martes, 3 de marzo de 2015

Bajando por el Potrero

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina  


Entonces las mercedes originales le daban posesión a los García de Quintanilla de la tierra y agua existentes entre la Sierra de las Mitras al  norte, la Sierra de la Ventana y toda la extensión desde donde nace el río Santa Catarina y de los afluentes que lo alimentan. La bondad de la naturaleza permitía la existencia de pequeños valles y ancones en donde la gente sembraba lo que tenía y se podía. Un censo de 1819 nos habla de la existencia de 292 labradores que sembraban maíz y frijol, con 80 yuntas de bueyes para el traslado de las semillas, 150 mulas, 30 caballos y 103 cabezas de ganado vacuno y 4,500 de cabrío. En 1826 se describe perfectamente la situación de las tierras de Santa Catarina: el terreno era considerado como estéril habiendo pocas labores, en cambio en todo el potrero las tierras eran propicias para la siembra. Pero tenían dos problemas: las constantes inundaciones y la poca cantidad de tierras disponibles, pues casi todo el terreno está en la montaña. En menor escala sembraban arroz, garbanzo, lentejas, olivares, lino algodón, trigo, cebada y otras plantas. En años buenos sembraban sandías, calabazas y chile verde. Había madera abundante pero no la explotaban por lo peligroso y escabroso de la sierra. Solamente la utilizaban para la construcción de casas y jacales. En las casi 90 mil hectáreas de la extensión territorial, ahora con 876 kilómetros cuadrados habitaban personas dedicadas al campo. Vivían de los frutos de su trabajo y mercaban lo necesario para subsistir en Santa Catarina. Esta fotografía nos presenta a unos arrieros bajando por el cañón, cruzando el cauce del río de nuestros ancestros. 

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