jueves, 16 de abril de 2015

El Potrero de San Juan Bautista

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En 1826 las tierras de Santa Catarina eran consideradas estériles, habiendo pocas labores. En cambio en los terrenos del potrero eran propicias para la siembra; pero se quejaban de dos problemas: las constantes inundaciones y la poca cantidad de tierras disponibles, por estar en suelo montañoso. En menor escala sembraban arroz, garbanzo, lentejas, olivares, lino algodón, trigo, cebada y otras plantas. En años buenos sembraban sandías, calabazas y chile verde. Había madera abundante pero no la explotaban por lo peligroso y escabroso de la sierra. Para 1832 había 1,725 habitantes que vivían distribuidos en varias haciendas y ranchos. Los poblados más importantes eran El Pajonal y San Juan Bautista. El primero a 15 leguas de la cabecera (una legua equivale a 4.5 kilómetros). El camino era por el río Santa Catarina, por lo que se consideraba difícil y riesgoso. Limitaba con el Guajuco y Saltillo. La máxima autoridad era un juez de Paz, nombrado por el cabildo. Sembraban maíz de temporal, contaban con agua de la llamada laguna (la Laguna de Sánchez) y los vecinos elaboraban vino mezcal. El 15 de septiembre de 1898, de acuerdo con el gobierno del estado, se hace una verificación de límites entre Santa Catarina y Santiago, pasando a éste municipio los ranchos de San Juan Bautista, Laborcitas y la Ciénega, partiendo del Pico del Aguacate en la Sierra de Santiago, línea recta del terreno de los Venados: de aquí en línea recta a la parte más alta del banco que forma la línea donde voltean las aguas del Cañón de San Cristóbal; de este punto, siguiendo la punta de la sierra que divide los cañones expresados hasta el frente del Puerto de la Tecolota, donde baja de línea recta de norte a sur, pasando por dicho puerto hasta la cima de la sierra que divide los cañones de San Juan y el Álamo, continuando de allí al poniente”. 

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