domingo, 17 de mayo de 2015

Pelotera en el ejido El Potrero de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina


Algunos vecinos de Nogales no quedaron conformes con la formación del ejido. Por alguna circunstancia fueron excluidos a pesar de que todos formaban parte de la familia Rangel. Estos no se dejaron y hasta llegaron a los balazos. Como dicen literalmente en nuestros pueblos: “hubo pelotera en el ejido”. En 1938 se dio otra balacera. Unos ejidatarios de Nogales se hallaban haciendo ejercicios militares, puesto que pertenecían a la guardia rural. Entonces unos vecinos de otra comunidad de río arriba; todos ellos miembros de otra conocida familia de la región de apellido Castillo que tenían parte de su ganado en el cañón de la Mielera, pasaron armados por terrenos ejidales porque querían ver a sus animales. El comandante de la defensa rural se les acercó y les pidió su licencia para portar armas. En eso, dos ejidatarios dispararon al aire con la intención de amedrentar, por lo que los otros para demostrar que no tenían miedo repelieron el ataque. Y se hicieron de balazos otra vez. Entre las personas que participaron por parte de los ejidatarios se hallaban Feliciano Rangel (padre e hijo), Luciano Arrambide y Agustín Meléndez que murió por la herida de una bala. Creo que los ejidatarios se llevaron la peor parte como regularmente se dice. Hubo algunos heridos en la refriega. La versión que corrió por Santa Catarina justificaba a las acciones de los miembros de la otra familia que quería pasar a la Mielera, corría el rumor de que el ejido quería ampliarse a otros ranchos y había gente que no estaba de acuerdo con las políticas de los agraristas. De las familias enfrentadas: con el correr del tiempo hasta emparentaron. 

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