jueves, 9 de abril de 2015

La destrucción de una zona arqueológica

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Al cañón de la Guitarrita se le conoce así por la forma de guitarra que posee. El diapasón corresponde a los muros de roca en donde estaban los petrograbados. Luego el paisaje se abre. Está situado en la Loma Alta, a la vera del camino que va rumbo al antiguo mineral de Las Escaleras en donde hay dos ranchos, el de los Rodríguez y el de los Hernández. Sitio emblemático, sagrado, extraño, repleto de anécdotas y leyendas de tesoros ocultos. Para los huicholes en éste espacio descansan los abuelos de sus deidades vitales. Aquí está el sitio en donde la Tierra se convierte en madre nutricia. Espacio en donde se conjuntan los elementos de la tierra, el agua y el viento. Desde el punto de vista del patrimonio cultural, una zona arqueológica con dibujos hechos a golpe sobre la roca. ¿Cuánto tienen de estar ahí? Es difícil precisarlo. Toda Aridoamérica fue recorrida desde hace 14 mil años más o menos y los hombres y mujeres originarios aún los hacían en el siglo XIX. Para la gente del Círculo Mercantil Mutualista de Monterrey que hacía la ruta hasta San José de los Nuncio, los Morteros, Buenos Aires, el rancho de los Loera, la Guitarrita, El Caracol, los Rodríguez, los Hernández y Las Escaleras eran puntos comunes. Tal vez a ellos le debemos el hallazgo o la consideración formal de los dibujos que nos legaron los pueblos ancestrales. Y como suele suceder, a veces es mejor que no sepan o tengan acceso los extraños. Dejan basura, manchan las piedras con inscripciones y grafiti. Destruyen gradualmente el hábitat de especies que permiten la vida por todos los cañones. Ya una vez se habían robado las piedras y solo quedaba un muro con los testimonios rupestres. Ahora las lluvias y la humedad cobraron la factura. Desde septiembre de 2014 comenzó a el colapso y la destrucción. Tal vez la única zona arqueológica de Santa Catarina desapareció. 

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