama de Nuevo León. De La Fama surgieron El Porvenir, La Leona y el Blanqueo junto con los molinos de Jesús María que ya estaban trabajando desde mediados del siglo XIX. Luego se sumaron otros empresarios a quienes vemos en la fundación de la cervecería en 1890. Hubo un tiempo en que decían que la fábrica valía más que todo el territorio de la antigua hacienda de San Pedro los Nogales hoy Garza García.   Indudablemente que gracias a ésta empresa y a ésta fábrica, surgió un pueblo que se hizo congregación y de un negocio del cual surgieron muchos que a la larga diversificaron la producción hasta convertir a Monterrey en la capital industrial de México. En consecuencia y con justa razón, Santa Catarina también es la cuna de la industrialización en Nuevo León; además de pueblo prócer y heroico y de ser considerada como la Puerta de Monterrey. 

sábado, 20 de junio de 2015

De hacienda de Ábregos a Congregación de La Fama de Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Donde actualmente está La Fama, estaba la hacienda de Ábregos, propiedad de Cosme de Ábrego. El nació en 1792, hijo de Alejandro de Ábrego y Josefa Sánchez. Casado con Mónica García, con quien procreó a Pantaleón, Trinidad, Concepción, Paula y Perfecto. Los padres de doña Mónica fueron Vicente García y Cayetana Morales. Don Cosme fue un labrador, murió el 8 de noviembre de 1872 en Santa Catarina. Entonces La Fama originalmente fue hacienda de Ábregos y desde 1856 se convirti...ó en la fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León, que dio vivienda y escuela a sus trabajadores. Un pueblo obrero y trabajador que alcanzó la categoría política de congregación y por ello no debe considerarse como una colonia. Pero gracias a la abundancia del agua y a las ricas tierras, su gente también se dedicó a la agricultura. En 1906 a su escuela le pusieron Benito Juárez en honor al centenario del natalicio del benemérito y a la plaza le llamaron Bernardo Reyes en honor al entonces gobernador de Nuevo León. El único monumento que se inauguró en las fiestas del centenario de la Independencia está en ésta plaza: una columna con mármol negro y un pequeño busto dedicado al Padre de la Patria, don Miguel Hidalgo y Costilla. Tierra de obreros que se hicieron locutores como Rogelio García Frías, Pedro de Aguillón, Efrén García Palacios, Rómulo Lozano y Alberto García Guzmán. Luego Pedro de Aguillón se fue de la Fama al cine y no al revés y Rómulo Lozano, con el respeto que se merece, se convirtió en un “remulo” conductor y animador. 

viernes, 19 de junio de 2015

A 161 años de los inicios de la industrialización en Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


En 1829 se dio un primer intento por industrializar a nuestra nación. Un grupo de empresarios encabezados por  Lucas Alamán plantearon tarifas de protección al igual que métodos y medios de financiamiento a través del Banco del Avío, (fundado el 16 de octubre de 1830) para apoyar a la industria en general. Surgieron las primeras fábricas en Celaya, Tlaxcala, Puebla, Morelia y una en Tlalpan en la ciudad de México, con cinco máquinas destinadas a producir artículos de algodón. El primer conjunto de máquinas llegó en agosto de 1831 a una fábrica a la que llamaron “La Fama Montañesa”. En consecuencia, el 22 de junio de 1854 se formó una sociedad anónima para abrir una fábrica de hilados y tejidos a la que llamaron: “La Fama de Nuevo León”. El 25 de octubre de 1854 se compraron los terrenos en la hacienda de Ábregos y las instalaciones fueron bendecidas el 20 de enero de 1856. Con la llegada de los padres vicentinos, la parroquia fue dedicada el 7 de diciembre de 1959 a San Vicente de Paul cuya fiesta patronal es el 27 de septiembre. Y un 28 de septiembre de 1933 fue creada la sección 49 textil del sindicato de la fábrica de hilados y tejidos de la Fama. En esos días, toda la comunidad de la Fama festejaba y vivía con júbilo: el templo, el sindicato y la fábrica coincidían en la fiesta. Luego a iniciativa de un grupo de ciudadanos realizaron el festival de la Fama Antigua, para conmemorar las fechas que coincidían en el lugar. Entonces, la fábrica dio origen a un pueblo que se convirtió en congregación, el primer asentamiento urbano en Nuevo León, conocido como La Fama. !Feliz cumpleaños a La Fama!  

jueves, 18 de junio de 2015

El gobernador que vivió en La Fama

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El otro gobernador ligado a Santa Catarina, específicamente con La Fama, es el doctor Ignacio Morones Prieto. Entre 1943 y 1949 fue gobernador del Estado el Lic. Arturo B. de la Garza. Su secretario general de gobierno, el Lic. Eduardo Livas Villarreal aspiró a la gubernatura de Nuevo León. El entonces presidente de la República el Lic. Miguel Alemán Valdés, (temiendo del grupo político más influyente en la entidad) prefirió designar como gobernador al doctor Ignacio Morones Prieto, quien nació en Linares en 1899 y estudió en el Colegio Civil para graduarse como médico en la Universidad de San Luis Potosí, ciudad en donde residía con su familia. Cursó un posgrado en la Universidad de París La Sorbona y al regresar lo nombraron rector en su Alma Mater. Y de ahí a la gubernatura de Nuevo León. Obviamente los políticos y empresarios vieron al doctor Morones Prieto como una imposición desde el poder central y una vez en el cargo, le hicieron la vida difícil al gobernador que propiamente no tenía arraigo en la región. Para evitar confrontaciones, consiguió que el empresario Benjamín Salinas, le prestara su casa para residir en ella con su esposa y una hija. Se trataba de una quinta situada en donde ahora está la colonia Protexa. Morones Prieto se hizo muy amigo de las fuerzas vivas de La Fama y de Santa Catarina, quienes llamaron en su honor a una calle del sector. Morones Prieto solo estuvo tres años como gobernador (1949-1952) pues fue designado Secretario de Salud por el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines. Morones Prieto murió en la ciudad de México en 1974. 

miércoles, 17 de junio de 2015

El exgobernador que eligió a Santa Catarina como su tierra

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El sentido de pertenencia a un sitio que nos liga a él, tiene la cualidad de otorgarnos la identidad y el arraigo a la madre Tierra. Por eso los antiguos marcaban el solar en donde uno nacía con un pozo o agujero, que parecía un ombligo y en donde literalmente colocaban nuestros cordones umbilicales. Pero también uno es de donde elige, vive, se mueve o existe. Cuantas personas que sin de Santa Catarina, por el simple hecho de mantener su residencia, sus amigos e intereses, a fuerza del apego y de sus vivencias se hicieron parte de nosotros. Y ni más ni menos que un ex gobernador, tal vez uno de los más queridos y sobresalientes en la historia de Nuevo León decidió ser de Santa Catarina y de Los Nogales para ser precisos. Raúl Rangel Frías nació en 1913 en Monterrey, en una casona situada enfrente de la alameda. Pero su padre, abuelo, bisabuelo y más atrás venían de nuestro suelo. Una vez don Raúl Rangel Frías como delegado de la SEP fue a entregar unas becas a unos niños de la escuela Francisco I. Madero en  Nogales. Grande fue su sorpresa cuando vio en las listas que poco más de treinta de los niños llevaban el apellido Rangel y uno que otro hasta llevaba su nombre o el nombre de sus hermanos. Cuando entregaba los premios, sintió que el tiempo regresaba y se vio en la personalidad de su abuelo Braulio que regresaba al terruño a realizar una misión, tras más de un siglo de andanzas y desventuras. La gente de Nogales, los maestros y las autoridades educativas y de Santa Catarina no entendían las palabras del insigne hombre de letras y de historia cuando les dijo: “Estoy de vuelta muchachos, como si nunca hubiera salido. La casa y el pueblo son más grandes y nunca en aquel tiempo tuvimos una escuela así de hermosa, todo parece igual Braulio, solo que es otro tiempo, tu vienes y nos traes lo que ibas en su búsqueda más lejos: libros y maestros para estudiar”. Desde entonces Raúl Rangel Frías se hizo santacatarinense. 

martes, 16 de junio de 2015

Los Rangeles de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El papá de Braulio se llama Mariano, quien nació en Santa Catarina en 1812. Hijo de José de Gracia Rangel y Catalina Cerda. Se dedicado a la labranza de la tierra, alcalde de Santa Catarina en 1861 y en 1866 y miembro del cabildo en varias ocasiones. Contrajo matrimonio con Ignaciana Vargas.  Don Mariano tenía 5 horas de agua en la hacienda de Arredondo con sus tierras respectivas, unos machos, dos caballos, una vivienda con jacal y un local para carnicería. Quedó viudo y murió a la una de la mañana del 15 de septiembre de 1885 en Santa Catarina. Don Mariano fue hijo de José de Gracia Rangel. Nacido en Santa Catarina en 1781, casado con María Catalina Cerda. Electo síndico procurador del primer Ayuntamiento de Santa Catarina en 1820. Alcalde en 1833 y 1843 y ocupó importantes puestos en la vida política del municipio. Dedicado a la agricultura, en muchos censos aparece como labrador. A raíz de la traza de las calles del pueblo en 1844 declaró contar con tres solares. Al parecer valían 10 pesos cada uno con 12 horas de agua de la acequia de Arredondos. Don Raúl Rangel Frías se refería a su familia como “los Rangeles”, para continuar con la tradición norestense de nombrar a los linajes como “Cantús”, “Chapas” o “Garzas”. Y los “Rangeles” tenían sangre de jinetes que salieron en su tiempo a batir indios en las feraces explanadas y de gambusinos que buscaban riqueza en las montañas de la Sierra Madre, allá por el Potrero de Santa Catarina. En cambio, por el lado de la mamá de don Edelmiro eran Treviño Ayala, originarios de la antigua congregación de Los Treviños, Nuevo León, situado entre Santa Catarina y la Fama. Pueblo de arrieros y agricultores, a juicio de  Rangel Frías, "críticos, nerviosos, propensos al subjetivismo y con muchas amistades y con gran acopio de información familiar". 

lunes, 15 de junio de 2015

El teniente coronel don Braulio Rangel

    Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


    La familia Rangel de Santa Catarina ha dado muchos hombres ilustres a la historia de Nuevo León. El papá de don Edelmiro se llamaba Braulio Rangel. Él nació en Santa Catarina el 26 de marzo de 1851, hijo de Mariano Rangel y de Ignaciana Vargas. Por su entrega en los estudios, fue llevado con el alcalde de Santa Catarina, quien le informó que había ganado una beca con la cual podía continuar con los estudios en Monterrey en 1859. Para 1878 don Braulio trabajaba como empleado. Se incorporó en el ejército donde ocupó varios puestos de importancia. Para 1880 era oficial del contraresguardo en Nuevo León, alcanzando el grado de coronel. Precisamente tenía por norma, evitar el ingreso de contrabandos. El mismo Raúl Rangel Frías refiere que su abuelo laboraba con fastidio en ese oficio, pues no tenía otro trabajo que realizar ni minas para beneficiar. En cambio, como jefe del contraresguardo, le aseguraba una beca para que su hijo Edelmiro continuara con sus estudios de medicina en la ciudad de México. Una vez junto con sus hombres, siguieron a un convoy que se internó hasta la plaza principal de la Villa de Santiago. En realidad se trataba de una emboscada, pues salieron a dispararles desde las azoteas y desde el campanario del templo. Salió con vida gracias a su valor y arrojo y hasta hizo que se rindieran los conductores que trasportaban la mercancía ilegal. Resultó herido de gravedad y al poco tiempo murió. Por esa brillante acción, el gobernador Bernardo Reyes lo ascendió al puesto de Teniente Coronel de Guardias de Nuevo León. Murió en Monterrey el 18 de agosto de 1891.

domingo, 14 de junio de 2015

Monterrey, Monterrey de mis amores, ya se nos fue Aliber Medrano...

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Me acaban de informar que Aliber Medrano González, quien se distinguió en la música como pianista,  director de orquesta, arreglista, dramaturgo y pintor falleció hace unos días. Aliber Medrano compuso el famoso Shotis de Monterrey, uno de los tres cantos representativos de nuestra ciudad capital y el único de los tres compositores originario de aquí. Por eso su shotis comienza: "te faltaba un shotis a tus canciones". También compuso el tema del programa de Pipo: "Que salga Pipo (bis) para que todos comencemos a reír". Don Aliber nació en el Mezquital, Apodaca, N.L. el 16 de mayo de 1929 pero residió en Santa Catarina desde 1936. Hijo del Prof. Viviano Medrano y de Esther González. Realizó estudios de música en la Universidad de Nuevo León y en la Ciudad de México. Fundador de la Orquesta Universitaria de la UNL en 1960. Con ese carácter tocaron en la residencia oficial de los Pinos durante le presidencia de Adolfo López Mateos. Con su grupo Aliber Show amenizaron en fiestas y reuniones por todo el país. El Shotis Monterrey fue estrenado en el Auditorio Nacional. Fue invitado a los EE.UU. para dirigir dos orquestas en 1972. Entre las presentaciones que realizaron sobresale la del Astrodom de Houston. Su obra pictórica ha sido expuesta en galerías de la localidad como el IMNRAC y el Centro de Arte VITRO. Musicaliza programas para televisión y para el cine experimental. También ha incursionado en la dramaturgia, autor de “Sangre Nueva” que fue puesta en escena en el Teatro Monterrey del IMSS y “La Catequista” en el Teatro Calderón. Sus obras tanto musicales, pictóricas y artísticas han sido galardonadas en varios festivales locales y nacionales. Murió el 12 de junio de 2015. Mientras se siga cantando el shotis de Monterrey, Aliber continuará entre nosotros. No encontré imagen de él, pero tengo ésta del cerro de la Silla viendo desde Santa Catarina, su solar poniente. 

A la memoria de don Edelmiro Rangel Treviño

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

La escuela primaria de Santa Catarina lleva el nombre en recuerdo del Dr. Edelmiro Rangel Treviño, quien nació el 4 de agosto de 1871 en Santa Catarina, Nuevo León. Hijo de Braulio Rangel y Francisca Treviño. Inició sus estudios en Santa Catarina para continuarlos en el Colegio Civil en Monterrey. Gracias a una beca cursó la carrera de medicina, graduándose como médico militar en 1896 en la ciudad de México. Trabajó en el hospital civil de Monterrey, luego en la dirección sanitaria de Tenancingo, Estado de México y en Acayucan, Veracruz y en el Hospital Militar de México. Cuando se retiró fijó su residencia en Monterrey. Vivió en una casa en frente de la alameda, para luego instalar su domicilio en una casa situada casi en la esquina de Hidalgo con Pino Suárez y finalmente enfrente del antiguo hospital González en el cual trabajó para el hospital civil de Monterrey y además fue catedrático en la facultad de medicina. Fue regidor en Monterrey durante la alcaldía de Nicéforo Zambrano entre 1913 y 1914. Contrajo matrimonio con Josefina Frías originaria de Querétaro. Fueron padres de 13 hijos, entre ellos el Lic. Raúl Rangel Frías quién llegó a ser rector de la Universidad de Nuevo León y gobernador del Estado. Mantenía un consultorio en donde atendía de manera particular a la familia Garza Sada y de importantes empresarios regiomontanos. Don Edelmiro murió en Monterrey el 30 de marzo de 1954. Con el correr del tiempo, a la escuela superior Mixta ACCO de Santa Catarina le pusieron su nombre para perpetuar su memoria. Su hijo el licenciado Raúl Rangel Frías lo recuerda de la siguiente manera: “Mirada con penetración de azor o gavilán, que acecha en alto los peñascos, al ojo como el cazador en pos de los rastros. Un médico esencial”. 

sábado, 13 de junio de 2015

El niño del presidente que nació en Monterrey

    Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

    El 13 de junio de 1864, nació en Monterrey el sexto hijo del matrimonio de Benito Juárez García y Margarita Maza. Al bautizarlo le pusieron el nombre de José Antonio, en honor al santo patrono del día: San Antonio de Padua. Cuentan que hasta los alumnos del Seminario de Monterrey fueron testigos durante el bautizo del niño que murió al poco tiempo. 

¿Y cuál es el gentilicio de quienes viven o son de Santa Catarina?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Pues santacatarinenses;  aunque hay personas que les da por llamarnos “catarinenses” tal y como se les conoce a los residentes del estado de Santa Catarina en Brasil. Durante mucho tiempo se referían a los habitantes y a la gente de Santa Catarina como la “amole”. Si los de San Pedro eran los camoteros, los de La Fama sebosos porque se distinguían por el aceite y la grasa con la cual mantenían en buen estado a las máquinas de la vieja fábrica, a los de García les decían cebolleros o los relacionaban con las granadas. Y a los de Santa simplemente decían “son de la amole” o “ya llegaron los de la amole”.  Todavía hasta la década de 1960, en las huertas y en los campos de cultivo se daba en forma natural la “amole”, un camote que tiene como raíz la lechuguilla; la cual era separada del cogollo y de las pencas, para ser llevado a los hogares donde se quebraba, se machacaba un poco y se ponía a hervir. La infusión era usada para lavar la ropa y resultaba ser más fuerte que cualquier jabón de aquel tiempo o del nuestro. El cochambre más sucio en la ropa del trabajador, así fuera un mecánico, era tratado con el amole y ni el jabón blanco era tan efectivo. Regularmente se ponía la ropa sucia a hervir y le ponían amole para limpiarlo mejor. Con la amole también se sacaba un líquido parecido al shampoo y con éste se lavaban el pelo. La lechuguilla es parecida al maguey. Es propia de zonas secas pues sobrevive con la más mínima lluvia; contiene una fibra llamada ixtle con la que se hacen cuerdas, mecates, resistentes reatas, costales y estropajos. Hubo un tiempo en que los ixtleros recorrían los montes en busca de las pencas de esta planta y en duro trabajo tallan y tallan para extraer el ixtle que venderán por kilos, o confeccionan sus productos para vender casa por casa. Precisamente a toda la zona agrícola situada entre La Fama y Santa Catarina se le llamaba El Lechugal, debido a la abundancia de ésta planta. Ahora El Lechugal es un corredor industrial.

jueves, 11 de junio de 2015

Una tumba, un angelito y tres niños

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Las tumbas y mausoleos de un panteón son también monumentos de la ciudad. Un monumento funerario es un libro abierto del cual podemos aprender muchas cosas: desde arte, del material de construcción, formas de las esculturas e imágenes; las lápidas nos brindan información familiar y con ella enlazamos y construimos relaciones familiares. A veces no se pueden ubicar el destino de quienes las construyeron.  En éste monumento destaca  una pequeña tumba de concreto y granito en la que sobresale un angelito en estado vigilante. Con el pie derecho y una de unas manitas que nos indican que aquí están enterrados los niños Macedonio Quintanilla Ayala fallecido en 1914, Filiberto Quintanilla Ayala fallecido en 1918 y Trinidad Quintanilla Ayala fallecido en 1916. Es todo lo que se nos informa. No sabemos los nombres de sus padres quienes se preocuparon por darles un espacio acorde a su dignidad. Tal vez hemos pasado por ahí y no nos detenemos a verlos. Una tumba que resalta pues está a la vera del camino y tiene un angelito que representa a tres niños que murieron hace cien años en Santa Catarina. Al parecer ni siquiera recibe ofrendas florales. Si las tumbas hablaran y quienes están ahí tuvieran palabras. Paradójicamente sí lo hacen y las tienen. Solo hace falta escucharlos, detenernos y al menos brindar una oración por el descanso eterno de tres criaturas que ahora velan desde el cielo por quienes estamos aún aquí, “gimiendo y llorando en éste valle de lágrimas”. 

miércoles, 10 de junio de 2015

La tumba del británico John Hayes, una historia borrada de la memoria.

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina 


Dicen que una tumba es la historia escrita en piedra de quien ya se nos adelantó. Para los antiguos, es el lugar de descanso en el cual esperaremos la resurrección de los muertos. Para los vivos es la segunda casa, una extensión del hogar en donde radican aquellos que apreciamos en vida y sufrimos con nostalgia su falta de la presencia física. Pero también nos recuerda que una persona está viva mientras haya quien la recuerde. Los deudos también se van algún día, pero tienen la certeza de que el panteón como camposanto, resguardará a nuestros fieles difuntos hasta el fin de los tiempos. Por ejemplo, ésta lápida la mandó hacer una esposa de origen inglés llamada Isabel Jeffrey; quien como un tributo "dedica este recuerdo a su memoria".   Y ¿a quién la dedicó? a Juan Hayes, un promotor industrial, un técnico que hizo de La Fama y de Santa Catarina su segundo hogar. El nació en Londres, Inglaterra el 5 de octubre de 1844. Hijo de Guillermo Hayes y Catarina Sharp. Estuvo casado con Isabel Jeffrey quien le sobrevivió a su muerte. No tuvieron hijos. Trabajó como técnico especializado en telares y textiles en la Fábrica de Hilados y Tejidos de la Fama, donde murió el 22 de junio de 1916. La lápida donde descansaban sus restos fue esculpida por el escultor regiomontano Carlos Cortés. Ya no hubo familia quien lo viera a la desaparición de su viuda, quien tal vez regresó a Londres o a algún otro sitio. No lo sabemos. Y ésta tumba como recuerdo a la memoria de un súbdito inglés desapareció sin explicaciones y justificaciones. Ojalá y pronto se haga la declaratoria como zona histórica y arqueológica a nuestro panteón San Juan de Santa Catarina. Quedan pocos vestigios del siglo XIX y principios del XX que valen la pena resguardarlos. 

martes, 9 de junio de 2015

Entre la soledad y el destierro: la Gringa y La Fama

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


El 9 de junio de 1926, la señora Virginia Law Wilkinson llegó a La Fama procedente de los Estados Unidos. Cruzó por Brownsville, Texas y de ahí a Matamoros en donde tomó el tren que la trajo a su nueva tierra. Era hija de don Roberto Law, aquel irlandés que promovió la apertura de la fábrica de hilados y tejidos de La Leona en 1874. Viuda y sin hijos, tomó posesión de un solar situado en la esquina de la calle Hidalgo y Bravo. Como suele suceder, su alcurnia y elegancia pronto la hicieron punto de curiosidad entre los habitantes del pueblo. Su soledad y sobriedad la cambiaban por su pasión y gusto por la fiesta brava. Deambulaba por toda su casa, cuidaba las flores y plantas de su jardín y se entretenía vigilando los árboles de la huerta repleta de aguacatales, granados, limoneros, higueras y naranjos. Cuidaba con esmero sus hortalizas y de vez en cuando sociabilizaba con la gente del lugar quienes la conocían como la “Gringa”, pues venía de algún lugar de los Estados Unidos, por ser güera y de ojos claros. En torno a ella se tejieron historias y leyendas como la de ser muy rica, que daba buenas propinas a quienes le ayudaban a hacer los mandados, que habitaba una casona en la cual asustaban. Lo cierto es que en esa casa que afortunadamente aún está en pie, fue construida en la segunda mitad del siglo XIX y en ella habitaron los ingenieros y técnicos extranjeros que hicieron famosa a la fábrica de hilados y tejidos de La Fama. La “Gringa” murió en la década de 1960 y todo el solar fue repartido entre nuevos dueños . Desde 1973 la casa grande es habitada por la familia de don Tomás Herrera y Julieta Reyes. 

lunes, 8 de junio de 2015

Roberto Law y su tumba desaparecida

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina



Al iniciar el milenio llegó un alcalde rodeado por un entusiasta grupo de colaboradores. Tan es así que a uno de ellos le dio por pedir que retiraran éste monumento mortuorio en donde descansaban los restos de dos extranjeros, uno que fundó la fábrica de hilados y tejidos de La Leona y el otro fue un súbdito inglés que laboró en La Fama de Nuevo León. El bloque de mármol pertenecía a don Roberto Law, quien nació en Irlanda el 27 de mayo de 1824. Se trasladó en su juventud a México. Fijó su residencia en Monterrey. Junto con Andrés Martínez Cárdenas, instaló la Fábrica de Hilados y Tejidos de la Leona en 1874, en terrenos de la antigua hacienda de San Antonio. Esta fábrica obtenía su fuerza motriz aprovechando las aguas que bajaban del Cañón de Santa Catarina conducidas en una atarjea y por maquinaria movida por vapor. De igual forma, promovió la apertura de la factoría El Blanqueo de la Leona, edificio que aunque modificado, afortunadamente existe. Law contrató a técnicos extranjeros y de la república para que trabajaran en su empresa y en la de la Fama. Fue socio, amigo personal y representante legal de Ezequiel B. Steel. En 1899 vendió la Leona a los hermanos Manuel Cantú Treviño, dueños de la firma comercial “Sorpresa y Primavera”. Roberto Law se quedó a vivir en su querida Fama y cuando murió en Santa Catarina el 22 de junio de 1916, sus restos fueron depositados en el panteón San Juan en un monumento de mármol realizado por Antonio Decanini, hasta que los retiraron, destruyeron las tumbas y vendieron el lote a otra familia. Dijeron que ya nadie los visitaba. Y efectivamente, la persona vive mientras haya quien lo recuerde. Y si no hay deudos, pues para eso inventaron las tumbas y los panteones; para que su recuerdo perdure hasta el fin de los tiempos. Hay restos de mármol dispersos por ahí, pero el concepto de descanso eterno no fue apreciado por quienes en su momento, decidieron borrarlos de la memoria. 

domingo, 7 de junio de 2015

La historia breve de Lolo "El Peluquero del Pueblo"

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Tenía pensado continuar con la historia de los gobernadores ligados de una u otra forma con Santa Catarina. Más para evitar problemas de supuesta índole electoral, decidí hablarles de Teodoro Rivera Escalante. Seguramente su nombre de pila y sus apellidos no les dice gran cosa. Pero si les digo que se trata ni más ni menos que de Lolo "El Peluquero", a lo mejor ya se ubican.Tal vez uno de los personajes más conocidos en Santa Catarina, se trate de Lolo “el peluquero”. El nació en el municipio de García, Nuevo León el 11 de febrero de 1937. Siendo un niño llegó a Santa Catarina junto con su familia, para hacerse cargo de una labor, propiedad del empresario regiomontano Ignacio Santos situada en lo que actualmente es la Colonia Aurora. Pero no siguió las labores del campo. Desde 1953 se dedica a la peluquería. Aprendió el oficio con los señores Manuel González y Manuel Aguilar de Santa Catarina y con  Manuel Bernal en la colonia Hidalgo de Monterrey. Desde 1954 se independizó y ha sido maestro de la mayoría de los peluqueros de Santa Catarina. También practica la caminata y el trote. Junto con don Lupe Garza, promovieron la carrera de la rosa de plata iniciada en 1961. Todavía se le puede ver por las tardes en su peluquería. 

sábado, 6 de junio de 2015

Los gobernadores de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Muchos municipios de Nuevo León tienen el orgullo de ser la cuna de hombres de bien que han gobernado nuestra entidad. Linares por ejemplo, se precia de aportar 26. De los municipios que rodean a Santa Catarina, San Pedro Garza García ha dado dos: Lázaro Garza Ayala y Jerónimo Siller y García cuatro: Joaquín García, Genaro Garza García, Canuto García y Albino Zertuche que lo fue en Oaxaca. Santa Catarina no ha dado propiamente a algún gobernante en forma por decirlo así direc...ta, lo cual no impide de que nos apropiemos de al menos cinco de ellos: José Joaquín de Mier y Noriega, Joaquín García, Genaro Garza García, Ignacio Morones Prieto y Raúl Rangel Frías. José Joaquín de Mier y Noriega aunque nacido en Monterrey, padre del insurgente fray Servando Teresa, fue gobernador del Nuevo Reino de León y mantenía su hacienda en ésta región. Don Joaquín García, nativo de la Villa de García, descendiente de don Lucas García y Juliana de Quintanilla, fundadores de la antigua hacienda de Santa Catalina en 1596, fue el primer alcalde de nuestro municipio y el tercer gobernador de Nuevo León. Un nieto suyo, don Genaro Garza García, fue uno de los mejores gobernadores de Nuevo León a lo largo de nuestra historia, también representante legal de la Comunidad de Accionistas de Santa Catarina en donde mantenía algunas propiedades. Otro ex gobernador de Nuevo León que vivió en La Fama, fue don Ignacio Morones Prieto quien al sentir el rechazo de las élites regiomontanas, prefirió establecer su domicilio en éstos rumbos. 

viernes, 5 de junio de 2015

A la memoria de don Joaquín García

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


¿Sabían que el primer alcalde de Santa Catarina llegó a ser gobernador de Nuevo León y en su honor le llamaron al pueblo que le vio nacer, García, Nuevo León? Un 5 de junio de 1781 nació Joaquín García de la Garza en la Pesquería Grande, (actual García, N.L) Fue bautizado con los nombres de José Joaquín Sotelo. Hijo de José Antonio García y Ana Josefa de la Garza. Estudió en el Seminario de Monterrey pero no concluyó los estudios sacerdotales. Su mamá lo sacó del Seminario cu...ando supo que en unas vacaciones por su Solar Poniente, andaba enamorando a una dama ya casada. En 1815 contrajo matrimonio con Carmen Treviño. Enviudó y se casó con Victoriana Treviño. Desde 1818 ya prestaba servicios de carácter público y es probable que para ese año ya residiera en Santa Catarina. El 1 de octubre de 1820 fue elegido alcalde de Santa Catarina. Cargo que ocupó hasta 1823. El 4 de julio de 1821 junto con su cabildo, juró lealtad al Plan de las Tres Garantías y nombró a un maestro para que atendiera la escuela. Se trasladó a Monterrey en donde continuó su carrera política. Fue el segundo gobernador constitucional del Estado de Nuevo León, tomó posesión el 14 de febrero de 1829. Reelecto para otro período de 1831 a 1832. Se retiró a su pueblo natal en donde pasó sus últimos años. Con su peculio mandó construir el templo del Señor de la Agonía. A su muerte el 19 de abril de 1845, fue enterrado en ese sitio. El Congreso del Estado el 31 de marzo de 1851 cambió el nombre de Pesquería Grande por el García en su honor. Fue cuñado de Ignacio Elizondo, quien entregara a Hidalgo en Acatita de Baján y abuelo de dos exgobernadores Genaro Garza García y Canuto García, además de descendiente de don Lucas García, fundador de nuestro pueblo

jueves, 4 de junio de 2015

La Lactina de don Gabino Medrano

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


¿Sabían que los mejores dulces de leche de cabra en la región, eran unos que se preparaban en La Lactina de Santa Catarina? Ahora, ¿Quién de Ustedes los alcanzó a probar? Entre la acequia del Molino y la plaza principal, por la calle de Monterrey luego llamada de Manuel Ordóñez; estuvo por muchos años un negocio atendido por don Gabino Medrano Martínez. Un comerciante nacido en Montezuma, San Luis Potosí en 1891. Hijo de Norberto Medrano y Amada Martínez. La familia llegó a Santa Catarina a principios del siglo XX y aquí echaron raíces. El negocio se hizo más famoso cuando en 1935 la compañía de transportes Monterrey- Saltillo dejó una parada en el local. Obviamente todos los viajeros aprovechaban para hacerse de los productos que ahí se hacían. Don Gabino contrajo matrimonio con una hija de don Serapio Martínez Ayala de nombre María Martínez Padilla. Apoyado por su familia lo mismo elaboraba dulces de leche, quesos y lactinas en su negocio llamado La Lactina alcanzando gran popularidad en el ámbito regional y nacional. Sabemos de personajes del espectáculo, la política y la industria quienes acudieron a éste sitio para comprar los dulces de leche. Don Gabino murió y el arte y la tradición se fueron con él. Y cuando uno visita Marín y Linares para comprar las bolitas de leche de don Tito Guerra o las marquetas y glorias de la Guadalupana, nos viene a la memoria de que alguna vez Santa Catarina también participaba en la rica gastronomía y artesanía típica de nuestros pueblos y de Nuevo León.  Don Gabino falleció en Santa Catarina el 16 de enero de 1971. 

miércoles, 3 de junio de 2015

El capitán Lucas García

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El 3 de junio de 1624, Lucas García solicita le revaliden los títulos que se perdieron durante el asalto de Huajuco y Colmillo. El fundador de Santa Catarina era originario de Portugal. Se desconoce su fecha de nacimiento, hijo de Baltazar Castaño de Sosa e Inés Rodríguez. Siendo adolescente pasa a la Nueva España y está presente en la fundación de la Villa de Santiago del Saltillo en 1577. Participó en acciones de guerra y pacificación al lado de Alberto del Canto, Diego de Montemayor y Manuel de Mederos. Alcanzó el grado de capitán. Contrajo matrimonio con Juliana de Quintanilla y formaron una familia integrada once hijos. Fue uno de los doce vecinos que acompañaron a Diego de Montemayor en la fundación de la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey el 20 de septiembre de 1596. Le mercedaron las tierras que estaban entre Saltillo y Monterrey que recibían el nombre de estancia de Santa Catalina y la cual se convirtió en hacienda debido a las buenas tierras y al agua que salía por la Boca del Potrero de Santa Catalina el 20 de noviembre de 1596. Debido a las condiciones orográficas pronto se localizaron importantes vetas argentíferas que permitieron el desarrollo de la hacienda. Según la tradición oral, la hacienda de Santa Catalina fue establecida en el lugar conocido como El Mármol, situado en la calle República atrás de una finca conocida como la Muralla. El 31 de mayo de 1624, los caciques indios Huajuco y Colmillo atacaron a la hacienda de Santa Catalina. Quemaron la casa grande, las bodegas y se perdieron las escrituras de la propiedad de la hacienda, por ello debieron trasladar la casa grande cerca de donde actualmente está el templo de Santa Catarina. El capitán Lucas García aprendió las lenguas nativas y por el buen trato que daba a las naciones étnicas le llamaban “el capitán de la paz”. Fue regidor de Monterrey en 1599, 1601, 1605 y 1606. Alcalde ordinario de Monterrey en 1602, 1603, 1607, 1611, 1624, 1627 y 1628. En 1616 fue nombrado Procurador del Nuevo Reino de León. Murió entre 1630 y 1631.