lunes, 12 de enero de 2015

Los frentes fríos y heladas en la región


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Contrario al registro de lluvias torrenciales y sus consecuentes inundaciones, tenemos pocas referencias respecto a las heladas y nevadas en Nuevo León. Alonso de León señala a mediados del siglo XVII, acerca de la calidad del clima de la región: “tiene invierno y verano, y éstos con tanto extremo, que el uno es demasiado de frío, y el otro en extremo caliente. Hiela por noviembre, bien; febrero y marzo, mejor. Nieva por diciembre y enero, a veces tanto, que quedan un día entero los campos colgados de los árboles; y en las sierras dura por más de dos meses, en algunas partes, las fuerzas de las aguas”. Continúa: “los aires más ordinarios que corren son dos: en el invierno, norte muy frío; de marzo a octubre, sur, y corre desde medio día hasta la madrugada”. Los integrantes de la comisión de límites encabezada por Manuel Mier y Terán, formada por botánicos y geógrafos como Rafael Shovell, Luis Berlandier y José María Sánchez, pasaron la noche del 6 de enero en Santa Catarina, llegando a Monterrey al día siguiente, para marcharse el 21 de enero de 1828. De acuerdo a sus informes, Monterrey por estar situada al pie de la Sierra Madre, con poca altura respecto a Saltillo; "provoca mucho calor en el verano y todo lo contrario en el invierno, especialmente “pues desatados los vientos del noroeste, penetran la población sin obstáculo alguno” (sic). Destacan el clima de Monterrey como desagradable por su excesivo calor y “de pronto, un viento del norte cubrió el cielo con nubes, llegaron las lloviznas y la temperatura bajó considerablemente” (sic). También Manuel Payno consideró al clima de la región como extremoso, haciendo más calor incluso en el otoño. Hasta Alfonso Reyes se refirió al clima en su poema Romance de Monterrey: “pues sufres a descompás, lluvia y sol, calor y frío y mojados los inviernos y resecos los estíos” (sic).

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