martes, 10 de marzo de 2015

Para subir la loma y llegar al castillo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina 


Por cualquier punto y lugar se podía acceder a la loma. Por eso si se fijan hay veredas por todos lados. Gradualmente se fueron instalando predios en sus alrededores y dejaron unos cuantos caminos. Por ejemplo, la subida oficial de "a pie" se hacía por Santa Anita y Diez de Mayo. Si se fijan bien, aun se pueden apreciar escalones que seguramente hicieron los antiguos en el siglo XIX, pues durante muchos años se hicieron ceremonias religiosas como de carácter cívico. Don Manuel Frías mandó la hechura de un camino de terracería que fue empedrado siendo alcalde don Tacho González Puente en 1992. No faltaba quien subía por los juegos del parque llamado "Hidalgo", ahí donde estaban los juegos y resbaladeros de piedra. Con una estructura escalonada que formaba una gran terraza. Por ahí se podía visitar la ermita dedicada a la virgen, creo que de Fátima. Había puntos muy accesibles como para hacer condición física y otros que si requerían cierta capacidad para escalar. La loma fue dividida en tres porciones propiamente. Al sur una loma más pequeña con su camino de terracería. En medio el castillo el cual fue construido sobre un terreno irregular; los cuales se aprovecharon para hacer los sótanos en donde estaban unas réplicas de las grutas de García. A la derecha el monumento en donde descansa la Santa Cruz. Todo el entorno era un excelente mirador. Desde ahí se apreciaba el valle, las montañas, los terrenos baldíos al poniente y al sur en donde se hicieron las nuevas colonias. Un lugar mágico, raro, incomparable. Para algunos intelectuales regiomontanos sin valor estético o histórico. Pero para los de Santa Catarina y quienes crecimos y/o vivimos en los alrededores, todo un sentido de referencia simbólica. Un paisaje que nos acostumbramos a ver y a sentir; atractivo y extraño para quienes nos visitan. Indudablemente.

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