martes, 19 de mayo de 2015

Remembranzas de Nogales

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Y también Los Nogales se hicieron famosos por sus bailes; sus fiestas patronales o alguna ocasión propicia para romper el tedio. Una posibilidad para que los ausentes regresaran y la gente de las comunidades tuvieran un convivio; arreglaran un negocio. Seguramente de los bailes, reuniones y juegos salieron muchas alianzas familiares y se amarraron parejas y hasta se solucionaron pendencias. De bailes en donde no faltaba las notas de un acordeón y el bajo sexto. Con el “fara fara” y al compás del pávido návido levantaban la polvadera a tal grado de que continuamente debían regar el piso: “ya se reventó el columpio donde ella se columpiaba, ya se le acabaron los gustos a la joven que yo amaba”. ¡Ah!, pero primero se hacían las competencias con suertes de origen charro, vaquero y de acaballo que recordaban el origen de los pobladores: la chiva colgada, el gallo enterrado, carreras de caballos y peleas de gallos. Bien lo señala una estrofa de un canto a Nogales que escribió el finado Pedrito García: “Son sinceros y cabales, porque de Nogales son y para ellos no hay tristeza, cuando suena el acordeón. Por aquí nació mi madre, en ésta tierra tan linda que fue bendita por Dios”. El 20 de noviembre era el día de la fiesta de Nogales: día de la revolución mexicana, fecha de la fundación de Santa Catarina y el día en que el presidente de la república el general Lázaro Cárdenas aprobó la creación del ejido. Ese día elegían reina y era deber ineludible bailar al menos una pieza con ella. Mientras las señoras preparaban los frijoles, hacían el asado de puerco, la sopa de arroz. Ya todo pasó. Ahora cada fin de semana o tal vez todos los días hacen fiestas y disfrazan las bebidas al por mayor. La gente y alegría de Nogales solo permanecen en la nostalgia de quienes nacieron, crecieron y vivieron ahí.

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