jueves, 1 de enero de 2015

Enero: la puerta del año

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Y llegó el mes de Enero y con ello comenzamos el año. Es una palabra derivada del latín “januarios” que significa la puerta del año, pero también está relacionada con Jano, el dios romano de las puertas, los umbrales y los puentes. Se le representaba con las caras contra opuestas, porque con cada una de ellas podía ver el pasado y predecir el futuro. Con una veía al año que se iba y con la otra puesta en el porvenir. En consecuencia, los romanos le dedicaron el primer mes del año. Jano regía lo pasado y lo futuro y poseía en su honor doce altares, correspondientes a uno por mes, además de un gran templo que se cerraba cuando no había guerra. Para honrarlo, la gente estrenaba ropa, los maridos regalaban dinero a sus mujeres, procuraban iniciar el año con monedas en sus bolsillos como señal de que no faltara en el resto del año y se cruzaba los umbrales siempre con el pie derecho por delante para tener buena suerte en todo el año. No siempre se acostumbró festejar la llegada del año nuevo el primero de enero. En Roma se celebraba el año nuevo el primer día de marzo, pues el primero de enero no se apreciaba ningún cambio de renovación en la naturaleza y en consecuencia nada nos anunciaba que estuviera por comenzar un ciclo nuevo de regeneración en los campos y montañas. La fecha tradicional del primero de enero se fijó el año 46 antes de Cristo, cuando el emperador Julio César extendió el año en 445 días, haciendo comenzar el año 45 antes de Cristo el primero de enero, en el cual los magistrados comenzaban a desempeñar sus nuevos cargos. Y nosotros ya la libramos. ¡Comencemos el mes de enero pasando por el umbral de nuestra memoria y de nuestra identidad! Como dice San Pablo (1 Cor 15, 32): “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. A vivir con plenitud y alegría. ¡Paz, salud y gozo en éste 2015! Y mucho amor y amistad también. 

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