martes, 14 de abril de 2015

Un trozo de la sierra que nos quitaron

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El río de nuestros ancestros continúa su cauce. Después de San Cristóbal la Ciénega de González, Laborcitas y finalmente San Juan Bautista. Hacia 1898 se hizo efectivo el cambio de jurisdicción territorial. La Sierra Madre correspondiente a Santa Catarina fue dividida en dos. La zona que llegaba hasta Allende, Montemorelos y Galeana se hizo de Santiago, Nuevo León. Santa Catarina solo quedó de San Cristóbal río abajo. Los poblados que Lucas García estableció para la posesión real del río Santa Catarina se hicieron comunidades agrícolas considerables. El llamado Potrero Escondido, el valle de San Juan Bautista en donde también tiene su origen el río San Juan batallaba para sus negocios y trámites a Santa Catarina. Debían recorrer un camino sinuoso de más de 35 kilómetros. Entonces abrieron caminos hacia las partes altas de Arteaga, Coahuila y al sur con el Valle del Huajuco. Dicen que una vez hubo una pelotera en un baile allá en la Ciénega. Los auxilios llegaron desde El Cercado. La población reclamó sus derechos a ser tratados y atendidos con prontitud. Entonces el gobernador Bernardo Reyes logró que el reclamo del llamado "Indio Rafael" se hiciera efectivo. Santa Catarina perdió poblados y territorios a fines del siglo XIX. Pero los lazos familiares y sociales aún permanecían, a tal grado de que una vez abrieron una ruta con un camioncito al que dieron por nombre "El león de la sierra" hasta que una vez cayó por una pendiente. Afortunadamente no hubo pérdidas materiales qué lamentar. 

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