sábado, 31 de enero de 2015

Los orígenes del Valle Poniente


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Entre San Pedro y San Isidro de los Guerra, la otra banda del río situada al pie de la sierra de la Huasteca. La de tres acequias que regaban sus campos. La de grandes y fuertes mezquites, anacuas y huizaches. Parajes repletos de verdor. Ah...í donde Santa Catarina, San Pedro Garza García, la Fama, la Leona, la Huasteca y la Banda coincidían. Tierra de leyendas y de cuevas ocultas repletas de tesoros. De seres extraordinarios que se aparecían por las noches. Un río que a la mínima provocación se salía de su cauce, con lugares idóneos para el descanso y meterse a nadar. La de las fincas de gente ilustre. Un aguacatal en donde había frutas de lo más diverso y en donde la señora Consuelo Lagüera de Garza Sada sembraba y cuidaba rosales. La que solo se podía acceder por un camino al borde del río, por el vado Zaragoza en la Fama, por el vado al Blanqueo y por la Huasteca. Ahí donde donde habitaban La Barrica, La Fortaleza, San Isidro y los areneros se instalaron en la margen del río de nuestros ancestros. Y don Eugenio Garza Sada compró un derecho de paso en Los Treviño, por entre Alen y Jacuzzi para llegar al Aguacatal. Ese camino fue vendido por unos insensatos como si fuera de unos cuantos y cerró el acceso desde Díaz Ordaz hasta el Blanqueo. Ahora promocionado orgullosamente como "El Valle Poniente de Monterrey, Nuevo León". Repleto de paseos y colonias exclusivas. Con escuelas y hasta un consulado de los Estados Unidos de América. Ahora todo esto es un franja de tierra tan importante que hasta se dice que Mauricio Fernández la quiso comprar para que fuera una extensión del municipio considerado "Modelo de México". Se nos olvida que esto es también de Santa Catarina. 

jueves, 29 de enero de 2015

Los Guerra Villanueva


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Casi todos los Guerra de Santa Catarina y La Fama provienen de dos troncos familiares, los Guerra Villanueva y los Guerra de la Garza. Ambas muy extendidas y muchos de sus descendientes viven y se casaron por otros rumbos. El patriarca y fu...ndador de una dinastía tan numerosa se llama Juan Guerra Cepeda. El nació en Santa Catarina el 22 de junio de 1833. Hijo de Antonio Guerra y María de los Remedios Cepeda Arizpe. Desde muy joven se dedicó a la arriería y a la agricultura, en tiempos donde Santa Catarina sobresalía por la cantidad de trasporte en carretas y recuas de mulas que salían de Monterrey hasta otros puntos del país, preferentemente llevando piloncillo, frutas, sal y carne seca. Se casó con Nicolasa Villanueva Elizondo (1835-1901) y formaron a una familia numerosa de la cual proceden todos los Guerra del llamado barrio de Abajo o del Bolsón: Rafael, Félix, Mariano, Néstor, Guillermina, Petra, Domingo, Carmen, Jesús, Josefa, Catarino, José María, Reyes e Inés, quienes emparentaron y dieron origen a dinastías tan importantes como los Guerra Villanueva, Páez, García, de Luna, Macías, Jiménez, Martínez, Villareral entre otros más. Catarino y José María fueron alcaldes de Santa Catarina. Don Juan falleció el 27 de abril de 1914 en Santa Catarina. La tumba de los Guerra Villanueva aún existe y debemos cuidarla. Esta foto se la debo a la cortesía de doña Bertha Macías, nieta de ambos que guarda con celo y orgullo ésta imagen de don Juan y doña Nicolasa. 

miércoles, 28 de enero de 2015

El púlpito del templo parroquial de Santa Catarina


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Esta imagen correspondiente a la década de 1960 guarda especial afecto. La señora Veva Ayala me la prestó hace tiempo para incluirla en el librito que hice sobre la historia del templo parroquial. Muchos hablaban de un púlpito desde el cual el sacerdote dirigía la homilía a los feligreses. De madera finamente labrada, con su tornavoz distintivo y que quitaron por alguna razón. Lo sacaron a la intemperie hasta que se dañó y desapareció. Como suele suceder con recuerdos, a vece...s no queremos prestarlos y menos para la edición de un libro. Doña Veva no dudó, buscó entre sus casas y un día que pasé por su casa situada en la esquina de Ocampo y Zaragoza me la prestó. En primer plano sus tres hijos y una joven. Dos por cada lado instalados en sus reclinatorios y muchos arreglos florales para la conmemoración. A la izquierda don Andrés García Galván, un gran hombre trabajador, siempre sonriente y saludador quien nació allá en Nogales en 1918 y quien partió a la casa del Padre Eterno el 16 de junio de 2008. A su izquierda, del lado del corazón está doña Genoveva Ayala Téllez, nacida el 10 de marzo de 1918 en Santa Catarina. Hermana menor de don Julián y la maestra Paulita Ayala. Toda una gran dama a quien recuerdo cada vez ando por el viejo barrio. Ella se nos adelantó el 3 de abril del año 2000. Atrás de ellos una imagen de un acólito (monaguillo) con su alcancía pidiendo apoyo económico para el Seminario de Monterrey, la puerta para acceder al púlpito, la imagen de nuestra señora de la Purísima Concepción de María. Como que ya son más raras este tipo de escenas en el templo, pero de lo que si estoy seguro que las promesas matrimoniales sí son plenas y vigentes aunque a veces se nos olvida que estamos aquí gracias al amor que se tuvieron nuestros padres, abuelos, bisabuelos y así sucesivamente. 

domingo, 25 de enero de 2015

Los límites territoriales entre Santa Catarina y San Pedro Garza García


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El 26 de enero de 1894, el congreso del Estado de Nuevo León aprobó la línea limítrofe entre Santa Catarina y Garza García. Para ello colocaron una mojonera exactamente a la mitad de las dos fábricas de La Fama y La Leona. De ahí al norte hasta el pico más agudo de Las Mitras y al sur hasta un punto que llaman El Escalón, en la confluencia de dos arroyos que llaman El Potrerillo. A éste lugar le llamaron La Escondida, ahí en donde brota un manantial oculto entre las abras de la sierra. Para acceder al mismo, la familia Calderón se hizo de los terrenos y mandó construir un camino escénico que partía en La Barrica (ahora Zaragoza y Morones Prieto). A regular distancias construyeron palapas como sitio de descanso y de ahí se llegaba a un sitio pintoresco en el que aprovecharon para construir miradores en los cuales bien se podía divisar todo el paisaje. En La Escondida se hicieron muchas fiestas en donde los vecinos de San Pedro y La Fama se hermanaron en bodas, cumpleaños y despedidas. Son pocos los lugares de los cuales se puede ver en todo su esplendor y tamaño al cerro de Las Mitras. Y desde aquí la vista es inmejorable. Como siempre ha pasado en Santa Catarina para contra y daño nuestro, los límites se cambiaron en 1986. Entre esos arroyos se construyó el campus de la Universidad de Monterrey que detonó todo el crecimiento urbano y demográfico de toda ésta parte de la Sierra que una vez llevó el nombre de Hacienda de San Isidro de los Guerra. En el 2006 la UDEM se hizo de otra franja de terreno perteneciente a Santa Catarina y ahora podemos decir con orgullo que ésta institución también está en terrenos de nuestro municipio. Y Valle Poniente comienza desde aquí con rumbo a La Banda y a la Huasteca. Ojalá y no se les ocurra traspasar la boca del Potrero y cañón de Santa Catarina para ampliar la mancha urbana hasta la sierra baja. Andan los rumores muy fuertes de que traen intenciones de poblar pa´rriba del cañón de la Cueva de la Virgen. 

sábado, 24 de enero de 2015

A la memoria de don Rómulo de Luna

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina



Otro apellido tan importante para la conformación familias y social de Santa Catarina son los de Luna. Aunque algunos ya se quitaron el genitivo DE. Una de las más conocidas es la don Rómulo de Luna. Todo un prócer al que nos falta rescatar y colocar en nuestra historia municipal. Nació en Santa Catarina el 17 de febrero de 1881.Hijo de Pedro de Luna dedicado a las labores del campo y de María Expectación Martínez. Don Rómulo se dedicó al comercio y a la actividad  minera. Fue alcalde en 1933. Murió en Santa Catarina el 6 de mayo de 1966.  Don Pedro de Luna y María Expectación Martínez tuvieron por hijos a Refugio Emiliano, Victoriano, Atilano y María San Juan. Además de don Rómulo que también fundó una importante rama de los de Luna: de Luna de Luna, de Luna Rodríguez, Téllez de Luna entre otros más. Pedro de Luna tuvo otros hermanos: Concepción de Luna, jornalero, casado con Dorotea García. Un hijo llamado Victoriano se casó con Felipa Ayala, quienes residieron en La Fama. Fueron padres de Eulogio de Luna Ayala, obrero, dirigente sindical y alcalde entre 1958 y 1960. Patricio de Luna, arriero casado con María Andrea Espinoza, con dos hijos Refugio y José. Dos nietas, Socorro y Teodora de Luna, dieron origen a los Benavides Luna y Guerra de Luna. Carlos de Luna fue un empleado municipal, casado con Carlota Ayala. Un hijo José Luna Ayala. Carlos fue secretario del ayuntamiento en 1877 y 1878 y alcalde de Santa Catarina en 1884. Su hijo José de Luna estudió medicina, llegando a ser profesor y director del Colegio Civil en 1923. Mantenía un consultorio en Monterrey. Contrajo matrimonio con Esther de Luna. Murió en 1962. 

viernes, 23 de enero de 2015

Las termópilas en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En el mes de enero de 1915 corrió el rumor de que las fuerzas al mando del general carrancista Luis Gutiérrez, hermano de don Eulalio Gutiérrez, recién nombrado presidente de México por la Convención de Aguascalientes, pretendía atravesar la sierra de Arteaga hasta Santa Catarina con un contingente compuesto por 2 mil hombres, con la intención de atacar a Monterrey. Para detenerlos, el general Felipe Ángeles pidió al coronel Jesús Aguilar González y a Roberto Morelos Zaragoza (sobrino de Ignacio Zaragoza) acudieran a la entrada del Cañón de Santa Catarina, apoyados con cien hombres y dos metralletas. Esperaron al ejército de Luis Gutiérrez que al fin de cuentas no llegó. Durante la espera, le dio hambre a la fuerza villista al mando de Jesús Aguilar. Vieron a unos pastores con sus cabras, les quitaron algunas, las mataron e hicieron barbacoa con ellas; luego pidieron a las mujeres que vivían en los la Huasteca y Los Nogales para que les prepararan unas tortillas y una salsa con la que se comieron la carne de las chivas. Como no pasó nada se regresaron a Monterrey  y el general Felipe Ángeles preocupado les preguntó que habían hecho en ese tiempo. El coronel Jesús Aguilar quien era primo hermano de los Madero simplemente le dijo los carrancistas nunca se aparecieron , se la habían pasado muy bien; estaban todos llenos y contentos por la comida que la gente de la sierra les había dado. ¡A cien años de la presencia villista en Monterrey y Santa Catarina! 

jueves, 22 de enero de 2015

A la memoria del don Félix Rodríguez Góngora

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Desde hace tiempo han estado preguntando por don Félix Rodríguez Góngora. El fue alcalde de Santa Catarina, se dedicó a la agricultura y a formar una familia de personas dedicadas al trabajo. Don Félix nació en la Congregación de La Huasteca el 29 de julio de 1881 en Santa Catarina, N.L. Fueron sus padres Damián Rodríguez y Rafaela Góngora García, vecinos del poblado de la Huasteca. Cursó sólo hasta cuarto año de primaria, pues desde temprana edad se dedicó a las labores del campo. Contrajo matrimonio con María Luisa Hernández Monsiváis del rancho de Las Escaleras el 20 de septiembre de 1912. Fue alcalde de Santa Catarina en 1915, 1918,1919,1935 y 1936. Durante su primer ejercicio al frente de la comunidad de Santa Catarina, se enfrentó a varios problemas derivados por la presencia de tropas carrancistas que incendiaron el palacio municipal en 1915. Durante su gestión en 1935 mandó pintar las fachadas de las casas, que se construyeran bardas en los lotes baldíos de todas las localidades, emparejar las calles de Hidalgo y Juárez en la Fama, así como el camino a la Huasteca. Se preocupó por la salud pública al solicitar la limpieza de las acequias y norias, para evitar contagios de paludismo. Fijó los salarios que los trabajadores debían recibir en el municipio y dotó de agua potable a la población al construir una tubería desde Las Anacuas. También apoyó la construcción de escuelas en El Rodeo y el Pajonal y la ampliación de la escuela Benito Juárez de la Fama. Murió el 3 de febrero de 1962 en Santa Catarina. Un personaje al cual debemos recordar con el nombre de alguna calle, escuela o institución pública municipal. Solo una biblioteca en la colonia Echeverría y espero que aún la tengan en funcionamiento. 

miércoles, 21 de enero de 2015

La familia Medrano

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


A principios del siglo XX llegó la familia de Norberto Medrano y Amada Martínez procedente de Moctezuma, San Luis Potosí para asentarse en Santa Catarina. Ellos se quedaron a vivir en terrenos aledaños al templo parroquial. Fueron muchos Medrano pero sobresalen dos en la historia de Santa Catarina: Gabino que fue un comerciante y Viviano que se hizo maestro. El primero nació en Moctezuma, San Luis Potosí en 1891. Aquí contrajo matrimonio con María Martínez Padilla, hija de don Serapio Martínez Ayala. Elaboraba dulces de leche, quesos y lactinas en su negocio llamado La Lactina, alcanzando gran popularidad en el ámbito regional y nacional. Murió en Santa Catarina el 16 de enero de 1971. Viviano Medrano fue un gran educador. Nació en Moctezuma, San Luis Potosí el 2 de diciembre de 1893. Cursó la primaria en Santa Catarina y la normal de Monterrey de 1909 a 1913. Fue profesor de varios establecimientos públicos y privados en el noroeste del país. En Nuevo León atendió escuelas en Santiago, Apodaca y Monterrey. En Apodaca conoció a su esposa Esther González Garza.  Fue inspector federal de educación en Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Zacatecas. Ejerció su magisterio durante 42 años. Murió el 16 de julio de 1970 en Santa Catarina. Autor de “Vida y obra del ilustre Moisés Sáenz” publicado en 1962. La biblioteca de La Fama lleva su nombre en su honor. En ésta foto aparecen Gabino Medrano y Pepe Elizondo, papá de Carolina y Juanita Elizondo. 

martes, 20 de enero de 2015

La casa del Campesino de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Alguna vez los habitantes de Santa Catarina se dedicaron a las labores del campo. Eran campesinos, jornaleros, jarcieros, leñadores, repartidores de agua, medieros y demás oficios que ya desaparecieron. Por eso la administración municipal de Fidel Ayala Rodríguez (1964-1966) decidió la construcción de una casa para el campesino; allá en la esquina de Abasolo y Colón. Ahí mantenían sus reuniones aquellos que laboraban en la madre tierra y hasta muchos de ellos se asentaron en sus alrededores. Llegaron de El Pajonal, Canoas, Santa Cruz, Los Llanitos, San Antonio de la Osamenta, del Tunalillo y otros sitios más. Por eso al barrio se le conocía como de la Sierra Madre y otros en tono de broma se referían al mismo como de El Pujido, porque debían recorrer cuesta arriba para llegar a sus propiedades. La gente que se reunía ahí pasó a mejor vida. Gradualmente Santa Catarina se hizo con obreros, profesionistas, amas de casa y comerciantes. Entonces Tere García dispuso que dejaran ahí una biblioteca a la que llamaron José Joaquín de Mier y Noriega, en honor al papá de fray Servando Teresa de Mier, aquel ilustre insurgente. De pronto se les olvidó dar el mantenimiento requerido y el techo se colapsó, cayendo encima de los libros y material de consulta. Todo se dañó. Posiblemente era la única biblioteca dentro de la cabecera municipal. Ahora luce en el olvido esperando a que nuestros (pre) candidatos ofrezcan planes para su rescate y promoción. Por cierto, quien más o menos dijo: "Quieren cerrar cárceles, abran escuelas y bibliotecas". 

lunes, 19 de enero de 2015

El Banco de Comercio, la sucursal Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En la década de 1960 se abrió la primera sucursal bancaria de Santa Catarina, correspondiente al entonces Banco de Comercio, actual BBVA Bancomer. El banco fue establecido en 1932 por Manuel Espinosa Yglesias en la ciudad de México. En los siguientes veinticinco años se fundaron treinta y cuatro bancos regionales en la república mexicana para formar el Sistema de Bancos de Comercio. Aquí en Santa Catarina, la sucursal quedó sobre la antigua carretera a Saltillo, llamada Manue...l Ordóñez, entre el señorío de la acequia y la calle Hidalgo, enfrente de la parada de camiones de los trasportes Monterrey-Saltillo mejor conocida como La Lactina. En esa sucursal comenzaron a trabajar algunas jóvenes santacatarinenses como cajeras y atendiendo a los clientes, quienes habían estudiado para secretarias o contador privado. El 1 de septiembre de 1982, Bancomer fue nacionalizado por José López Portillo. Y es cuando comienzan a construir la nueva sucursal bancaria situada por la misma calle pero colindando con el DIF y la calle de la acequia que después llamaron Librado García. En el 2000 fue comprado por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA). Recuerdo que siendo alumno de la primaria Edelmiro Rangel, acudían personas del banco para promover un proyecto de “ahorro escolar”. Quien ahorraba desde un peso se le entregaba a la maestra y esta lo anotaba en una libreta. Los maestros depositaban el monto y al fin de cursos entregaban la cantidad ahorrada. 

domingo, 18 de enero de 2015

Las colonias Norberto Aguirre y la Pío X de Santa Catarina


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Allá por donde estaban los antiguos temporales, al norte de lo que fue la hacienda del Molino y delimitado por la vía del tren y el arroyo del Obispo; para mejores señas atrás del panteón San Juan y la acequia. A fines de la década de 1960... y principios de 1970 comenzó a poblarse la parte norte de la cabecera municipal con dos colonias. Una de ellas llamada Norberto Aguirre y la otra Pío X. La colonia Norberto Aguirre lleva el nombre en honor a un político mexicano especializado en asuntos y problemas del campo. Nacido en 1905 en Pinotepa Nacional, Oaxaca y falleció en la ciudad de México en 1993. Participó en la distribución de tierras a los campesinos, rector de la Universidad de Sonora y secretario de Agricultura entre 1964 y 1970 y el otro en honor al papa Pío X que guío los destinos de la Iglesia de 1903 a 1914 y fuera llevado a los altares en 1954. Las dos colonias quedaron en los alrededores del panteón. Una al norte y la otra al oriente. La gente que llegó procedente de muchos lugares, batallaron para los accesos. Debían atravesar la carretera a Saltillo, la acequia y varios arroyos. En 1972 se construyó un puente para unir a la colonia Norberto Aguirre con el camino que pasaba por el viejo panteón San Juan de Santa Catarina. Por eso cuando construyeron la carretera Monterrey-Saltillo, el acceso al panteón quedó bloqueado a tal grado que comenzaron a pasar por un túnel situado al lado del tramo de la acequia El Molino. Un paralelismo comparable a la muerte y la vida eterna: para llegar a la última morada se debe atravesar por un túnel y así llegar a la última morada. La primera vez que visité éstas colonias fue en 1974 con el padre Héctor Valenzuela, para unas exequias de una niña que fue atropellada cuando intentaba cruzar la vía. Ahora más colonias y una zona industrial y un mercado de abastos que ha sufrido para sostenerse. 

sábado, 17 de enero de 2015

El agua y los manantiales que se perdieron...

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Aunque había mucha agua, regularmente se batallaba para el suministro de agua potable para la población. Existían pozos, pero algunos con agua no apta para el consumo humano. Algunos tomaban el agua de las acequias pero no era recomendable pues la gente acostumbraba bañarse en ellas. Siempre tenían problemas con vacas, burros y caballos o algunos otros animalitos y plantas que ensuciaban el agua del señorío de la acequia. Incluso en 1878 se decidió llevar agua desde un punto conocido como El Alamar, cercano a donde está la casa del médico Eduardo Aguirre Pequeño. Parte del agua se llevó por la acequia del Molino pero aun mantenían problemas de suciedad. Fue hasta 1937 cuando a iniciativa de general Miguel Z. Martínez, entonces diputado federal por Nuevo León, se decidió hacer dos pozos en un sitio llamado Las Anacuas. Se colocó la tubería necesaria, se construyeron cuatro tanques de almacenamiento, uno en la calle 10 de Mayo con Manuel Ordóñez, otro atrás del monumento a Morazán, uno en la plazoleta de la Reforma y uno en la plaza de Santa Catarina. En casi todas las esquinas colocaron unas mojoneras con llaves colectivas. Desde 1967 hay servicio de agua potable en la población y los pozos de agua de las Anacuas fueron destruidos cuando hicieron los tramos de la autopista. Aquí parte del túnel que dañaron y desaparecieron recientemente.

viernes, 16 de enero de 2015

Agua que no has de beber…

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Para el alcalde de 1878 el agua no era de buena calidad para el consumo humano. En consecuencia informaba que “los primitivos fundadores de Santa Catarina guiándose únicamente por la proximidad a el agua sin atender al porvenir, se situaron al lado arriba o poniente de la acequia más alta que corre de sur a norte, la población que comprende una extensión de más de media legua, como se ha dicho al lado de arriba de la mencionada acequia, de donde hace todos sus usos y más arriba de la población se tiran todos los animales muertos, algunos de ellos envenenados y cuantas inmundicias conviene arrojar fuera de la población”. La acequia tenía infinidad de árboles en ambos bordes donde crecían todo tipo de plantas, inclusive algunas de ellas venenosas. Aunque la limpiaban seguido y le quitan muchas raíces y camotes de lampazos, crecen pronto y tocan el agua, ocasionando su suciedad. Los animales bebían y hacían sus necesidades, se bañaban todo tipo de personas, algunas de ellas enfermas que venían de Monterrey y ocasionaban enfermedades graves para la población. Habían intentado hacer norias y pozos; pero el abasto era poco ante la necesidad creciente del vecindario. Decidieron traer el agua de un manantial conocido como El Alamar, atrás de la boca del Potrero de Santa Catarina. Entonces se construiría una presa en la Hacienda de Buentellos (actual Huasteca) y de ahí trasladarla en acequias hasta el panteón municipal. El agua de esos manantiales aún existe y no se le da el uso adecuado. El Alamar estaba en terrenos que pertenecieron al Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, cercano a un sitio que ahora llaman La Colorada. 

jueves, 15 de enero de 2015

Las acequias de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

¿Quién recuerda a las acequias? Afortunadamente aun quedan  pueblos que mantienen su sistema de riegos a través de las acequias. Yo creo que casi todos las tuvieron pero debieron ceder ante el avance modernizador y al desvío del agua para usos domésticos e industriales, en vez del regadío y distribución del agua para los que fueron hechos. Aún tienen distribución de agua en García, Lampazos de Naranjo y Sabinas Hidalgo. Y Santa Catarina también las  tuvo desde el siglo XVII cuando se abrieron tres acequias derivada de una sola a la que llamaron la Acequia Madre: la de Arriba conocida como de los García, la de “En Medio” o de la Capellanía y la de Abajo.  En 1789 abrieron una acequia especial para trasladar el agua hacia Monterrey. La hacienda de Santa Catalina quedó repartida en muchos dueños pero como todos alegaban el mismo origen y tronco familiar; en consecuencia se constituyó a mediados del siglo XIX la Comunidad de Accionistas de Santa Catarina que mantenía el control y el horario de las horas de agua a repartir en cada una de las tierras. De la Sierra Madre rumbo a San Isidro de los Guerra había tres acequias, una de las cuales llegaba hasta San Pedro. La acequia que atravesaba la cabecera municipal se llamaba del Molino pues mantenía una rueda que se movía con el agua y además regaba las tierras de todo el Barrio de Abajo o del Bolsón. Las acequias eran consideras territorios comunes y en consecuencia debían respetar su Señorío: tres metros hacia abajo y dos arriba. Había algunos puntos donde el excedente regaba tierras en la Huasteca, el Lechugal y los Arredondo: en la Culebra, en el Tablón situado en donde ahora está la calle Corregidora y otro a la altura de Bancomer. En donde está la calle Vidaurri había un repartidero al que conocían como el paso de los Soldados y más abajo el famoso Aguaje. La acequia dejó de llevar agua en 1974. Los que pudieron se quedaron con terrenos pertenecientes al Señorío y en 1996 a la calle que se abrió se le llamó con justa razón Librado García Ayala. 

martes, 13 de enero de 2015

¿Y cada cuándo cae nieve o sufrimos heladas?


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

En 1894 Nuevo León resiente “la peor nevada de su historia” con una capa de nieve de 80 centímetros de altura dejando incomunicado a toda la entidad. El siglo XX trajo nevadas memorables para la población. El 28 de diciembre de 1925 cayó una nevada con 5 grados bajo cero. El 20 de diciembre de 1927, una nevada ligera con 5 grados bajo cero. Las del 8 y 9 de febrero de 1933 con menos de 4 grados bajo cero. El 30 de enero de 1949 se tuvo una temperatura de 7 grados bajo cero, creando problemas en carreteras y daños a la agricultura con 3 centímetros de nieve. El 31 de diciembre de 1950 y el 31 de enero de 1951 que destruyó muchísimos árboles preferentemente de cítricos lo cual trajo una plaga conocida como de “la mosca prieta” afectando la producción naranjera de municipios de la zona citrícola. El 9 de enero de 1967 muchos municipios amanecieron con una capa de nieve de casi medio metro de alto, dejando incomunicado a Monterrey con los municipios circundantes. En diciembre de 1983 tuvimos temperaturas de 10 grados bajo cero que se dejaron sentir en algunas regiones de Nuevo León durante la Nochebuena. La helada duró 72 horas con un saldo de 50 muertos y muchos afectados. El 5 de febrero de 1989 llegó el llamado “Expreso de Alaska”, con temperaturas de 4 grados bajo cero. La onda gélida dejó un saldo de 20 muertos y muchos damnificados. Muchas tuberías y medidores de agua rotos a tal grado que parecían fuentes congeladas. Los motores y ventanas de los vehículos se dañaron. Desde entonces la gente tomó la costumbre de taparlos, incluyendo a los medidores de gas. Muchos árboles se secaron por completo pero nos dio por sembrar ficus por todos lados. La presión del gas disminuyó considerablemente debido a la gran demanda y apenas salía una llamita en los calentadores. El 11 y 12 de diciembre de 1997; enero del 2004, el 23 de diciembre de 2005 y recientemente las heladas el 4 de febrero del 2011 que destruyeron los ficus existentes. Dicen que nuestro planeta sufre los problemas del sobrecalentamiento global. Para otros es todo lo contrario. En realidad vamos a una era glacial y por ello los climas más extremos se presentan. Sequías en el verano y lluvias y heladas entre el otoño y el invierno. La Tierra indudablemente nos está cobrando las facturas, pues evidentemente hace unos 20 años pasaban décadas para que se presentaran lluvias o nevadas y ahora cada año las tenemos. 

lunes, 12 de enero de 2015

Los frentes fríos y heladas en la región


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Contrario al registro de lluvias torrenciales y sus consecuentes inundaciones, tenemos pocas referencias respecto a las heladas y nevadas en Nuevo León. Alonso de León señala a mediados del siglo XVII, acerca de la calidad del clima de la región: “tiene invierno y verano, y éstos con tanto extremo, que el uno es demasiado de frío, y el otro en extremo caliente. Hiela por noviembre, bien; febrero y marzo, mejor. Nieva por diciembre y enero, a veces tanto, que quedan un día entero los campos colgados de los árboles; y en las sierras dura por más de dos meses, en algunas partes, las fuerzas de las aguas”. Continúa: “los aires más ordinarios que corren son dos: en el invierno, norte muy frío; de marzo a octubre, sur, y corre desde medio día hasta la madrugada”. Los integrantes de la comisión de límites encabezada por Manuel Mier y Terán, formada por botánicos y geógrafos como Rafael Shovell, Luis Berlandier y José María Sánchez, pasaron la noche del 6 de enero en Santa Catarina, llegando a Monterrey al día siguiente, para marcharse el 21 de enero de 1828. De acuerdo a sus informes, Monterrey por estar situada al pie de la Sierra Madre, con poca altura respecto a Saltillo; "provoca mucho calor en el verano y todo lo contrario en el invierno, especialmente “pues desatados los vientos del noroeste, penetran la población sin obstáculo alguno” (sic). Destacan el clima de Monterrey como desagradable por su excesivo calor y “de pronto, un viento del norte cubrió el cielo con nubes, llegaron las lloviznas y la temperatura bajó considerablemente” (sic). También Manuel Payno consideró al clima de la región como extremoso, haciendo más calor incluso en el otoño. Hasta Alfonso Reyes se refirió al clima en su poema Romance de Monterrey: “pues sufres a descompás, lluvia y sol, calor y frío y mojados los inviernos y resecos los estíos” (sic).

domingo, 11 de enero de 2015

La nevada de enero de 1967

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Debemos diferenciar entre la caída de granizo, aguanieve, una helada y de las nevadas. El granizo puede caer de pronto y no le importa si hace calor o frío. Las otras tres si deben esperar temperaturas al punto de congelamiento. Los antiguos denominaban con diversos nombres a las diversas precipitaciones de nieve y aguanieve. Antes decían "está grageando” para referirse a la gragea, minúsculas gotas de agua congelada similares a las grageas de dulce. “Está candelillando" para designar a la candelilla formada por moléculas de agua que se congelan en las plantas y por la acción del viento forman pequeños carámbanos de hielo y la plumilla a la nieve muy fina barrida por el viento y de poca duración. Para que caiga la nieve se requiere de la lluvia, porque si es llovizna no se forman los copos. Por lo que solo se acumula el hielo en la superficie. Cuando tenemos una temperatura entre los 3  y 1 grados, con esas condiciones de lluvia se forma el "aguanieve" pues no hay condiciones de frío y humedad en la altura. En la madrugada del lunes 9 de enero de 1967, la temperatura llegó a los  a los 5 grados bajo cero;  duró aproximadamente unas ocho horas y dejó una capa de nieve entre 30 y 60 centímetros. En fotos alusivas se ven los árboles, casas y vehículos cubiertos en un blanco intenso. La gente desafió con curiosidad el fenómeno climatológico-ambiental. Salieron a jugar, a hacer monos de nieve, a decorar los pisos, a arrancar las gotas de agua que se habían congelado. 

sábado, 10 de enero de 2015

Si no te gusta el clima, regresa en una hora...

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Dicen que el clima de Monterrey y sus alrededores es estable. Siempre extremoso, hace un calorón o hace un frío muy severo que nos hacen pasar algunas inclemencias por parte de la temperatura.  Es extraño pero para efectos geográficos, climatológicos, económicos y hasta turísticos, se dice que la temperatura promedio en la región es de 22 o 23 grados. Bueno, si sumamos la máxima temperatura que hace en el verano; por decir 46 grados y la más baja en el año, ocurrida en Monterrey que regularmente llega a 0 grados,  las dividimos y con eso obtienen el promedio similar al clima que tienen en Cuernavaca. Aun y cuando tenemos inviernos muy fríos, rara vez cae nieve, aguanieve o una helada destructiva. Alonso de León en sus crónicas nos advierte de nevadas por diciembre y enero, a veces hasta un día entero. Donde si vemos algunos puntos blancos son en nuestras montañas, preferentemente se dan en la Sierra Madre, El Fraile, La Silla y en Las Mitras. Pero reitero, aunque bajen mucho las temperaturas hasta el punto de congelamiento, es raro cuando cae nieve en la zona metropolitana de Nuevo León. Estos fenómenos climatológico-ambientales preferentemente se dan en las zonas altas. Incluso hasta tenemos dos montañas que se ven nevadas durante el periodo invernal: el cerro del Potosí en Galeana y San Antonio de la Peña Nevada, entre Aramberri y Zaragoza, en el sur del estado. Precisamente el insigne sabio y humanista, el doctor Gonzalitos,  atribuye el clima a la existencia de tres zonas: las tierras altas del sur son templadas, las tierras bajas al norte son cálidas y las áreas al pie de las montañas en las cuales se dan todo tipo de climas según la mayor o menor altura de sus valles. 

viernes, 9 de enero de 2015

El Club de Leones de Santa Catarina


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En 1961 un grupo de ciudadanos ilustres conformaron la creación del club de leones de Santa Catarina. Al principio sesionaron en casas particulares y aprovechando que un miembro estaba en la alcaldía, don Librado García Ayala, consiguió en comodato al inmueble para tenerlo como sede y cueva de los leones de Santa Catarina y hasta 1996 se utilizó como centro social. Ahí sesionaban periódicamente, coronaban a la reina, hacían sus actividades altruistas, rentaban el espacio para bodas y quinceaños o para bailes y con ello mantenían el inmueble y de paso conseguían recursos que destinaban al beneficio social. Otro de sus miembros era Manuel Frías García quien realizó un mural en 1966 que reproduce a una familia de leones afuera de una cueva situada entre las principales montañas del antiguo valle de Santa Catarina de la Nueva Extremadura. Poco a poco los miembros se retiraron. Quedaron pocos y con esfuerzos mantenían sus tareas. De pronto una persona que llegó a ser alcalde de Santa Catarina entre 1997 y 2000, pretendió quedarse con el inmueble para darle una vocación cultural o social. Comenzó un juicio legal que dio la razón a los pocos leones que quedaban. Al no conseguirlo, cerró prácticamente los accesos al sitio. Hace unos cinco años, alumnos de la carrera de arquitectura de la UDEM llegaron con la intención de rescatarlo junto con el castillo. Otra vez, un par de funcionarios muy cultos e instruidos no entendieron el alcance de sus cargos y no los apoyaron. Los estudiantes y un servidor acudimos a ver el monumento y vimos a un grupo de señoras que hacían ejercicio. Cuando vieron el estado que tanto el castillo como el monumento tenían (completamente alejados de su vocación original) decidieron no regresar. Tal vez negociando o platicando entre autoridades y quienes se quedaron legalmente con el edificio, hubieran conseguido destinarlo para un espacio de promoción cultural y desarrollo comunitario. 

jueves, 8 de enero de 2015

¿Y dónde quedó la cabeza de Platón Sánchez?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Haciendo un recuento para que no se pierdan: el monumento a Morazán se hizo en un sitio en donde alguna vez se pensó construir un templo dedicado a nuestra señora de Guadalupe, a mediados del siglo XIX. Por alguna razón no se concluyó. Ya en la década de 1940, tanto a las autoridades de Santa Catarina como a la iniciativa de ciudadanos e inversionistas distinguidos, se les ocurrió preparar el inmueble para un museo latinoamericano. Y como el principal promotor era cónsul de Honduras en Monterrey, pensaron honrar la memoria del general Francisco Morazán, padre de la unidad centroamericana el cual fue inaugurado en 1944. Y de paso promover las relaciones entre México con Centro América. Trajeron los restos de Platón Sánchez hace 70 años y ahí los dejaron pues lamentablemente el edificio quedó en desuso. Con el paso del tiempo, comenzaron las leyendas y supersticiones; mucha gente pensó que había dinero o algún tesoro en el interior. Comenzaron a excavar dañando los muros, el piso y la cimentación; además profanaron la urna que contenía los restos de Platón Sánchez. El gobierno de Veracruz al darse cuenta del total descuido, hizo los trámites necesarios para llevarse los restos de Platón Sánchez en 1954. Para evitar problemas el cabildo de Santa Catarina aprobó la devolución de la urna y se las mandó. Al poco tiempo, el gobierno de Veracruz solicitó que también mandaran el cráneo faltante de Platón Sánchez. Nunca encontraron el cráneo, algún buscador de tesoros se lo llevó. 

miércoles, 7 de enero de 2015

El sitio que fue la última morada de un héroe

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Entre Platón Sánchez y Francisco Morazán. Parecen nombres de calles, pero más bien me refiero a dos héroes cuya memoria quedó enlazada en un edificio situado en Santa Catarina, el cual fue restaurado con la intención de establecer en él un pequeño museo latinoamericano. Para lo cual trajeron los restos del coronel Rafael Platón Sánchez Meraz quien nació en la hacienda del Capadero, hoy Platón Sánchez,  Veracruz el  15 de octubre de 1831. Participó en la batalla de Puebla y luego presidió el consejo de Guerra que sentenció a muerte a Maximiliano de Habsburgo,  Miguel Miramón y Tomás Mejía. Fue asesinado por sus propios soldados que se habían sublevado en contra del gobierno de  Benito Juárez en  Galeana, Nuevo León, el  30 de noviembre de 1867. Los restos permanecían en la hacienda del Refugio de Galeana. El historiador Apolinar Núñez de León le comunicó al Ing. Manuel de León Arratia, entonces cónsul honorario de Honduras, del olvido en que se tenía a los restos mortales. Formó un comité integrado por Benjamín Salinas, Joel Rocha, Nicolás Rodríguez, Manuel Martínez, José Calderón, Domingo Zorrilla, Rómulo Garza, Hernán Sada e Ignacio Santos, quienes hicieron gestiones para trasladar los restos de Platón Sánchez; por lo que creyeron idóneo instalarlos en el monumento a Morazán. El 3 de octubre de 1943 llegó la urna con los restos de Platón Sánchez a Santa Catarina. Para recibirla con los honores respectivos, el cabildo encabezado por Fidel Ayala Jiménez hizo una guardia de honor para luego hacer un desfile y se hizo un simulacro de guerra en los alrededores. Había cerca de 600 personas. En donde alguna vez estuvieron los restos de un héroe, hoy enseñan zumba. 

martes, 6 de enero de 2015

El monumento a Morazán

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


En el edificio encontramos algunos rasgos con cierta influencia de art decó, con detalles prehispánicos, como caballeros águila con sus escudos. En la parte central que mira al sur, sobresale una torre con tres cuerpos. En la sección inferior de la misma está la placa conmemorativa con los siguientes datos: Un 20 de noviembre de 1944 con el auspicio del comité encabezado por el Ing. Manuel de León Arratia, el entonces gobernador del estado Arturo B. de la Garza y el respectivo cabildo de Santa Catarina, inauguraron el monumento al general Francisco Morazán para estrechar los lazos de hermandad entre México y los países centroamericanos. Por eso la placa tiene la inscripción “Al libertador, el Gral. Francisco Morazán, fundador y mártir de la Confederación Centroamericana. En ocasión al primer centenario de su sacrificio, le dedican éste monumento los Señores Presidentes de México, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. A iniciativa del Ing. Manuel de León Arratia, Presidente del Patronato realizador de la obra”. Francisco Morazán nació en Tegucigalpa, Honduras en 1792. Jefe del estado mayor de Honduras de 1827 a 1828, presidió y promovió la federación centroamericana entre 1830 a 1840 y gobernó Costa Rica en 1842 hasta que fue derrocado y fusilado ese año. Por ello en la parte central de la torre hay un escudo relacionado los países centroamericanos y en la parte superior una columna que sostiene una reja. 

lunes, 5 de enero de 2015

El primer museo de historia en Nuevo León


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

¿Sabían ustedes que el primer museo de historia de Nuevo León estuvo en Santa Catarina? ¿Saben ustedes la existencia de un monumento en Santa Catarina dedicado al padre de la unidad centroamericana? Efectivamente, el primer intento para establecer el museo de historia en Nuevo León se planeó y hasta fue inaugurado en Santa Catarina. Los muros del edificio se construyeron a mediados del siglo XIX con la intención de dedicarlo como un templo en honor a nuestra señora de Guadalupe. Por alguna razón el lugar de culto religioso no fue concluido. Con el correr del tiempo y gracias a las gestiones del Ing. Manuel de León Arratia, se dispuso construir un monumento a Morazán y que las instalaciones sirvieran para un museo. Para ubicar al monumento al general Morazán, el cual se podía ver desde la carretera a Saltillo sobre una loma situada a poco más de un kilómetro partiendo de la plaza principal de Santa Catarina. El terreno mide tiene una extensión de 49,55 metros de frente por 67,30 de fondo, con una superficie total de 3,334.72 metros cuadrados. Los muros son de sillar y durante mucho tiempo no contaba con un techo por eso le añadieron uno de concreto. El edificio tiene de lado 9.60 metros por 28.60 metros de frente. En la fachada principal está el monumento al general Francisco Morazán desde 1943 y a partir de 1961 lo habilitaron como la cueva del club de leones de Santa Catarina. 

domingo, 4 de enero de 2015

El kiosco que tumbaron

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Hubo una vez un kiosco tan bonito, tal vez no excelso ni majestuoso; pero nos invitaba a jugar, a subir en el. Desde ahí teníamos una visión y perspectiva de nuestra tierra, de nuestra plaza, de nuestras montañas. En el corazón de la plaza de la Constitución de Santa Catarina, existía una construcción de dos niveles a la que la gente del lugar cariñosamente conocía como el kiosco. Fue construido entre 1942 y 1943, utilizándose cinco toneladas de cemento gris, cascajo, piedra, fierro corrugado de la ya desaparecida fundidora Monterrey, varillas y tuberías como pasamanos, que al tocarlos por la noche daban toquecitos;  siendo el jefe de la obra don Juan Jiménez. En un informe de gobierno de Fidel Ayala, se le describe como “moderno”. Para su edificación se contó con un donativo de 10,000 pesos del entonces presidente Manuel Ávila Camacho y otro tanto del gobernador Arturo B. de la Garza.  Una vez concluida la obra hicieron los andadores y le colocaron  unos faroles que habían estado en la plaza Zaragoza. El kiosco era de una estructura parecida a la de un hongo en la que amenizaban los domingos las orquestas El Modelo de Fidel Ayala, la de Pepe Sandoval o la banda municipal a cargo del maestro Juan Manzanares. Los jóvenes osados y traviesos hacían enojar a un señor a quien llamaban Chito, un hombre con alma de niño. Este los perseguía para asustarlos. Ya cuando llegaba al segundo nivel, los güercos saltaban hasta el primer nivel. O también desde ahí hacían travesuras. Arrojaban naranjas agrias y eso desataba una verdadera batalla campal que solo se detenía cuando los policías salían de la presidencia municipal.  Desgraciadamente con los trabajos de remodelación de la plaza fue tirado en 1977. La gente de Santa se alejó de su plaza y muchos hasta de su tierra para nunca más volver. Solo dejaron el viejo kiosco en sus recuerdos y en sus corazones. 

sábado, 3 de enero de 2015

La plaza como lugar de búsqueda, encuentro y reencuentro


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


¿Fuiste a la plaza a sacar agua?, ¿a pasear como manecillas locas?, ¿a ver si pegaba el chicle? ¿o a echar taco de ojo? Como en las moliendas y molinos antiguos, los burros, machos o mulas que daban vuelta y vuelta para sacar agua del pozo.... O a dar la vuelta por la derecha mientras las muchachas lo hacían en sentido contrario. O por que los muchachos en edad de merecer buscaban encontrar novia quien luego fuera su amada. Lo cierto es que los jóvenes daban la vuelta por la parte de afuera para encontrarse de frente con el grupo de muchachas que salían de misa para pasear por la plaza. Había intercambios de miradas, risas discretas y señales de esperanza, llenas de inocencia y sinceridad en la que las palabras salían sobrando. La plaza perdió la parte poniente al extenderse hasta el palacio en 1977. Luego les dio por hacer una gran plaza pero al estilo “Santa”. Cerraron la calle Hidalgo entre 1996 y 1998. En lugar de hacer recorridos a pie entre los 1970 y 1990 los muchachos ya motorizados lo hacían en vehículo. Era cuando se hacían los “domingos populares” en la plaza aprovechando la gente que salía del templo. El corazón cívico e histórico de Santa Catarina fue desplazado por el gran centro comercial allá por el Paseo Santa Catarina, o por galerías, Soriana San Pedro, por San Agustín… 200 años repletos de historia que no respetan, no consideran, no defienden y no conocen: el templo, la plaza, la casa donde durmió Juárez y el kiosco. Dicen que la distancia es como el viento…

viernes, 2 de enero de 2015

El restaurante Acapulco de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Ya terminada la plaza de La Constitución en 1943, don Rodolfo Páez y su señora la maestra Chita Villaseñor solicitaron una porción para establecer un restaurante al que llamaron “Acapulco”. Ya en la década de 1960 fue atendido por una familia que llegó de Montemorelos a la que pertenecía la señora Amparo Leyva. El negocio dejó de funcionar y con la construcción de la nueva plaza en 1977 la dejaron como biblioteca. Entre 1983 y 1985 sede del DIF Municipal y con Mario Salazar otra vez biblioteca. Con la señora Tere García de Sepúlveda (1988-1990) estas instalaciones sirvieron como centro cultural. Al hacerse la remodelación la quitaron. Yo alcancé a conocerla y esta foto corresponde a 1969, creo que la tomó el arquitecto Toño Páez. Desde ahí les puedo describir los negocios y casas existentes en los alrededores de la plaza en la década de 1970: Por la calle Zaragoza: el palacio, la casa de los Páez Villaseñor, la oficina de Agua y Drenaje, en la esquina la revistería Leo, enfrente una panadería y en la esquina de Juárez y Zaragoza la tienda de José María Guerra y luego atendida por Bruno García, una casa de la familia Guerra, la nevería Aries, la casa de los Páez Garza, el Swami que atendía Abraham, la cantina El Parral de don Alejo Villenueva. En la esquina de Juárez e Hidalgo el consultorio del médico Chano Arizpe y la casa donde vivieron Catita y la maestra Julia, hermanas de los sacerdotes Cayetano Vázquez y Chuy Garza Guerra. Por Hidalgo el templo y la casa donde se hospedó Juárez, en la esquina la peluquería de Lolo Rivera. En frente, en Hidalgo y Manuel Ordóñez las cantinas de don Toño Valerio, La Feria de las Flores y la Cuauhtémoc de los Martínez Villanueva. Una casa en donde habitaron los Sayavedra Medrano, el cine terraza de don Marcos Jiménez y en donde estuvo una disco que se llamó La Guerra de las Galaxias, luego la Tienda Grande y la cantina de un señor a quien apodaban “El Chaparro”. Sobre Zaragoza y Manuel Ordóñez la botica de don Manuel Martínez Padilla. En la esquina la carnicería de Manuel García a quien con todo respeto apodaban El Mofle y en seguida la casa que perteneció a don Fortunato Rodríguez y en la cual habitaba una señora de nombre Carmela, que cobraba pensiones a quienes vivían ahí. Todo está tan presente y tan vivo como si aún estuviera todo vigente. 

jueves, 1 de enero de 2015

La plaza del pueblo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El 1 de enero de 1943 el cabildo de Santa Catarina presidido por don Fidel Ayala Jiménez, inauguró la plaza principal; también llamada de la Constitución en honor a las Cortes de Cádiz de 1812. Ese día hubo fiesta en el lugar y la gente acudió a festejar y a reencontrarse. Hubo piñatas y bolsitas con dulces y cacahuates que la entonces primera dama doña Cira Rodríguez de Ayala preparó para los niños. Luego hubo baile en la plaza en donde alternaron las orquestas de Pepe Sandoval y la orquesta del Recuerdo del propio don Fidel. Al atardecer prendieron los faroles que una vez estuvieron en la plaza Zaragoza de Monterrey. La kermesse comenzó con sus comidas y diversiones. Para construir esta obra debieron nivelar el terreno y quedaron unas gradas en frente de la parroquia. También hicieron el majestuoso kiosco y una fuente-pileta para regar los árboles y fuera refugio de unos patos. Santa Catarina nunca tuvo plaza en forma. Era una explanada con unos cuantos árboles y ahora don Fidel Ayala entregaba una al pueblo que lo vio nacer. Los principales comerciantes de la localidad y algunos santacatarinenses ilustres pagaron las bancas. Desde entonces la plaza fue lugar de encuentro y reunión de niños que acudieron a jugar en sus andadores, de jóvenes y muchachas que vieron aquí el primer amor y otros que si lo consolidaron en el templo parroquial; como de personas que iban a platicar y a saludarse. La plaza luce hoy sin vida y hasta fría, obscura. El corazón cívico de Santa Catarina se trasladó a los centros comerciales de Plaza Santa Catarina. La plaza la destruyeron en 1977, las bancas y los faroles pararon a las fincas de descanso de los ilustres funcionarios que vinieron a servirse y no a servir al pueblo. Es que no lo sienten como uno que es de aquí y jugó en esa plaza que la modernidad y el proceso de fusión metropolitana nos quitó.

Enero: la puerta del año

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Y llegó el mes de Enero y con ello comenzamos el año. Es una palabra derivada del latín “januarios” que significa la puerta del año, pero también está relacionada con Jano, el dios romano de las puertas, los umbrales y los puentes. Se le representaba con las caras contra opuestas, porque con cada una de ellas podía ver el pasado y predecir el futuro. Con una veía al año que se iba y con la otra puesta en el porvenir. En consecuencia, los romanos le dedicaron el primer mes del año. Jano regía lo pasado y lo futuro y poseía en su honor doce altares, correspondientes a uno por mes, además de un gran templo que se cerraba cuando no había guerra. Para honrarlo, la gente estrenaba ropa, los maridos regalaban dinero a sus mujeres, procuraban iniciar el año con monedas en sus bolsillos como señal de que no faltara en el resto del año y se cruzaba los umbrales siempre con el pie derecho por delante para tener buena suerte en todo el año. No siempre se acostumbró festejar la llegada del año nuevo el primero de enero. En Roma se celebraba el año nuevo el primer día de marzo, pues el primero de enero no se apreciaba ningún cambio de renovación en la naturaleza y en consecuencia nada nos anunciaba que estuviera por comenzar un ciclo nuevo de regeneración en los campos y montañas. La fecha tradicional del primero de enero se fijó el año 46 antes de Cristo, cuando el emperador Julio César extendió el año en 445 días, haciendo comenzar el año 45 antes de Cristo el primero de enero, en el cual los magistrados comenzaban a desempeñar sus nuevos cargos. Y nosotros ya la libramos. ¡Comencemos el mes de enero pasando por el umbral de nuestra memoria y de nuestra identidad! Como dice San Pablo (1 Cor 15, 32): “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. A vivir con plenitud y alegría. ¡Paz, salud y gozo en éste 2015! Y mucho amor y amistad también.