sábado, 28 de febrero de 2015

Una raya en la sierra

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Hace tiempo publiqué algo sobre la famosa "Raya", un sitio singular el cual usado como vereda rumbo a un mirador natural en dónde se podía ver todo el cañón como el valle de Santa Catarina. Originalmente fue una ruta para los pastores con sus hatos de cabras. A partir de la década de los 1950 fue recorrido como lugar de entrenamiento. Accedían por la calle Miguel Alemán en donde comenzaban las primeras quintas de la Huasteca. Entonces comenzaba una subida de casi 200 metros que presentaba cierta dificultad. Ya en la cima se podía ver todo el entorno y a veces comenzaban otro reto: bajaban por el otro lado hacia el río Santa Catarina para continuar el recorrido hacia los demás cañones. La Raya era excelente para hacer ejercicio; todo un reto para los equipos de futbol y deportistas para hacer condición. Hacían competencias para ver quienes subían y bajaban sin agotamiento o en menos tiempo posible. Una vez estuve todo un día esperando una famosa venida de agua que se había desprendido de una presa durante las inundaciones del Gilberto en septiembre de 1988. Le dije a un militar que no había presas en la sierra y enojado nos mandó a vigilar que no bajara agua considerable por el río.Lamentablemente en el 2006 cortaron el acceso para construir un desarrollo inmobiliario. Todavía se podía recorrer la ruta dando vuelta a la colonia, pero de pronto les dio por construir la autopista y con ello dañaron la Huasteca, la Raya, la loma del Frijolillo, uno de los manantiales de las Anacuas, cientos de especies de un pino que solo se da en la región y demás flora y fauna existente, unas pinturas rupestres a la entrada del cañón de Cortinas y otras en la cuesta de los Muertos y el manantial donde nace el río Pesquería. Todo en beneficio de una carretera que a mi juicio bien se podía construir en otra parte. 

jueves, 26 de febrero de 2015

¿Y cómo se hizo el agujero?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Entonces ¿Cómo se hizo el agujero? Por la erosión del viento a lo largo de cientos de años. El clima también intervino para moldear y darle forma a la roca. Tiempos de frío y humedad. Luego periodos de mucho calor. La consistencia de la roca pierde su dureza y revienta. Luego los truenos intervienen cual martillo que rompe una estructura. La lluvia aparece; templa las paredes y placas calizas. El escombro es llevado a las partes más bajas. Pero la sierra aún se está formando y de vez en cuando se sienten movimientos o reacomodos en la montaña. Llega el ser humano y al pisar o quitar un trozo también participan para dar la forma de un círculo imperfecto, alargado. Debe tener una altura y anchura considerable como para verlo desde el valle. Probablemente los amantes de la escalada y el turismo extremo tengan alguna referencia al respecto. El agujero no lo hizo ningún tiro de cañón. No fue labrado por la mano del ser humano sino por la naturaleza, que hizo un emblema tan significativo para quienes nacimos o somos de aquí. O curiosidad y extrañeza para quienes de pronto se dan cuenta de su existencia. Y un objetivo para alcanzar para quienes les gustan los retos. Un punto que provoca la imaginación, la ingenuidad y los sueños. Y este agujero le da nombre a la sierra de la Ventana de Santa Catarina desde el siglo XVIII. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Desde la Loma del Frijolillo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El otro arroyo baja del Frijolillo hasta la colonia Santa Martha, la Infonavit Lázaro Cárdenas, el barrio del Campesino, Abasolo, Galeana, entra por las últimas calles de la Industrias como la Junio y Agosto para luego añadirse al otro torrente que baja por Manuel Ordóñez. Este caudal provoca daños en las partes bajas de las colonias Industrias y las Sierras. así como a la nave industrial de la fábrica de juguetes Montoy en donde literalmente sacaba los juguetes a flotar por entre las aguas embravecidas. Estos arroyos desembocan en el arroyo El Obispo. Entre la Raya y la loma del Frijolillo hay dos o tres arroyos que provocan daños en las casas de la Infonavit Huasteca que llevan agua hasta el río. Como la gente tapó sus cauces, ahora bajan por las avenidas provocando corrientes de hasta un metro de altura. Los antiguos santacatarinenses para evitar los cauces, construyeron las casas en sitios altos con banquetas de casi un metro de altura. Hace tres años las lluvias del Alex hicieron evidente el daño que le hemos provocado a la montaña. Al pie de la Ventana o del Agujero como también le dicen, había una conocida como la Loma del Frijolillo. Un tiempo hubo muchos árboles que daban el frijol rojo, tan buscado para hacer bromas y molestar a otros. Los tallaban o hacían fricción con ellos y se los ponían en los brazos  y quemaban. Por eso también les decían “quemadores”. Entonces la abundancia de estos arbustos le dio nombre a un lugar en donde sacaron piedra o tierra para la construcción. A esos frijoles les llaman colorines o zompantle. Según Jesús Esparza se le llama patolillo. A las flores rojas se les come en tortitas muy apreciadas en el estado de Morelos. 

lunes, 23 de febrero de 2015

La sierra de la Ventana

Antonio Guerrero Aguilar/Cronista de Santa Catarina



Gracias a un documento correspondiente a 1757, sabemos que la sierra situada al sur de la cabecera municipal de Santa Catarina se llama de la Ventana. Seguramente se le conoce así por el grandioso agujero que se ve en uno de los muros. Comúnmente se le designa como el cerro agujerado o del agujero. Los montañistas lo llaman el nido de los aguiluchos. El cañón de Santa Catarina pertenece a la llamada sierra de la Ventana, por el hueco o agujero que se puede ver desde lo alto. En Santa Catarina le llamados simplemente “el cerro del Agujero” y para quienes gustan de retos y aventuras, es el “Nido de los Aguiluchos”. Hace unos meses un enamorado subió con su novia y allá le dio el anillo de boda. Tal vez ahora también debamos llamarle el “Nido de los Enamorados y de los Novios”. Este sitio en la montaña se caracteriza por las grandes placas de roca caliza blancas que se elevan hacia el cielo y sus cumbres rocosas de más de 500 metros de altura donde se puede practicar la escalada en roca. Para quienes conocen la montaña, sabemos de la existencia de al menos tres huecos formados gracias a la erosión del viento, del agua y del clima que tenemos. 

domingo, 22 de febrero de 2015

El Cañón de Santa Catarina, la Sierra de La Huasteca, la Sierra de la Ventana y la Sierra Madre Oriental

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El atractivo turístico más importante del municipio es el cañón que llaman de la Huasteca. El cañón es muy estrecho en su extensión. Su constitución geológica está formada por piedras calizas y pizarras que corresponden al periodo del cretáceo. Preguntan acerca de cómo se hicieron las cuevas y los picos. Las formas tan singulares de las crestas y de los riscos se deben a las lluvias torrenciales que han caído en diferentes épocas, aunado a la erosión causada por el viento y por el agua. Montañas sagradas de donde viene el viento, el Sol y el agua. Una fábrica de agua y un laboratorio de vida al que no le hemos dado su importancia y el respeto que se merece. El cañón fue utilizado por los naturales de la región como entrada natural y de comunicación con otros sitios localizados en al interior de la Sierra Madre. La abundancia del agua y de la vegetación, hacía del lugar un sitio de belleza incomparable. Cuando Lucas García se estableció con sus familias en la hacienda de Santa Catalina en 1596, se les dio merced de un potrero que además del potencial agropecuario que ofrecía, servía para la seguridad en caso de guerra para los ganados y para los vecinos; además de la saca de agua que baja de la sierra. En dicha merced se refieren al cañón como la Boca del Potrero de Santa Catarina. En realidad aquí convergen el Cañón de Santa Catarina, la Sierra de La Huasteca, la Sierra de la Ventana y la Sierra Madre Oriental. Aquí los cuatro elementos participaron del momento de su creación. Un libro de geología abierto para quienes vienen y disfrutan el paisaje. Esta foto corresponde a uno de los sitios del Monterrey Antiguo. Y con todo respeto se difunde. 


sábado, 21 de febrero de 2015

El poema a la Virgen de la Cueva


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En la década de 1950, el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño llegó a para construir y habitar la casa de concreto que está a la izquierda de la llamada Cueva de la Virgen. Inspirado desde el "Nido de las Águilas" escribió unos versos el sábado de Gloria de 1965: 

Transeúnte detente
Y dirige tu mirada
Al lejano horizonte
hacia el poniente.

Y en el fondo de eólico agujero
Una sacra figura
Se presenta con los brazos abiertos,
Símbolo de gran amor y de paz
Entre los hombres.

Y al contemplar la mística figura,
Una voz a tu oído te replica
Es la que siempre aconsejó cordura
De evocadora imagen del maestro.

viernes, 20 de febrero de 2015

La Cueva de la Virgen

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


“Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva”: En el cañón de Santa Catarina sobresalen dos cavernas, una encima de la otra; la de abajo más pequeña llamada la cueva del Guano y la más grande llamada la cueva de la Virgen. El ilustre científico Eduardo Aguirre Pequeño las estudió, preferentemente para determinar la enfermedad que causa el excremento del murciélago, usado por mucho tiempo como abono y fertilizante. Quienes recogían el guano adquirían una enfermedad en los pulmones. Desde el río Santa Catarina se puede ver la imagen de la virgen María que nos recuerda el mito de la caverna de Platón. Pero no hay una escultura, más bien vemos la imagen delineada por juegos de luz y sombra. En el interior de la caverna hay un tragaluz que ilumina la pared y el contorno de la cueva forma la imagen de una virgen parecida a nuestra señora de la Medalla Milagrosa. Cada vez que nos llevaban al río Santa Catarina, nos platicaban la historia de una religiosa que al buscar la forma de subir hasta la cueva se cayó y perdió la vida. Esta foto la tomó mi amigo Santiago Jorge Esparza Hernández. ¿Quién ya subió hasta la cueva de la virgen?

miércoles, 18 de febrero de 2015

La Ruta del Vértigo


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Dice el refrán: “el que se conforma solo con ver, ni siquiera en tocar piensa”. Para los que vamos a pie y a veces tenemos espíritu de gallina, solo vemos lo que tenemos a nuestro alcance. Pero hay quienes son como águilas que suben y escalan para apreciar mejor. Gracias a ellos tenemos vistas de maravillosos paisajes de nuestro cañón de Santa Catarina, lugar en donde los practicantes del deporte extremo, recorren la también llamada "Ruta del Vértigo", la primera y de las pocas en México y considerado por muchos, uno de los tours de aventura más emocionantes del país. Y esto lo tenemos en Santa Catarina. La llamada "Vía Ferrata" es una instalación especial que se desarrolla en montañas rocosas con paredes verticales para acceder con mayor facilidad a sus cumbres, conservando los retos, los obstáculos y la experiencia de una aventura única e inigualable. Tal vez uno simplemente se conforma en llegar hasta la casa del doctor Aguirre Pequeño o hasta la cueva de la virgen con mucha dificultad. Para quienes gustan de los retos suben hasta el pico Independencia a 700 metros de altura, para iniciar un recorrido para conquistar el Pico 15. La vía Ferrata incluye escalar una arista con más de 300 metros de altura, cruzar cuatro emocionantes puentes colgantes suspendidos en el vacío y luego cuatro impresionantes tirolesas de más de 200 metros de distancia para transitar de un pico a otro en un tiempo estimado de siete a diez horas dependiendo la pericia y actitud de los escaladores. Yo prefiero ser como gallina que aspira a ser un águila y ver los picos Independencia y Pico 15 en fotos y desde de abajo. Al menos que un día me inviten a subir. Ayer conocí a una pareja de visitantes procedentes de Saltillo quienes continuamente hacen esos recorridos. Cuentan que es una experiencia impresionante. Ya lo creo. 

martes, 17 de febrero de 2015

Una acequia en La Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Hace unos 60 años, el municipio de Santa Catarina aún estaba conformado por la cabecera municipal, tres pueblos con la categoría de congregaciones en La Fama, Los Treviños y La Huasteca. Un ejiido llamado El Potrero, varias haciendas y ranchos. Ahora todos tienen el título de colonias. Incluso para la cabecera municipal se le denomina colonia centro. La Huasteca alguna vez fue hacienda a la que llamaron de Los Buentellos y gradualmente la sierra y el cañón le dieron su nombre. Un lugar apacible y considerado uno de los mejores sitios para residir y visitar. Con una acequia que iba hasta El Molino y los Temporales rumbo al norte. Gracias a ella había fincas de descanso a las que llamaban quintas y terrenos en donde propiamente se sembraba y cosechaba lo que los labradores confiaban a la madre Tierra. En ésta imagen tomada de una vieja postal vemos en primer plano la acequia cercada por árboles, el camino de terracería tan transitado por la gente de la sierra, la quinta San Juan propiedad de don Fidel Ayala Jiménez y la casa de don José Elizondo. Estuve el sábado por la mañana y quedé asombrado de cómo cambian y también nosotros dejamos que cambien. Tenía razón el doctor Eduardo Aguirre Pequeño cuando consideró a todo éste lugar como el paraje más hermoso de todo Nuevo León. Bueno, alguna vez tuvo todo para serlo. 

domingo, 8 de febrero de 2015

El río que baja por entre el cañón de la Huasteca y el de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Por la Boca del Potrero de Santa Catarina, baja un río que hizo posible la vida y el establecimiento de muchos pueblos a lo largo de 400 años. Se abre paso por entre el Cañón de la Huasteca y por el Cañón de Santa Catarina al cual los antiguos llamaban también de la Virgen. El río de nuestros ancestros tenía ciclos: a veces de abundancia y a veces de sequías. Pero el torrente nunca se perdía. Y a sus orillas crecían todo tipo de vegetación y el agua daba origen a muchas especies tanto de peces, anfibios, reptiles y mamíferos. Según pláticas de la gente "de más antes" había lugares en donde no podía entrar la luz del día por tantos árboles que crecían. Quien dijera que ésta fotografía tomada por Espino Barros diera testimonio de quietud y alegría para quienes acudían a éste sitio. Por aquí han bajado en forma cíclica los torrentes de agua que han inundado a parte de la zona metropolitana: 1604, 1612, 1754, 1765, 1881, 1909, 1910, 1933, 1938, 1967, 1974, 1988, 2004 y 2010. El Río Santa Catarina llamado así desde las mercedes originales de principios del siglo XVII. Nace en la Sierra Madre, en un territorio que fue de Santa Catarina y ahora corresponde al municipio de Santiago, en una sierra llamada de San José, cerca del Tarillal a 2,369 metros sobre el nivel del mar. Se dice que su formación se debe a los escurrimientos y depósitos de agua que están ahí desde tiempos remotos, haciendo que broten los manantiales y así alimentan al Río Santa Catarina. El ciclo está roto y paradójicamente aunque se diga que no hay agua la tenemos. Que no la cuidemos y se tapen los manantiales es otra cosa. 

sábado, 7 de febrero de 2015

Los días de campo en La Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Tenemos referencias que desde fines del siglo XIX,  la gente acudía para pasar un día de campo en los alrededores del cañón como del río Santa Catarina. Originalmente hacían caravanas de turistas que tenían su punto de reunión en la plaza de la Purísima o en la Quinta Calderón en Monterrey. Ahí salían carretas que los trasladaban al cañón. Una vez que llegaban, la gente disfrutaba la sombra de los árboles que habían crecido a la orilla de las acequias o del río. Unos se bañaban en los pozos que se formaban, otros trepaban las montañas, algunos alquilaban burros y caballos para dar la vuelta y conocer el entorno. Había un servicio de transporte de carretas a la entrada del cañón y los paseaban hasta Buenos Aires y Los Nogales. Era costumbre que primero se bañaran las mujeres y luego los varones. En las tardes se hacían bailes todos convivían y compartían los alimentos que habían preparado para el viaje: tortillas de harina, machacado con huevo, dulces de leche o membrillo o lo que se podía preparar para comer. Actualmente la Boca del Potrero de Santa Catarina y el Cañón de la Huasteca es un sitio con un potencial turístico preponderante. Siempre corre aire, hace sombra tanto en la mañana como en la tarde, en las noches las montañas conforman un bello paisaje. A nuestras autoridades les ha dado por construir un foro donde incluso se presentaron eventos musicales, sociales y religiosos. Desde hace buen tiempo se tiene el proyecto de hacer un espectáculo de luz y sonido. De nueva cuenta la naturaleza nos enseña que debemos mantenerlo intacto y los torrentes se llevan todo lo que se pone sobre el río, como cierto funcionario que nos ofreció la instalación de un parque acuático. 

viernes, 6 de febrero de 2015

¿Y dónde quedó el agua?


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El vital líquido del río Santa Catarina se forma a través de un intrincado proceso vital, en el cual intervienen los ecosistemas (montañas y vegetación) que retienen humedad; también por los deshielos y/o lluvias que caen en la rica y bellísima zona montañosa de Arteaga, Coahuila y por los mantos freáticos existentes. Existen 27 pozos profundos en todo el cañón, de los cuales extraen agua para los usos y consumo de una zona correspondiente a San Pedro Garza García, todo Santa Catarina y Villa de García. Desde el siglo XVII el agua del río Santa Catarina trajo problemas con los vecinos de la hacienda de San Pedro Los Nogales y los de Santa Catarina pues los primeros alegaban tener derechos por poseer límites hasta la parte más angosta en donde se juntan el cañón de la Huasteca con el de Santa Catarina. Para el padre Mier, las aguas del río Santa Catarina se ocultaron a partir de 1756, cuando llovió 40 días y bajó un culebrón de agua por el río las cuales fueron calmadas por el milagro de la Virgen Chiquita o de la Purísima. En 1786 el obispo fray Rafael José Verger compró tres partes del agua del río para llevarla hasta Monterrey. A partir de 1949 las aguas fueron canalizadas y con ello el caudal fue mermando. La comunidad de accionistas debió renunciar gradualmente a sus derechos de posesión del agua. Y paradójicamente Santa Catarina no tenía acceso al agua del río. El servicio para Santa Catarina venía de pozos particulares, los manantiales de El Palmar, cercanos a la casa que fue del doctor Eduardo Aguirre Pequeño y de los ojos de agua de las Anacuas. No obstante había remanentes del río y en ellos teníamos los nostálgicas “días de campo”, hasta que en los 1960 y 1970, fueron totalmente encauzados para consumo de las familias. El agua desapareció, comenzó la invasión ilegal de predios, la devastación de la vegetación y el uso inadecuado de manantiales sin los permisos correspondientes. Curiosamente aún tenemos agua que corre por el río de nuestros ancestros. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Agua y la región más hermosa

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Una vez en el siglo XVII alguien escribió que Santa Catarina era la mejor hacienda desde Zacatecas a estas partes, debido al agua del río Santa Catarina, como las montañas y el otrora tipo de vegetación existente. Los hijos del doctor Eduardo Aguirre Pequeño platican de cómo el científico prefirió vender el paraje de El Salto en General Zaragoza, cuando le dijeron que había una región más bonita: la Huasteca de Santa Catarina. De hacienda de Buentellos a congregación de la Huasteca. Aquí se instaló en 1870, una fábrica llamada la Sombrería Universal,  en la cual hacían sombreros de fieltro para venderlos en Europa y Estados Unidos. Un gobernador de Nuevo León llamado Viviano Villarreal señaló en su informe, la hechura de sombreros muy elegantes. La gente de La Huasteca y de La Banda se dedicaba a la agricultura y al comercio. Con suficiente agua, dos acequias (la del Molino y la que iba a la Fama y la Leona) y un río; todo el lugar se convirtió en un paraje repleto de fincas y quintas de descanso. Poblada de familias García, Rodríguez, Góngora, Buentellos, Elizondo, Villarreal, Ayala y Verastegui. En la Huasteca nacieron ex alcaldes como Félix Rodríguez Góngora y Librado García Ayala. Aquí Eduardo Aguirre Pequeño y Fidel Ayala Jiménez mantenían sus fincas de descanso. El siervo de Dios, el padre Pablo Cervantes acudía a realizar retiros espirituales. Ahí donde una casona servía como capilla y que luego se cayó en 1974 durante unas torrenciales lluvias. Con una calle principal y una escuela llamada Benito Juárez. Las quintas ya no existen, ahora vemos colonias privadas y multifamiliares; la autopista dañó todo el entorno, permitieron la instalación de casas muy cerca del río y de las montañas y ahora la construcción de un puente entre la Banda y la Huasteca terminó por quitarle el encanto que tenían ambos pueblos. La quietud que tanto buscó Felicitos Leal de Luna fue interrumpida con la llegada de los camiones de la ruta Infonavit Huasteca.  Ahora todo es polvo de otros lodos. 

miércoles, 4 de febrero de 2015

¿Y dónde queda la Huasteca?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Huasteca es un vocablo de origen náhuatl “cuextécatl”, usado para designar al “cuachalolotl”, un caracol pequeño o de “huaxitl”, para el guaje como recipiente de agua o como una pequeña leguminosa. La Huasteca nos remite a una cultura, a una región y a una civilización desarrollada en el Totonacapan. Se habla de seis huastecas como regiones en donde coinciden en una identidad y cultura propia: la veracruzana, tamaulipeca, potosina, queretana, hidalguense y poblana. A la Sierra Madre correspondiente a San Pedro Garza García, llamada la sierra de Anáhuac y popularmente conocida como la M, recibió en documentos coloniales el nombre de la sierra de la Huasteca. Para unos, se llama Huasteca por los vientos húmedos y cálidos que vienen desde el golfo de México y para otros, por la procedencia del ganado traído desde Puebla, Veracruz e Hidalgo para pastar en los llanos del noreste. Si se fijan, la montaña de la Huasteca viene desde la Estanzuela y termina en el primer parque recreativo. La montaña del este es la Huasteca y la montaña del oeste es la Ventana en donde está el hermosísimo cañón de la Virgen. Y todo esto es la Boca del Potrero de Santa Catarina. En la Huasteca estaba la hacienda de San Isidro de los Guerra y pasando el río, la hacienda de Buentellos. Como los Guerra estaba en la otra banda del río, le llamaron La Banda y a los Buentello le llamaron desde el siglo XIX la Huasteca. Ambas tenían su importancia, a tal grado de que fueron congregaciones junto con la Fama y los Treviño. La Huasteca es el ángulo de tierra delimitado al este por el río Santa Catarina y al poniente por la acequia del Molino, hoy calle Miguel Alemán. Al norte llegaba hasta la Culebra. De ahí una línea dividía a la Huasteca con los Arredondo y la capellanía, en terrenos del Lechugal, zona industrial, repleta de bodegas y de colonias.

martes, 3 de febrero de 2015

Valle Poniente y el desarrollo urbano

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina 


De pronto una extensión de Santa Catarina dio origen al llamado Valle Poniente.  El municipio de San Pedro Garza García tiene apenas una extensión territorial de poco más de 73 kilómetros cuadrados (el segundo más pequeño de todo Nuevo León) y es uno de los más densamente poblados. Ya no tiene zonas para donde crecer. Los inversionistas y desarrolladores vieron la oportunidad de urbanizar un sector compuesto por 300 hectáreas situadas entre la Universidad de Monterrey y la Huasteca. Un lugar en donde los vecinos tuvieran a su alcance los servicios y el desarrollo similar al de municipio con el mayor índice de desarrollo en México. Para ello necesitaban polos de atracción. Desde la década de 1980 la Universidad de Monterrey, en 1991 la ampliación de la avenida Morones Prieto hasta la Huasteca. En 1996 la preparatoria del Tec de Monterrey y el colegio Americano. Luego vino el Nezaldi, el Sierra Madre, la Facultad Libre de Derecho y el CEDIM así como el instituto Americano aunque estos situados uno en el Lechugal y el otro en Santa Catarina. Las escuelas trajeron colonias y grandes centros comerciales. Y obviamente mejores servicios públicos, bueno, no para todos. Si había un Valle Oriente, pues Santa Catarina tendría su Valle Poniente. Un sector con una avenida eje llamada Cordillera, con las residencias estudiantiles y el famoso Centro Roberto Garza Sada con la monumental obra de Tadeo Ando en la UDEM, colonias residenciales como Kerenda, Ollinca, Cordilleras Montañas, edificios como la torre Loft, el nuevo consulado norteamericano, etc. Ya estando cerca les gustó La Huasteca y el cañón de Santa Catarina: valle de Reyes, la autopista y más centros habitacionales. Es admirable como ha cambiado todo en apenas 20 años. 

lunes, 2 de febrero de 2015

De San Isidro de los Guerra a Valle Poniente


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


La antigua hacienda de San Isidro de los Guerra conocida en el siglo XIX como la Banda, comenzaba en la Escondida y terminaba en la Huasteca. La Escondida a partir de 1883 fue el punto limítrofe entre Garza García y Santa Catarina. En el segundo tercio del siglo XX, ilustres familias regiomontanas compraron algunas hectáreas de terreno como José y Nora Calderón, Eugenio Garza Sada y Gregorio Garza Elizondo. De la Escondida a la Barrica estaban las propiedades de José y Nora Calderón. La finca de descanso de don Pepe fue construida en donde ahora está la rectoría de la UDEM y la de doña Nora en donde está la prepa Tec. Posiblemente la mojonera que divide a los municipios situada en Morones Prieto, en realidad era el punto limítrofe entre los terrenos de los dos hermanos. El campus de la UDEM en un principio perteneció a Santa Catarina y en 1982 los límites fueron modificados. Don Eugenio Garza Sada y su esposa doña Consuelo Lagüera compraron la finca conocida como El Aguacatal, la cual era atravesada por tres acequias. Ahí el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez construyó una bellísima casa de campo que quitaron al construir la torre de 26 pisos. En frente de la Huasteca, el industrial regiomontano don Gregorio Garza Elizondo, (1904-1980) casado con Margarita Berlanga en 1938, estableció una finca de descanso en la antigua Congragación de la Banda en 1942. Participó activamente en la década de 1950 para la electrificación del lugar. Hasta 1990 solo habitaban el sector las colonias San Isidro, la Banda, la Fortaleza, la Barrica, la Jesús M. Garza y los areneros quienes consiguieron permiso federal para habitar en la margen sur del río Santa Catarina. 

domingo, 1 de febrero de 2015

De San Isidro de los Guerra

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En 1716 el sacerdote Rodrigo de Arizpe, vendió la hacienda de San Isidro al capitán Juan Guerra Cañamar, originario de Santa María de los Lagos, actual Lagos de Moreno, en donde aún hay muchos Guerra.  A mediados del siglo XVIII, la hacienda pasó por herencia al capitán Andrés Guerra, hijo de don Juan Guerra; cuyo padre era otro Juan Guerra y de María Cavazos. Estuvo casado con Juana Flores de Abrego, hija de Bernardo Flores de Saltillo y Josefa Fernández de Rentaría de Pesquería Grande.  Desde entonces comenzó a llamársele San Isidro de los Guerra. La propiedad abarcaba desde el arroyo de la Escondida hasta donde terminaba la llamada Sierra de la Huasteca, (nombre original de la M) en donde estaba una casa de piedra que llamaban la Garita y actualmente están las albercas. También le llamaban La Banda, por estar situada a la otra banda del río Santa Catarina.  Un hijo de nombre Andrés se casó en primeras nupcias con Beatriz de Morales originaria de Saltillo, procreando a Antonio, Clara y  María y luego se casó con María Flores de Abrego, procreando a su vez a Bernardo, Crineo, Andrés, José, Domingo, Ana María y Gertrudis. Ana María se casó con Juan José de Abrego y Gertrudis con Pablo Treviño, vecino de la Pesquería Grande, hijo de Alonso de Treviño y Mariana de la Mota. Ellos tuvieron por hijos a Albino, María Gertrudis, María de los Dolores, Pedro José, María Francisca, María Teresa, José Francisco, María Josefa, María Ignacio, José Antonio y José Santiago quienes establecieron la comunidad de Los Treviños en Santa Catarina y los Abrego Guerra fundaron la hacienda de Abregos, origen actual de La Fama.  De todos ellos provienen los Guerra de Santa Catarina.