jueves, 26 de marzo de 2015

El Nido de las Águilas

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Una vez que adquirió los terrenos, el doctor Aguirre Pequeño decidió la construcción de una casa en la cual pudiera habitar con su familia. Estaba casado con Amparo Cossío de los Santos, hija de David Alberto Cossío y nieta del sabinense Pablo de los Santos. Esa casa fue construida a partir de la década de 1950 en conjunto con sus hijos, alumnos y amigos de ellos y como maestro albañil don Simón García Verastegui. Un hijo del hombre de ciencia y educador, el también médico David Aguirre Cossío me contó que una vez debió trabajar como albañil sin importar que al día siguiente tenía un examen muy difícil en la facultad de medicina de la entonces Universidad de Nuevo León. Para Marín Torres Sánchez la casa se terminó en 1957. Era una finca de descanso en donde acudían los fines de semana y las vacaciones la familia Aguirre Cossío. En la propiedad había dos manantiales llamados El Palmar que daban servicio de agua potable al lugar. Ellos construyeron una alberca y una red de canales con los cuales también regaban hortalizas y plantas que el médico mantenía para sus estudios. En revistas y periódicos de la época se referían a la construcción como el “Nido de las Águilas”. Obviamente el sitio, por su hechura, forma y ubicación despertó muchas creencias acerca de que pertenecía a un científico y no sé cuantas habladurías más. Para llegar hasta el lugar había un camino de terracería que iniciaba en el trayecto al cañón de San Pablo. ¿Se imaginan un mirador en ese punto?, ¿Un museo dedicado a su memoria?, ¿Un centro de investigaciones científicas de alguna facultad de la UANL? 

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